Universidad(es)

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Las representaciones sociales de la Universidad están claramente en el código de lo positivo de modo superlativo. No tiene el mismo capital simbólico quien tiene un título universitario que el que tiene un título de “educación terciaria”. Tampoco es lo mismo un Instituto Universitario que una Universidad…

Por otra parte, no hay un único modelo de universidad. El perfil, las funciones, las características del alumnado, ha variado mucho en los países de Occidente..

En Uruguay, el cambio se ha dado porque instituciones privadas hoy son consideradas universidades, no así instituciones públicas. No parece ser obviamente un giro progresista.

Nos hemos regido durante años por la Ley Orgánica de 1958, que fue una gran conquista para el país, un hito histórico, pero que tiene más de medio siglo y se ha tomado como modelo de universidad. Lo cierto es que en el campo de la enseñanza pública hemos tenido problemas para regirnos con flexibilidad, problema que no ha tenido el sector privado.

En estos años se ha hablado, se ha aspirado en algunos sectores de la enseñanza pública y en algunos sectores políticos, a la creación de dos nuevas universidades públicas: la Universidad Tecnológica y la Universidad Formadora de docentes.

La primera pasaría, según lo que ha propuesto la ANEP, a ser considerada educación terciaria y la segunda un instituto universitario donde esté representada UDELAR.

En Latinoamérica, por ejemplo en Argentina, existen universidades públicas. No una, varias. Pensemos solamente en la provincia de Buenos Aires.
Nos preguntamos el por qué de una sola universidad pública. Ya se ha revisado la cláusula constitucional e interpretado y no priva de otra universidad pública y autónoma.

En cuanto a UTU, la Universidad Tecnológica es una necesidad urgente. Vemos que es un importantísimo factor de desarrollo en varios países que aspiran a la producción.

Si pensamos en las tecnicaturas, los cursos que se realizan luego de aprobar el bachillerato tecnológico (Turismo, Agrícola, Construcción, Marketing) cumplen con proyectos y necesidades para el desarrollo del país. Sí creemos que las tecnicaturas deben tener cuatro años, debido a las exigencias para posgrados universitarios ya establecidos internacionalmente, esto no va en desmedro de carreras de menor duración. Tal diversidad, tal necesidad de desarrollo, exige independencia tanto para una mirada actual como para una dimensión prospectiva. Si bien creemos conveniente y necesario conexiones, convenios, con UDELAR y con universidades del exterior, los problemas institucionales a resolver y fundamentalmente el empuje que debe darse desde el punto de vista tecnológico ameritan la creación de una Universidad y no simplemente un instituto con estatuto de “educación terciaria”. Por otra parte, UTU tiene, y debe incentivar aún más, un importante desarrollo en el interior del país y una poderosa mirada a sus necesidades.

La construcción del concepto de “Universidad” se erige sobre una tríada funcional: enseñanza, investigación y extensión.

Si pensamos en los institutos de formación docente, enseñanza y extensión se cumplen claramente. No podemos hablar de una carencia absoluta de investigación, prueba de ellos son los trabajos realizados por profesores -por ejemplo en el año sabático-, las propuestas de departamento, etc-.
En relación a los Institutos Normales, la investigación en el aula siempre ha existido. En 1986 tenemos en la currícula un seminario de Investigación Educativa; luego este plan se transforma en el plan 92 conservando el seminario. En el año 2005, la carrera magisterial tiene dos años de investigación educativa. Un primer curso anual con predominio de elementos teóricos y un segundo curso, también de un año, aplicado a la actividad en el aula. En el año 2008 se pasa a un curso anual de Investigación Educativa pero la asignatura se extiende a todas las carreras docentes. Desde ese año el estudio de “Investigación Educativa” es común a todos los docentes. Por otra parte la asignatura Didáctica, fundamentalmente en cuarto, tiende a la investigación. También las didácticas en Formación Docente para Educación Secundaria, prueba de ella es que uno de los temas del último concurso de didáctica fue “El profesor investigador”. Si volvemos a magisterio, existe una publicación interna, El monitor educativo, donde se encuentran estudios exploratorios. En el IPES, existe un departamento de investigación educativa a cargo en este momento de tres docentes. Por otra parte, es sabido que prestigiosos investigadores tanto de Historia como de Literatura se han formado en el IPA.
Se lucha por una universidad pedagógica, independiente, con nexos y convenios con otras. ¿Por qué? Porque la historia de la formación docente en nuestro país es distinta a la de UDELAR. Los institutos normales, desde hace más de cinco décadas, están presentes en el interior del país. En cuanto al IPA el trayecto es diferente. Una historia de grandes docentes lo avala, y se estudia pensando en una profesión: estudiar para enseñar.

También dificultades de orden institucional nos alejan de que UDELAR ejerza poder sobre la proyectada Universidad Pedagógica. El problema de los rubros sería un gran escollo.

Si pensamos en la evaluación de los profesores los criterios nos alejan aún más, ya que la evaluación en el IPA y en los CERP’s tienen en cuenta, obviamente, la carrera docente de los aspirantes. Esta es, quizás, una de las grandes diferencias. Podemos afirmar que los criterios de evaluación son completamente distintos. Si incidieran los de UDELAR, los profesores universitarios desplazarían a los profesores actuales en el IPA con su trayectoria a nivel educativo.

Si bien creemos en el respeto total a la libertad de cátedras, las universidades tienen una proyección académica decidida autónomamente. Proponemos la revisión de paradigmas disciplinarios, la enseñanza crítica, la problematización conceptual. Es así que pensamos en la Universidad de Educación con canales abiertos a otras universidades para el intercambio y la actualización. También reválidas recíprocas en una situación de igualdad. Una universidad que sea “aguja de navegar diversidades”, como decía Carlos Real de Azúa1Real de Azúa ; Carlos.”El Ambiente espiritual del 900” Revista Número.1950.

Por: Colectivo Educación

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Referencias   [ + ]

1. Real de Azúa ; Carlos.”El Ambiente espiritual del 900” Revista Número.1950

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