Yuyeras (Parte 2)

0

 

 

Por Claudia Suárez Delgado(*)

 

En esta oportunidad traemos la segunda parte de la entrevista realizada a tres jóvenes yuyeras:

Baylena Escudero Ávila gestora del Proyecto herbal @7hierbasbay, terapeuta herbal, doula comunitaria, masajista profesional, Lic. en Trabajo Social y curiosa de las plantas. Hija, nieta de yuyeras, niña del campo y de la ciudad, cuya misión de vida es llevar el mensaje de sanación de las plantas viéndolas y esperándonos en ellas…

 

Victoria Fontes, tengo 37 años. Mi vida está atravesada por la medicina de las plantas, el feminismo y la danza. Todas búsquedas hacia el cuidado, el disfrute y la caminata conjunta

 

Valentina Macia, Licenciada en nutrición, formada en hierbas medicinales.

 

Mate Amargo – ¿Existen redes de intercambio de saber entre las yuyeras?

 

Baylena Escudero – Existe en Uruguay una red de yuyeras muy grande, no sé cuántas mujeres tiene, hay encuentros de yuyeras que se dan una vez, dos veces por año. Lo que sucede, me da la impresión, es que estos eventos o estos movimientos no salen en las redes. Van tejiendo la red, otra red, y desde otros lugares, más desde la vivencia, más desde un legado muy, se podría decir, charrúa, que es a través de la palabra. Entonces por eso no se conoce tanto, pero se conoce, hay yuyeras y magas herbales, y brujas en todos lados. Si uno rasca, en cada pueblo, en cada pueblito están y acá en la ciudad grande también estamos, están y creo que la gente nos está mirando cada vez más con ansias de poder nutrirse, de poder limpiarse, de poder sanarse y de poder conectar cada vez más con la medicina de las plantas.

 

Victoria Fontes – Sí, actualmente las más simples o cotidianas son las redes de comunicación digital, pero también se generan encuentros presenciales donde los intercambios son mucho más ricos. Entiendo que la medicina con plantas tiene mucho de red, de horizontalidad, y no casualmente de interacción entre mujeres. Sin romantizar, existe una tendencia a la colaboración, al hacer con otras, se tiene presente el valor de la red y la potencia de lo colectivo.

 

Valentina Macia – En Uruguay hay encuentros de yuyeras. El libro “Guardianas” recoge mucho de eso, el libro de Emilia Díaz, de ciertas mujeres yuyeras, que en esto que digo que sale el encuentro que a veces no es tan fácil, pero en realidad hay toda una red muy potente de mujeres yuyeras y se dan intercambios, encuentros. Yo a nivel personal los encuentros que participo, son los que se dan en la escuela donde me formé, que tantas veces en el año hacen instancias abiertas para quienes fuimos parte de la escuela, y hay encuentros, instancias ahí de círculo y demás, de seguir profundizando el encuentro con otros y otras en relación a las hierbas y eso, a compartir.

Mate Amargo – ¿Qué hierba sentís que nos está haciendo falta como colectivo, cómo podríamos integrarla?

B.E. –  Creo que las plantas se cuelan, la otra vez me acuerdo que pasé por al lado de un liceo y había malva, o sea una planta de malva que la habrá traído algún pajarito, ahí creció. Las plantas están donde tienen que estar. Si vos me preguntás cómo integrarla, me parece que hay que hacer más encuentros, encuentros con la población. Visualizar las movidas que se pueden dar en la ciudad, que de hecho se dió una acá en Montevideo, de plantar árboles, de plantar determinados árboles, darles lugar a la presencia de esos árboles en la ciudad, el ciruelo de jardín, por ejemplo, hubo una movida de la Intendencia de Montevideo de plantar esos árboles.

Hacer más charlas, empezar a trabajar esto de la medicina de las plantas desde la primera infancia. Si uno lo trabaja desde las niñeces, después es mucho más fácil incorporarlo. Creo que todo lo que tenga que ver con prevención de las dolencias más frecuentes podría ser una buena forma, como de crear un botiquín con hierbas para la piel, hierbas para el sistema digestivo, hierbas para las niñeces, hierbas para la gestación.

