El mundo anda mal

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Por Griselda Leal Rovira

La meta de quienes quieren unificar para dominar el mundo, seguramente comenzó hace un siglo y medio o más. Cerebros brillantes aunque fríos, calculadores y con una gran capacidad de organización han llegado hasta hoy, a través de sus descendientes, quienes fueron adoctrinados para continuar con el plan.

Los resultados están a la vista, enormes fortunas, cuyos dueños abarcan medios de comunicación, empresas multinacionales, fábricas con gran tecnología, entre ellas de armas, laboratorios que pueden convertirse en armas letales, industrias alimenticias, etc.

Se reúnen en grupos secretos y no tanto, acceden a cargos de gobierno, incluso electos democráticamente. Si bien la democracia es el mejor sistema con que contamos, viene siendo manipulado de muchas maneras y no siempre da como resultado lo mejor para los pueblos. Los partidos políticos, aún los de izquierda, una vez que acceden al gobierno, se ven acorralados por los oligarcas derechistas, a los que lo único que les interesa es conservar los privilegios, apoyados desde fuera por las élites dominantes y lo peor es que es un caldo de cultivo para que surjan los traidores. Lamentablemente estas situaciones hacen que mucha gente, sobre todo los jóvenes, se decepcionen del sistema democrático.

La etnia judía ha sido víctima (no nos olvidamos del holocausto), y también victimaria.

En la segunda guerra mundial, los judíos sionistas que ya en esa época eran dueños de enormes fortunas, sobre todo los estadounidenses, no

dudaron en apoyar a Hitler, aportando dinero, combustibles y otros insumos, a la vez que se mostraban como partidarios de los aliados, poniendo huevos en las dos canastas hipócritamente. Luego de terminada la guerra se apoderaron de los ingenieros y científicos a los que llevaron a Estados Unidos, lo que dio como resultado el impresionante avance tecnológico que se produjo de los años 50 en adelante, también Rusia llevó algunos ingenieros y científicos a su país, aunque en menor medida. Estados Unidos logró poner en el imaginario popular que ellos fueron los héroes de la guerra, aunque fueron los rusos quienes verdaderamente pusieron mayor esfuerzo y víctimas para que la guerra terminara.

En los primeros días del sigo XX salió a luz en Rusia, de manos de un monje, un manuscrito denominado Los Protocolos de los Sabios de Sión, aparentemente los obtuvo de una mujer judía y la comunidad rápidamente, con el gran poderío que ya en esa época tenía lo calificó de apócrifo, cosa que hasta el día de hoy se insiste con vehemencia. Pero si lo analizamos atentamente, con la perspectiva actual, más allá de los detalles que marcan el paso del tiempo, es notorio que la intención se asemeja mucho con lo que ha estado ocurriendo en los últimos años. Las mismas familias, con algunas otras que se hayan agregado, judías sionistas o no, pero con las mismas metas, se han encargado de conducirnos a un mundo con una población cada vez más desigual, con riqueza acumulada y millones en la pobreza más absoluta.

Lo que ocurre en Israel y Palestina puede ser un ensayo de lo que pretenden hacer en otras partes. Apoderarse de tierras y riquezas naturales y reducir la población, sobre todo eliminar los grupos étnicos a los que consideran inferiores.

En Argentina están tratando de comprar y copar la Patagonia y parte de Chile.

El NAZISMO está resurgiendo peligrosamente en varias partes del mundo, especialmente en Europa y Estados Unidos, ya ni siquiera se ocultan.

Cuesta entender cómo SIONISTAS y NAZIS, hoy por hoy no sólo no se enfrentan y hasta se ponen de acuerdo, un ejemplo claro es lo que ocurre en Ucrania, el presidente Zelensky es judío, impuesto a la fuerza tras un golpe de estado con el respaldo de Estados Unidos desplazando al presidente pro ruso, luego electo democráticamente, no obstante desde hace varios años, el ejército ucraniano está infiltrado a ojos vistas por un grupo Nazi, el batallón AZOV, quienes lucen orgullosamente la svástica y tatuajes alusivos y han asesinado 14000 ciudadanos pro rusos entre los que se contaban mas de 100 niños y quemaron vivos 46 trabajadores en Donbás, una zona de lengua rusa en un lapso de 8 años, cosa que no se difundió en su momento por los grandes medios.

Hoy se alzan muchas voces para que finalice la guerra, incluso Rusia así lo desea, pero el gobierno de Estados Unidos con Joe Biden a la cabeza insiste en continuar hasta ver a Rusia rendida, cosa que es muy poco probable, y como siempre los muertos están lejos.

Estados Unidos pretende seguir siendo imperio único del planeta, cosa que parece imposible, aunque lo tristemente increíble es que Europa, la Europa culta, la Europa supuestamente conducida por hombres inteligentes, se deja dominar, aún en contra de sus intereses económicos, aunque aún falta saber de qué manera ha de reaccionar el pueblo.

Además está de por medio el negocio de las armas con cifras que superan lo imaginable y que poco a poco van endeudando a Ucrania, a costa de la barbarie y de las víctimas inocentes.

El sentido común nos dice que esto debe terminar porque de no ser así corremos el riesgo de sucumbir.

 

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