La reducción de la pobreza

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En el comienzo del gobierno del Frente las personas pobres eran casi un millón cuatrocientas mil y en 2011 fueron cuatro cientos cincuenta mil, es decir, un millón menos. Un logro muy importante que permite poner en discusión cómo seguir avanzando.

La medida de la pobreza y de la indigencia

Cuando la Internacional convocó a los pobres del mundo a rebelarse no existían medidas de la pobreza. Pero el mensaje fue muy claro y millones de explotados en todo el mundo respondieron y siguen respondiendo al llamado, luchando contra la explotación de la burguesía y la dominación del imperialismo.

En Uruguay, el Instituto Nacional de Estadísticas (INE) mide la pobreza y la indigencia por el llamado “método del ingreso” que implica considerar que un hogar es pobre si el ingreso total del hogar por todo concepto, dividido por el número de integrantes del hogar no alcanza para comprar los bienes y servicios para cubrir las necesidades básicas de todos sus integrantes. Si ese promedio de ingresos por persona integrante del hogar es menor a lo necesario para una alimentación adecuada, se considera que el hogar es indigente.

En abril de 2012 se precisaban $ 8.080 por cada integrante del hogar por mes para no ser pobre en Montevideo y $ 5.432 en el Interior Urbano (localidades de 5.000 habitantes o más).

Las principales características de las familias pobres

Las familias pobres tienen peores condiciones de trabajo. De sus integrantes de 14 años o más (Población en Edad de Trabajar) la mitad tiene un empleo, mientras que en las familias que no son pobres, el 60% tiene empleo. De las personas que trabajan en las familias pobres, dos de cada tres no tienen cobertura de la seguridad social, mientras que en el resto de las familias solo una de cada cuatro personas.

De los hogares pobres solo el 12% no tiene hijos, mientras que en las demás familias el 40% no tiene hijos. Se acostumbra decir que los niños nacen en hogares pobres, pero estas cifras muestran que la relación es la inversa y se puede afirmar que los niños empobrecen a los hogares. Por ejemplo, una pareja con un ingreso de $20.000 mensuales en Montevideo no era pobre pero si tienen un hijo, precisan $ 24.240 y se transforman en tres personas pobres.

Lo que queda por hacer: combatir la exclusión social

Hoy en el Uruguay da la impresión que los pobres ya no luchan, que han perdido la esperanza, que las ideas de las clases dominantes los empujan al delito, que los problemas se arreglan con plata. Hay un Triángulo de las Bermudas en el que naufragan las políticas sociales que tienen como vértices la exclusión social, la violencia de los excluidos y el temor del resto de la sociedad.

Se puede considerar “incluidos” a las personas que mantienen vínculos con el resto de la sociedad que permite el desarrollo de sus capacidades. Los principales son las instituciones educativas para los niños y los jóvenes, el trabajo para los adultos y para toda la familia, el barrio.

Los “excluidos” perdieron todos o parte de esos vínculos, viven en asentamientos irregulares y barrios pobres, abandonan la educación. Hay que preguntarse por qué un niño o un joven decide robar o matar o por qué los padres no se preocupan por la asistencia de sus hijos a las instituciones educativas. Se genera una cultura definida como un sistema de valores y de ideas diferentes que reacciona con la violencia cruel e indiscriminada contra la sociedad excluyente.

Lo que libera a las personas es su conciencia y la incorporación de otros valores como la solidaridad y la realización en lo colectivo, sin correr detrás de la zanahoria de la plata. La conciencia se forma si la bronca tiene oportunidades para canalizarse constructivamente en la solución de los problemas de la familia y del barrio, construyendo otros valores en la experiencia y descubriendo que otro futuro es posible. Si se generan oportunidades de hacer, participar, discutir, decidir, organizarse y luchar. La inclusión exige una democracia participativa.

Jorge Notaro: Investigador del Sistema Nacional de Investigadores. Frenteamplista militante por la coordinación de los que quieren superar el capitalismo.

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