Tiempo de Frente Grande

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@mateamargouy

Ricardo Pose

Tender Puentes para unir al pueblo.

Raúl Sendic, abogó en sus últimos tiempos, por la necesidad de construir un Frente Grande, que no era una fórmula electoral ni nueva organización política, sino, la unidad de todos aquellos ciudadanos que pudieran compartir una serie de temas que tuvieran la dimensión como nación.

En ese Frente Grande, imaginaba a los frente amplistas, a los blancos y colorados progresistas, a los que hoy denominamos la izquierda social.

También advertía, sobre la importancia de concebir un Frente Grande de acuerdos puntuales entre las dirigencias políticas, pero también entre sus bases, fueran estas militantes o simples votantes; manteniendo en alto nuestras banderas y divisas, el relato debía estar exento de cualquier actitud sectaria.

No se trataba de arrebatar la bandera del otro, sino de ofrecer y aceptar puntos de acuerdo.

Era otro Uruguay; salíamos de la dictadura cívico Militar, pesaba el brutal déficit fiscal dejado por el gobierno de facto, una brutal deuda externa y unas condiciones de pobreza de nuestro pueblo, mayores que aquellas que alguna vez, fueron el argumento principal para lanzarse, arriesgando la vida, a cambiar el sistema.

Como cada idea necesita su hora, ésta no fue comprendida; pero se presentaron oportunidades bajo otros formatos: La comisión Nacional Pro Referéndum y el Voto Verde, los Plebiscitos en Defensa de las empresas públicas, los acuerdos multisectoriales.

El Encuentro Progresista, podría entrar en la lista sino fuera por el peaje que los sectores políticos debieron pagar para lograr acuerdos.

Los dos balotaje, los del 2009 y el 2014, fueron expresiones circunstanciales, bajo la lógica de prestar el voto, y una visión que compartía no transitar nuevamente el camino neoliberal, cuyo resultado más trágico fue la crisis del 2002, algo que ahora aparece alejado en el tiempo.

Trapitos al sol.

Quizás una primera consigna para la actividad militante, seria volver al encuentro de quienes comparten el sentido común; porque es lógico y comprensible, que quien tiene un mal empleo, incertidumbres sobre su futuro laboral o posibilidades de acceder al mismo, a las víctimas de la delincuencia que en general son los más vulnerables, tengan un altísimo umbral de demandas que sienten insatisfechas, y que en una sociedad donde Papa Estado, es el elemento garante, le exijan respuestas.

También es lógico, aunque nuestra visión austera y sobria del mundo no lo pueda admitir sin sentir un trago amargo, que quienes mejoraron sus condiciones de ingreso, aspiren a más.

Esta bravo, sostener que se aburguesaron, quienes siempre estuvieron jodidos; sobre todo porque no todo el mundo en el sistema político, ha dado señales de sobriedad republicana.

En el Uruguay “persiste” el ideal del viejo estado Batllista; la casa propia, el autito económico o la motito la estabilidad laboral, el asado o los ravioles de los domingos, una casita o acampada sobre las costas de ríos, arroyos y océanos, el festejo de los 15 años de la nena, la asistencia a la cancha de fútbol o basquetbol, metiendo algún cine o teatro cada tanto, y en estos tiempos, el acceso a las TIC.

Una postal de la clase media, que nunca fue para toda la sociedad en toda la historia del Uruguay, pero fue destino y sueño de los sectores populares.

Ese sueño hecho realidad, incluyó a más compatriotas en los gobiernos del Frente Amplio, lo hizo posible con una distribución más justa de la riqueza y el ingreso, y abarcó a votantes d e otras tiendas por igual como es lógico; lo ilógico fue “cobrarles” que gracias a nosotros….

Lacalle, Manini y Talvi representan los intereses de los grandes grupos económicos, que operan y digitan la economía uruguaya, y si quisieran, con prescindencia de los anteriormente nombrados.

Hay que tender puentes a un Uruguay y uruguayo que aún sobreviven: los del “buengentismo”, los que comprenden la necesidad de cerrar la herida social buscando a los detenidos desaparecidos, a los que plasman sus aspiraciones materiales dependiendo de sus ingresos, de su esfuerzo, a los Jóvenes NINI, a los que padecen enfermedades severas y sus parientes, a los que quedaron solos, a los que sienten impotentes y aun no visualizan las causas de las injusticias.

En cada barrio, hay familias blancas, coloradas, aun Maninistas y de otros grupos políticos que claman por volver a lo que ellos llaman el país sin grieta; hay que invertir parte de nuestro tiempo, en ayudarles a pegar el salto y demostrar sin agravios, quienes son los dirigentes que trabajan para profundizar la misma.

Muchísima tarea pedagógica.

Mucho Paulo Freire bajo el sobaco, porque además de serlo, hay que parecerlo; sin querer, agrandamos la grieta cuando les proponemos que vengan con lo bueno; solo nos falta el Chapulín colorado; hay que ejercer dotes de buena vecindad, de convivencia republicana, de defensa a ultranza de las diferencias de pensamiento, y su sentido de pertenencia a ciertos colectivos..

Hay que hacerlo sinceramente además, hacerlo desde un profundo sentimiento de amor por la humanidad, por la suerte de los otros y poniendo claramente a la vista, la responsabilidad de las opciones tomadas.

Humildad ante y con los humildes, comprensión y tolerancia con todos quienes ingresan en la categoría Pueblo..con ellos, seguir tendiendo puentes, ahora, durante y después.

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