Por Darío Rodríguez (*)
Hace rato que Paysandú y Salto son dos ciudades universitarias que no dejan de vivir una situación paradójica. Mientras el desempleo, la informalidad y los problemas laborales afectan la salud mental y dañan el tejido social, hijos o nietos de trabajadores, -hoy sin empleo o despedidos- acceden a las aulas donde, entre otros, pasó Carlos Vaz Ferreira.

El Departamento “heroico” tiene, según el último censo de 2023, 121 mil 843 personas; de las cuales 81 mil 550 viven en su capital.
A la capital, por su cercanía, habría que sumarle las poblaciones de Nuevo Paysandú, -inmediaciones del puente internacional “José G. Artigas”-, con 10 mil 170 pobladores; Chacras de Paysandú con 4 mil 963; San Félix con 2 mil 533 y Casa Blanca, -emplazamiento del cerrado frigorífico-, con 454 habitantes. Ni Nuevo Paysandú, ni San Félix cuentan con Municipios y la Intendencia ni siquiera se lo plantea como una hipótesis de trabajo.
(Una obra fundamental)
Son miles
Obras de infraestructura y adecuación de la ciudad dan marco apropiado a esta realidad.
Plaza Constitución a nueva, Senderos de la Costa, -paseo producto de la contratación millonaria del estudio OMA dirigido por el arquitecto holandés Rem Koolhas y consecuente jerarquización de la costa-; antes resignificación del Parque Paris-Londres, construcción del Paseo de la Costa y de la ciclovía de ruta 90, informan sobre la adecuación urbana.
El desarrollo universitario en Paysandú le da otra impronta a un Departamento donde el desempleo se ubica en 10.8% (unas 8 mil personas) golpeando sustantivamente a mujeres y jóvenes.
(Lo lúdico parte de la formación)
Hay otros desarrollos que tienen ligazón con esta fuerte presencia de la UdelaR, al que podríamos agregar la UTEC, Formación Docente e Institutos Tecnológicos.
Como las áreas de la salud tienen una larga trayectoria en Paysandú, la próxima inauguración de un tomógrafo de altísima resolución (13 de abril con presencia del Presidente) en el Hospital, formaciones médicas completas y un servicio móvil de emergencia (SAME 105), que incluye rutas, -en fase de organización-, potencian a este centro catalogado como universitario.
Residencia estudiantil, inaugurada el 23 de marzo, que incluye servicio de ómnibus hasta el Centro Universitario, Anexo y/o Hospital, van en la dirección de generar las mejores condiciones para el estudiantado. Concomitantemente, hay cierto “boom” inmobiliario, donde inversores especulan con este escenario.
Ocho mil estudiantes, no solo de Paysandú, pueblan sus aulas y los 1.600 que ingresaron este año ya recibieron su “Tocó venir”; fiesta de bienvenida que coorganiza la Institución con la FEUU.

(HEL con equipamiento sofisticado)
Investigación pertinente
La estructura universitaria en la región, desde el Centro Universitario Regional (Cenur), -cogobernado por sus tres órdenes-, tiene la particularidad de no ser una confederación de Facultades; sino que está organizada por áreas de conocimiento, en dos sedes (Paysandú-Salto) y sendas casas en Fray Bentos y Artigas.
Unas 40 carreras, entre ellas medicina completa, se dictan de punta a punta en este Cenur. Cuatrocientos docentes, un 10% de ellos con dedicación total, -un mecanismo que los retiene y permite concentrarlos en la investigación-, con unos 50 equipos de investigación alimentan una función medular.
Desde el lejano 2008, la Institución ha fortalecido en esta zona del país la formación y consolidación de amplios grupos de investigación. Más relevante es, que la misma tiene anclaje territorial y contribuye a la resolución de problemáticas del entorno.
Así en estos centros se crea conocimiento de calidad en todas las áreas. En Paysandú, fuertemente vinculado a las disciplinas y áreas de la salud.
La UdelaR dispone, también en los Cenures, de fondos para investigación estudiantil que, más allá de ser parte ineludible de la propia formación, concurren a la atención de demandas comunitarias.
(La veterana EEMAC integrada al Cenur L.N)
Para sostener esta política se requirió la implantación de equipamiento específico, laboratorios y recursos económicos; siempre finitos.
La nueva sede Paysandú, en proceso de construcción, diseñada especialmente para albergar todas las funciones, tendrá los espacios adecuados para un trabajo universitario. Consecuentemente interactúan las tres funciones básicas: docencia, investigación y extensión.
(Zona inundable, al fondo el paterno)
Bien se podría mencionar, por citar tan solo un ejemplo, la investigación sobre “la primera caracterización hidroquímica, geoespacial y balneológica integral e integrada de los sistemas de aguas subterráneas termales en Uruguay…” Un trabajo con absoluta pertinencia territorial. La investigación valiosa en sí misma, es un oportuno insumo para actores institucionales, sociales y turísticos en procura de potenciar una actividad que puede tener mayor impacto en la economía local.

