15 años del NO al ALCA

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@mateamargouy

Daniel Caggiani

El No al ALCA, más que la negación a un proyecto de integración económica y política que tenía EEUU para con el continente, fue la posibilidad de “ponerse los pantalones largos” y construir un proceso de integración más autónomo, más independiente, con una mirada latinoamericana y sobre todo con una mirada desde nuestra perspectiva histórica. Fue un hito muy importante a nivel histórico que hoy debe ser resignificado para volver a darle un sentido en esta realidad latinoamericana que estamos construyendo y donde vamos consiguiendo victorias.

Luego del consenso de Washington, de ese período de pauperización de nuestras sociedades en el continente, se comenzaron a encender llamitas: primero Chávez, después Nestor, Lula, y un sinfín de procesos progresistas y de izquierda que se fueron dando, que fueron encontrando al pueblo, y que encontraron ese NO al imperialismo, en un hito rodeado de pueblo y abrigado de trabajadores y trabajadoras, estudiantes, compañeras y compañeros de la diversidad de nuestro continente.

A partir de allí se dió el puntapié inicial de un momento de construcción de un nuevo destino regional, de estimulación de la participación ciudadana en el Mercosur con su reformulación que implicaba una nueva dimensión política y social, de aún mayor integración sudamericana que fue la UNASUR, con el sostenimiento de procesos democráticos en la región.

Hoy debemos avanzar hacia un proceso de integración sudamericana que nos permita no sólo sostener los procesos democráticos republicanos, sino también tratar de ayudar en el proceso de sostenimiento de los procesos electorales. En ellos también tenemos un debe muy importante. Para la construcción de otros desarrollos como la CELAC, que permitió la posibilidad de posicionarnos con una mirada autónoma e independiente con otros espacios geopolíticos necesitó por sobre todas las cosas a la solidaridad y a una perspectiva de mancomunión sobre nuestros esfuerzos como países para que sea posible.

Uno no puede pensar que la culminación de nuestros procesos de independencia o nuestros procesos de desarrollo pueden estar aislados de una construcción de un proceso de integración que nos permita ser más autónomos y más independientes, comerciar mejor entre nosotros pero sobre todo construir ciudadanías regionales, tener procesos de producción con encadenamientos regionales, que nos permitan también posicionarnos en el mundo con una voz más firme.

Hoy tenemos por delante el gran desafío de la reconstrucción en la agenda post-covid, que va a tener a gobiernos de diferentes signos políticos pero que nos va a tener que encontrar juntos con distintos temas de importancia para la región. Las democracias, el cuidado de los derechos humanos, las soberanías compartidas, el derecho al desarrollo como países latinoamericanos y sudamericanos, la agenda de género, la agenda de la diversidad, que hay que ir incorporándolas a esta nueva situación, junto con la agenda del mundo del trabajo que es clave en este contexto.

Hoy por hoy estamos a la defensiva desde el punto de vista del avance de la derecha y los procesos regresivos y también estamos a la defensiva en términos de nuestras propuestas de cambio. Debemos tomar la iniciativa en una importante lucha y batalla por las ideas que nos permita tomar un nuevo impulso a los 15 años de decirle NO al ALCA, que nos permita seguir avanzando y seguir repensándonos juntos y juntas de manera autónoma e independiente.

Intervención en el marco de las jornadas por los 15 años del No al ALCA, organizadas por la Central de Trabajadores de la Argentina (CTA) los días 4 y 5 de noviembre de 2020

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