Aunque Bordaberry se vista de ética, oligarca queda

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@mateamargouy

CM

El cinismo no le incomoda a Pedro, como cuál veterano que se permite decir comentarios fuera de lugar en reunión familiar que se ampara en la edad y en que ya está para salir.

Lo que faltaba a este terraja año electoral, es ahora tener a Bordaberry proponiendo retirar a un parlamentario por indigno. No es necesario entrar a analizar la poca dignidad del Senador al que intentó correr ni la de él (que será más indigno ¿chocar ebrio? ¿terminar en un juicio con el Estado por simular ventas de inmuebles para una empresa panameña?). Tampoco vamos a entrar en la ya conocida trayectoria de poco apego a las instituciones (le basta un juicio de valor moral de su parte para creer que es justo expulsar a alguien,) pero si vemos que ahora con dos argumentaciones fugaces nos quiere convencer de su integridad moral. Como si fuésemos todos idiotas.

El senador Bianchi además de quedarse con la banca, el sueldo, las partidas de secretaría etc, tiene otro problema para Bordaberry, le impide a la primer suplente quedarse con el lugar en el Parlamento. La primer suplente es Graciela Matiaude, hoy diputada, amiga de Pedro, correligionaria y “enamorada del proyecto de Bordaberry”. Se tuvo que conformar con la suplencia transitoria en el Senado. En ese brutal intento de bañarse de ética de Pedro, intentaron figurar en los medios donde Graciela le pedía a Pedro que se vuelva a presentar como candidato al Senado. Una solicitud de ella pero que se sustenta “en muchos por todo el país” que le piden ante tanta ética que despilfarra el Senador, se vuelva a postular, donde la huérfana política de Matiuade está dispuesta a acompañarlo.

Ya lo insólito de la política colorada alcanza niveles de estupor. Pedro y Graciela, se tiran con favores, con intentos de bancas y con alguna justificación mediática que le permita a Pedro seguir con la cómoda carrera parlamentaria y a Graciela quedarse en el Parlamento, porque si algo tiene claro, es que sin padrino no llega ni por error. Como si ya no fuese malo el intento de dos personas de ayudarse en una relación win-win, se le agregan los deseos de venganza manifestados públicamente por el derrotado Senador Bordaberry.

Más allá de sus expresiones siempre poco democráticas ( recordemos que hasta pidió disolver el parlamento y convocar a elecciones por la inseguridad!) hay que reconocerle que ha alcanzado un logro en su carrera política y es que se lo identifique con la propagación del odio más que con el autoritarismo y el pillaje que lleva en la sangre. Seguirá con sus negocios y amistades familiares en Paraguay que lo premiaron con la intervención de la AUF, los negocios inmobiliarios y su hobbie de testaferro; pero en caso de que se retire efectivamente de la política (y eso está por verse), lo hará derrotado, porque donde las urnas pueden juzgar: su personaje de hombre honesto nadie lo compra.

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