Lecturas del Anatoly Kolodkin

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Por Carlos Novoa (*)

Dibujo Adán Iglesias Toledo (**)

La llegada del Anatoly Kolodkin a aguas territoriales cubanas representa un alivio innegable a la muy difícil situación que atraviesa la isla a causa del Bloqueo recrudecido de la administración Trump. Rusia se suma con este gesto al escaso grupo de países que han pasado de las «enérgicas condenas» a acciones concretas en apoyo del pueblo cubano.

Sin embargo, tan interesante como la llegada de este tanquero a la isla, que agradezco profundamente, es la geopolítica que hay detrás de su entrada en aguas territoriales cubanas.

La llegada del Anatoly Kolodkin se da contra la Orden Ejecutiva firmada por el presidente Donald Trump el pasado 29 de enero de 2026, donde se declaró a Cuba una «amenaza de seguridad nacional», instaurando un cerco petrolero sobre el país y amenazando con sanciones a todo aquel que le suministrara petróleo.

Adicionalmente, en el marco de la Operación «Lanza del Sur» y el despliegue de medios militares en el Caribe, se ha dado la intercepción de barcos presuntamente relacionados con el traslado de petróleo a Cuba, como es el caso del Ocean Mariner, interceptado por la Guardia Costera de Estados Unidos mientras navegaba cerca de Haití. De hecho, en los días previos a la llegada del petrolero ruso a la isla estuvieron operando en aguas del Caribe cercanas varios barcos de guerra norteamericanos.

El petrolero ruso cargó el 9 de marzo en el puerto ruso de Primorsk aproximadamente unas 100 mil toneladas de petróleo crudo, los cual equivale a unos 700 mil barriles de petróleo sin refinar. La Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) anunció el 12 de marzo la decisión del gobierno norteamericano de levantar, a partir de ese mismo día y durante un mes, las sanciones unilaterales a todo el petróleo ruso que se encontrara en tránsito en alta mar. Sin embargo, el pasado 20 de marzo la misma OFAC anunció la prohibición a la importación de petróleo ruso por parte de Irán, Cuba y Corea del Norte.

Cuando ya la llegada del Anatoly Kolodkin era inminente, el presidente Trump declaró desde el Air Force One: “No nos importa que alguien envíe petróleo a Cuba, porque lo necesitan, tienen que sobrevivir (…). Ellos tienen un liderazgo muy malo y corrupto y obtengan un barco de petróleo o no, no va a importar. Si algún otro país quiere enviar petróleo no me molesta demasiado, (…) la gente necesita calefacción y aire acondicionado.”

Por supuesto, los mismos medios corporativos que se han dedicado día a día a seguir el curso de este barco de petróleo, mientras insinúan que dicho barco es la prueba de vínculos más siniestros entre La Habana y Moscú, ahora publican titulares emocionados sobre las bondades «humanitarias» de la administración Trump.

Pero ¿qué factores determinaron que entrara realmente el petrolero Anatoly Kolodkin a Cuba? Esta pregunta es difícil de responder con la información disponible, no obstante, si se pueden apuntar un grupo de elementos que pueden haber influido decisivamente en la llegada de este barco en medio del cerco petrolero.

A riesgo de errar, como sucede con análisis coyunturales de este tipo, me atrevo a apuntar algunas cuestiones de la geopolítica que acompaña la estela de este barco.

Aunque resulta obvio, comienzo apuntando que la entrada del Anatoly Kolodkin no responde a ningún criterio humanitario por parte de Washington. Conocen perfectamente los efectos de las medidas tomadas contra Cuba y las han usado conscientemente como un factor de presión. Este elemento queda descartado de cualquier análisis serio.

La criminal guerra contra Irán y el cierre parcial del Estrecho de Ormuz guardan una relación más estrecha con este hecho. El precio del barril de petróleo Brent (referencia) ha llegado por momentos hasta los 120 dólares, con tendencia al aumento, aunque ha descendido hasta los 107 a raíz del anuncio hecho este 7 de abril de un posible alto al fuego de 15 días. No obstante, este precio aún es sustancialmente más alto que el que tenía el petróleo al inicio del conflicto, el pasado 28 de febrero. No obstante la tregua, actualmente la situación es muy precaria. Si los ataques a la infraestructura energética escalan aún más o se produce un violento reinicio de los enfrentamientos, es muy probable que los precios del petróleo se disparen aún más a escala global.

Aunque desde el gobierno norteamericano se han mandado señales muy confusas sobre el impacto o beneficio de esta subida global del precio de los hidrocarburos, los números del mercado interno muestra otra cosa. El sitio Mylpg.eu compila estadísticamente el precio del combustible para los consumidores norteamericanos en largos ciclos de tiempo. Así vemos que para el 30 de marzo de 2026, fecha de llegada del Kolodkin a Cuba, el precio medio de la gasolina por galón en Estados Unidos era de 3.96 dólares, mientras que diez días antes, el 20 de marzo, dicho promedio era 2.96 dólares. Igual ocurrió con el Diésel, el cual costaba el 30 de marzo 5.37 dólares por galón como media frente a 3.5 dólares el 20 de marzo. La tendencia de los precios en el combustible se ha mantenido al alza en el país. Estos precios impactan en el bolsillo de los trabajadores norteamericanos y causan más daño electoral que la noticia de un misil Tomahawk masacrando cientos de niñas en una escuela en Irán, por desgracia. Y este año hay elecciones de medio término. Como sintetizara James Carville en el famoso slogan de la campaña presidencial de Clinton en 1992 contra George Bush (padre): «¡Es la economía, estúpido!»