Se pueden clasificar de diversas maneras, pero me parece que en realidad sería más una cuestión de visualizar las hierbas que ya tenemos, que están en el parque, que están en todos lados, las más usadas, las más frecuentes y empezar a plantar otras que no hayan muchas.

Acá se puede acceder a las plantas, uno sale, va a los parques o sale un poquito de la ciudad y ellas están ahí, se puede acceder a un montón de plantas acá en la ciudad.

Sería como incorporarlas más en nuestra vida cotidiana desde el vamos, cuando nuestra o nuestro hije tiene fiebre, entrar como a incorporar las técnicas y los rituales de nuestros ancestros, era un baño, un baño con borraja.

Y ahí me parece que hay una gran traba también, por momentos lo siento, de la industria farmacéutica, que no le sirve que las plantas estén. Entonces, me viene ahora la malva, la borraja que fue prohibida su comercialización acá en este país, la gente la tiene, yo la reconozco, la recolecto, la uso, hago mis pociones con ella, pero en realidad una planta que compitió con un medicamento para tratar un caso de un tipo específico de cáncer y no le servía a la industria farmacéutica. Hay algo muy importante ahí de cómo integrarla, que es una hierba que tiene muchas bondades, desde lo depurativo, antifebril, es una hierba súper buena para las infancias, me parece que sería desde lo educativo, podría ser una línea ahí y de entender que no tenemos que estar en el medio del campo para conectar con las plantas. Eso es algo que a mí me interesa mucho también problematizarlo, el campo y el espacio, el ambiente monte campo nos lleva a otro vínculo y viaje con los ciclos de la naturaleza, incluso la vida es de otra manera pero en la ciudad también podemos conectar con las plantas y podemos incorporar a nuestra vida cotidiana. Desde los rituales más cotidianos, como tomarnos una infusión, o tomar la yerba mate con una conciencia de lo que estamos tomando. No sabemos nada de la yerba mate, por ejemplo, y somos el país que consume más yerba mate del mundo. Y, por ejemplo, mezclarla con otras plantas para nuestro bienestar, algo que tenemos reincorporado en la vida cotidiana como el tomar mate. Después se me ocurren los baños de plantas, los ungüentos que son a base de cera de abeja y plantas, las cremas, cosas muy, muy básicas o las cataplasmas que son la plantas en la piel, en el cuerpo en esto de cuidarnos como sistema y como alma, como cuerpo, ¿no?

V.F. – Pensaría en muchas, en este momento se me viene la anacahuita, para ayudarnos a bajar los barullos y conectar con nuestro silencio. Vivimos en una época de tanta información, tanta palabra, que dejamos de conectarnos con otra cosa que no sea la razón lógica, y la verdad es que somos mucho más que seres lógicos. Afortunadamente en nuestro país hay muchas anacahuitas, así que la posibilidad de sentarnos debajo de una a recibir su medicina son altas. Sino también la podemos utilizar en infusión, jarabe.

V.M. – Bueno, me gustó pila esta pregunta. No sé si es una hierba que siento que nos haga falta como colectivo, pero creo que lo que nos hace falta es la conciencia de la hierba que usamos, que es la yerba mate, tenemos súper extendido el uso del mate. A veces como me tomo un café y me tomo un mate, como algo así como súper incorporado.

La yerba mate es una hierba que tiene tremenda medicina, podemos hacer pequeños rituales cotidianos en el amasar la yerba mate todos los días para conectar con la medicina de esa hierba, para conectar con un propósito que estamos trabajando en el momento y que podemos incorporar a la yerba mate, una hierba además que estemos necesitando en este momento. Hacer consciente el ritual de prepararse el mate que también es un ritual que viene de los pueblos originarios, la cultura más guaraní, y creo que es algo que lo teníamos presente, pero no con la conciencia muchas veces de la hierba, y una hierba con la cual tenemos como cotidianidad y recibimos su medicina diariamente. Me parece que sería como tremenda herramienta, así como difundir más como algunas técnicas, como la amasada de yerba mate, o ritualizar el momento del mate, que es un mate, que nos puede traer un montón de medicina y de conciencia para ese momento.

