Si no hay pelota, hay que dar pelota

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Por Carlos Pereira das Neves (*)

El jueves pasado comenzó la clásica competencia de turismo en nuestro país, en la disciplina del ciclismo, conocida nacional y regionalmente como la Vuelta Ciclista del Uruguay. Un certamen de alto prestigio a nivel sudamericano que este año presenta su 81ª edición.

Una competencia que reúne a los mejores competidores -valga la redundancia- nacionales de la disciplina y a extranjeros que suelen pasear por los circuitos regionales. También, como ya lo he mencionado en otras notas sobre la misma temática, suelen participar equipos y hasta selecciones de otros países que vienen a medir su nivel e incluso a aprovechar la particular geografía nacional para practicar de cara a otras competencias que tengan que afrontar.

La Vuelta Ciclista del Uruguay es un evento al que, para quienes nacimos y/o vivimos mucho tiempo en el interior, no se pueda faltar. Es todo un acontecimiento, un gran despliegue de equipos y competidores, periodistas, adrenalina, que impulsan a la gente de las ciudades y pueblos del interior a acercarse a la ruta por donde pasa la caravana multicolor o a los lugares de llegada. A eso hay que sumarle que muchos equipos están vinculados a departamentos del interior, así como hay competidores oriundos de muchos de nuestros departamentos.

Es una fiesta popular, por la cantidad de gente que decide alentar a los ciclistas y porque es gratis para los espectadores.

Popularmente popular

Las comparaciones son odiosas, pero no me queda otra si pretendo problematizar el asunto. Problematizar la importancia material que se les da a los distintos deportes y como eso también reluce el aspecto conservador de nuestra sociedad, o por lo menos de nuestro empresariado y el sistema político nacional.

Como gran consumidor de fútbol que soy, atento a las cifras que se manejan y a la escasez de buenos resultados en competencias internacionales últimamente, no tengo problemas en cuestionar porque tantos recursos para unos pocos deportes y tan pocos recursos para otros tantos. El fútbol es por lejos el que más dinero maneja, después le sigue el basketball y despúes sinceramente no sé, pero puedo asegurar que el resto de los deportes se reparten migajas.

Y cuando uno sigue las actuaciones de los atletas celestes, en las pocas disciplinas en las que nuestro nivel alcanza las competencias internacionales, son muchos más los logros que se consiguen en remo, ciclismo, algo en vela, boxeo o atletismo…que los que se consiguen en fútbol o basketball. Está claro que la decisión de apostar a tal o cual deporte no viene por el lado de la “productividad”, cosa que tampoco quisiera, sino que viene por el lado de la política y el manejo de millonadas de dólares que van de un lado para el otro, la mayoría de las veces con poco control.

Nuestro ciclismo hace maravillas con $2 y es por eso que la gente, sobre todo la del interior, acompaña tanto. Y es por eso que la gente, sobre todo la del interior, se molesta tanto cuando algunos candidatos nacionales se acuerdan de la Vuelta Ciclista cada 5 años.

4 etapas hasta ahora

Como decía más arriba en la nota, la actual edición de la Vuelta comenzó el jueves, el pelotón de ciclistas realizó el trayecto desde Mdeo hasta San José. Allí el ganador fue el “loco” Leonel Rodríguez, debutando en el Club Náutico Boca de Cufré, quien llegó a la suma de 10 etapas ganadas en su historial de competencia. Repitiendo el número de victorias que había conseguido en la última edición de Rutas de América, la Nº54, que se llevó a cabo en el mes de febrero del presente año.

La segunda etapa también tuvo a Leonel Rodríguez como ganador al cruzar la línea de meta en Paso de los Toros, por lo tanto sosteniendo la malla oro para la próxima competencia. Demostrando, a su vez, que el Náutico se preparó para quedarse con la competencia en términos individuales y colectivo. Sostengo esta afirmación ya que la tercera etapa que culminó en Mercedes tuvo como ganador al sub 23 del Boca de Cufré, Pablo Bonilla, que a su vez sacó una gran ventaja frente a los demás competidores ubicándolo como próxima malla de oro de la competición.

Me pongo a redactar esta nota con los resultados de la 4ª etapa sobre la mesa. Después de 15 años la Vuelta Ciclista volvió a llegar a Salto. Y esta vez la victoria fue para el competidor Matías “el piojo” Presa del Club Cerro Largo, rompiendo con la hegemonía de los maragatos y a su vez modificando la tabla general ya que en segunda posición llegó el argentino Lucas Gaday defendiendo los colores del Dolores Cycles Club. Es justamente el argentino Gaday quien vestirá la malla oro en la etapa de mañana por haber alcanzado la primera ubicación en la tabla general.

De acá en más nos quedan:

  • 5ª etapa: Salto-Paysandú
  • 6ª etapa: Paysandú-Tacuarembó
  • 7ª etapa A: Melo-Río Branco
  • 7ª etapa B: Contrarreloj individual en Lago Merín
  • 8ª etapa: Cebollatí-Rocha
  • 9ª etapa: Rocha-Minas
  • 10ª etapa: Tala-Durazno
  • 11ª etapa: Trinidad-Montevideo

Pasado y Presente

Hay muchas cosas que nos conectan a la Vuelta: el recuerdo de los relatos en radio, difíciles de entender cuando éramos chicos; estar atentos a cuanto estaban los ciclistas de alcanzar la llegada para salir corriendo con la spica de arrastro y poder conseguir un lugar desde donde ver esa marea de piernas, ruedas y rayos buscando cruzar la línea de meta. Escuchar las anécdotas del “león de Carmelo” Atilio François, las victorias de Azconeguy, ni que hablar del gran Federico Moreira y tantos apellidos más que todavía se repiten en el ciclismo.

La radio nos sigue conectando, por más que el relato sea un tanto vertiginoso, es una pausa a nuestras actividades cotidianas. Un relato de 4 horas que tira abajo todas las teorías de la modernidad líquida, en donde las estrategias no se explican por puntos, goles o dobles, con competidores que pedalean para defender a un compañero mejor posicionado porque lo que importa es el equipo.

El ciclismo es un deporte popular, por suerte, con muchas enseñanzas para compartir y grandes momentos para disfrutar lejos de las pantallas, de la productividad y del círculo vicioso de las recompensas económicas. Hay mucho esfuerzo atrás de cada ciclista y deberíamos poder hacer más por contagiar la práctica de esta disciplina.

(*) Carlos Pereira das Neves es escritor, columnista y co-Director de Mate Amargo. Coordinador del Colectivo Histórico “Las Chirusas” y miembro del Capítulo uruguayo de la Red de Intelectuales y Artistas en Defensa de la Humanidad (RedH)

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