Esto ayuda a entender también la urgencia de Trump por buscar una salida al conflicto y las constantes declaraciones triunfalistas de su administración, a pesar de que la realidad parece diferir sustancialmente de su retórica.

En este escenario, Rusia y su petróleo constituyen un factor clave para lograr la estabilización relativa del precio de los hidrocarburos. Producto de las sanciones occidentales se estima que el país norteño tiene millones de barriles almacenados que no ha podido vender. Su entrada en circulación representa una pieza clave para que la espiral inflacionaria de la economía global no se descontrole.

Entonces aquí caemos de lleno, nuevamente, en el Anatoly Kolodkin entrando a un puerto cubano. Detener por la fuerza un barco petrolero ruso, el cual el gobierno de este país había reconocido oficialmente que llevaba una carga de combustible para Cuba con fines humanitarios, tendría en los mercados petroleros globales el efecto de una patada en el estómago. La inseguridad ante una posible respuesta rusa a esta acción, la cual podría incluir restricciones al flujo de hidrocarburos que Moscú inyecta al mercado petrolero occidental, elevaría aún más sin dudas el precio de los futuros de petróleo, profundizando la crisis económica en curso.

La estabilidad económica y el inmenso poderío norteamericano actual dependen de que se sostenga la hegemonía del dólar. Y esta hegemonía, que sustenta el abismal déficit norteamericano, depende de que se mantenga el acuerdo de los petrodólares con las monarquías del Golfo Pérsico. Y este acuerdo está en peligro con el cierre iraní del Estrecho de Ormuz y su decisión de dejar pasar solo barcos puntuales, priorizando aquellos que hayan pagado en yuanes por su cargamento de petróleo y realicen a Irán un pago por el tránsito. Aún luego del acuerdo del cese al fuego bilateral, Irán parece insistir en que una de sus condiciones para el fin de la guerra es el mantenimiento de su control sobre el Estrecho y el cobro de una tarifa de tráfico, lo cual, de ser aceptado, implicaría un fortalecimiento de hecho de la posición del país persa.

Washington y Tel Aviv han estado solos en esta aventura criminal. Ningún aliado se ha sumado e, incluso, varias voces críticas se alzaron en Occidente, en la medida en que la guerra se prolonga y el costo de la energía complica la vida de todos en todas partes. La complejidad de la situación indicaría que Washington, al menos por ahora, no quiere otro frente petrolero abierto con Moscú.

La llegada del Anatoly Kolodkin puede contribuir, también, a mejorar un tanto las condiciones de vida en la isla, aunque no resolverá mágicamente los problemas. Sin embargo, una relativa mejoría pudiera prevenir un aumento descontrolado del flujo migratorio irregular desde Cuba a La Florida, algo que preocupa a las autoridades de este estado y ha llevado a un aumento del patrullaje por parte de la Guardia Costera.

Quedan aún otras cuestiones por definir. ¿Significa la llegada del Anatoly Kolodkin el fin práctico del cerco petrolero a Cuba? ¿Otros países de la región y fuera de ella podrán, efectivamente, vender petróleo a Cuba? ¿O es solo Rusia quien puede enviar petróleo a la isla? ¿Podrá, al menos Rusia, seguir enviando petróleo? Solo la evolución de los acontecimientos responderá a estas interrogantes. Por lo pronto, Rusia ya anunció que está cargando un segundo barco petrolero para Cuba y México ha hecho varias declaraciones públicas sobre sus gestiones para retomar el suministro a la isla.

Nadie puede creer que el peligro para Cuba ha desaparecido. Las intenciones de «tomar» la isla siguen intactas. La entrada de este barco, incluso, puede usarse como una palanca en las negociaciones en curso (si es que Washington ha tenido la voluntad de seguir algún curso), condicionando la entrada de futuros barcos a concesiones de diverso tipo.

Quisiera creer que la presión internacional, la acción de los organismos internacionales y la desaprobación interna a cualquier acción contra Cuba han jugado un papel en este proceso, aunque tengo mis reservas.

Veremos cómo evolucionan los acontecimientos. Concluyo apuntando que la evolución del escenario en Asia Occidental tiene especial relevancia para Cuba. Una retirada desastrosa, una guerra estancada, un continuado descenso en las encuestas o un acuerdo imposible de vender a la opinión pública como una victoria, podrían fortalecer la idea, dentro de la administración norteamericana, de buscar una acción militar contra un objetivo percibido como de menor riesgo y que restablezca el halo de poderío que Trump y su equipo ostentaron brevemente luego del éxito del 3 de enero.

 

(*) Carlos novoa, periodista y escritor venezolano

(**) Profesor Adán Iglesias Toledo, Dibujante Gráfico Cubano, Caricaturista Editorial y Director del Medio humorístico DEDETE del Periódico Juventud Rebelde, miembro de la UNEAC, la UPEC y la REDH (Capitulo Cuba). Colabora con varios medios de prensa en su país y en el extranjero. Autor de varios logotipos, y campañas publicitarias, posee en su haber múltiples exposiciones individuales y colectivas, talleres e intervenciones nacionales e internacionales y ha sido premiado por más de 40 veces en su país y otros países.

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