Mate Amargo – ¿Qué le recomendarías a alguien que quiere comenzar a vincularse más con las hierbas?

B.E. – Creo que todas las personas tenemos una memoria del vínculo con las plantas y una historia con ellas. Que la recordemos o no es otra historia, que la podamos tomar y reconocer es otra historia, o validar esa otra historia, pero creo que todas las personas lo tenemos a eso. Todas las personas. Creo que hay un camino ahí, de recuperar el poder perdido. Hay un poder que está en nosotras, en nuestra historia, en nuestra vivencia, que viene de una línea también transgeneracional, y es recuperarlo. Cómo recuperarlo? juntarte con otras personas, estudiar acerca de las plantas, mirarlas, tratar de reconocerlas, tratar de intercambiar, tratar de ir a los lugares donde también hay personas que estamos en este momento estudiando y tratando de intercambiar y de dejar ese mensaje, de militar políticamente una forma distinta de tratarnos, de tratar nuestra salud, de habitar en los espacios donde estamos, entonces me parece que esa podría ser como otra línea, ir a esos lugares para poder recuperar tu poder perdido, en torno a las plantas y tu historia en torno a las plantas porque seguro la tenés, tal vez no te la acordás, no la pudiste valorar, validar, ver, pero está ahí.

 

V.F. – Que busque a alguna acompañante herbal para tener una consulta y contarle lo que necesita en este momento de las plantas.

V.M. – Que lo haga, que disfrute, que encuentre ahí en esa búsqueda, que lo haga también en colectivo, en esto de que hay mucha bibliografía, ahora cada vez más. Este libro también está Marion Aguilera que es también una referente, que fue directora del Botánico y desde siempre era referente, falleció hace poquito, tiene una herboristería, que sigue su legado, su hija, y nada, hay mucho saber, ella tiene libros. Después hay algunas de la Facultad de Química, que dice “Yuyos, uso racional de las plantas medicinales” hay varios trabajos que capaz que conocemos poco, pero que creo que pueden ayudar, y yo también, que vengo de una formación también más racional, que necesito ese proceso. No sé, me parece que está bueno acompañarse ambos, y después del colectivo y del saber popular, porque hay muchas cosas que no están probadas, quizás científicamente porque no hay interés en el estudio, porque se ha estudiado poco, pero no quiere decir que no se puedan usar. En este sentido, el libro de “Yuyos, uso racional de las plantas medicinales” es bueno porque trae los usos comprobados y los usos populares también. En esto de que no se haya comprobado quizás porque no se ha estudiado, pero bueno se usa y hay un saber de las abuelas y otras generaciones que tienen el saber popular. También en él hay muchas yuyeras, hay un saber, hay una transmisión que es más oral y de generación en generación que nada me parece que está buenísimo. que no se pierda y de hecho no se ha perdido, con todo incluso lo que ha pasado con la población indígena en nuestro territorio. Igual hay, ese saber está y nos hace como conectar, es como salir a la búsqueda de ese saber, de esa medicina que está, bien presente también en nuestra tierra. Eso, que busque, también dónde, cómo acercarse, ahora hay muchas también dando cursos, talleres, desde la experiencia. Qué se anime, que vaya generando su propio vínculo con las plantas, creo que es por ahí.

Mate Amargo – Les agradecemos a las tres y nos invitamos a integrar y cuidar cada vez más lo que la tierra nos brinda.

Fotografías tomadas del facebook de 7Hierbas.

(*) Claudia Suárez Delgado es licenciada en Psicología especialista en Gestión Cultural, integrante de la Red de intelectuales y artistas en defensa de humanidad (REDH)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Comments are closed.