(Centro Paysandú: hacemos ciencia)
Como derivación del trabajo, en junio se presentará un “vademécum”, -(documento que hace énfasis en las bondades terapéuticas, históricos y turísticos de las aguas termales del país) y se impulsará la aprobación de un decreto que proteja los recursos termales del Uruguay.
Los políticos no están
Pero el Paysandú anteriormente descripto subsiste con otro lleno de incertidumbres, falta de perspectivas y con carteles en oficinas o locales comerciales vacíos, con muchas facturas debajo de las puertas, y el “se alquila”.
Estructuralmente Paysandú tiene problemas serios de empleo. Un tercio de los que trabajan, unas 20 mil personas, lo hacen desde la precariedad; sin protección social.
(Trabajadores en la calle)
La Mesa Departamental del PIT-CNT ya realizó dos paros en la actual administración del FA. El último, el pasado 18 de marzo con una importante movilización y posterior acto en pleno centro. El sindicalismo viene, con cierta cautela, endureciendo el discurso y cuestionando a los diversos actores políticos. En el acto se le “pegó” a los “a los políticos que no están”. Ese día sesionaba la Cámara de Diputados.
El contexto laboral sanducero preocupa y mucho. Y el 18 en sus discursos los dirigentes sindicales también le hablaron a pequeños comercios y trabajadores que seguían laburando; como si la caída en la actividad no tuviera impacto en sus pequeños negocios.

(Está todo al revés)
Aunque sea un dato reiterativo, hay que volver a mencionar como se expresa, en el territorio, la emergencia. Paysandú tiene 8 mil desocupados; 25 mil enfrentan algún problema con el empleo y 15 mil trabajan sin aportes a la seguridad social (en negro) El desempleo en los jóvenes triplica al promedio general, siendo las mujeres las más afectadas.
Por otra parte, 30 mil sobreviven en la pobreza. Una cifra similar percibe unos 25 mil pesos de ingreso. Decenas duermen en la calle, aunque este es un fenómeno multicausal y, a veces, mujeres con niños golpean puertas “pidiendo algo” o revisando volquetas que dejó de ser algo típicamente metropolitano.
El gobierno tendrá que leer lo que expresó dicha movilización. Parece atinado mencionar que, por momentos, queda atrapado en el permanente desgaste que le realizan los sectores más refractarios del PN y del PC; debe mostrar realizaciones concretas. Las recientes medidas del gobierno se vieron apropiadas. Urge recuperar el apoyo de su base social. Las murgas, también acá, hacen enorme “análisis de coyuntura” para envidia de politólogos.
Las situaciones conflictivas en el Frigorífico Casa Blanca, Paycueros, la multinacional AMBEV, y ahora, de los empleados municipales involucra fuentes de trabajo, condiciones laborales y salariales.
El mercado de trabajo en Paysandú, según datos de la encuesta continua de hogares (ECH) del INE -noviembre 25 a enero 2026-, presenta una tasa de actividad del 66.2% y una de empleo del 59%.
Mathías Machuca, presidente del SUNCA Departamental e integrante del Secretariado Departamental del PIT-CNT manifestó que el primer paro en diciembre, se tomó “por la situación en varias empresas”, pero a poco más de dos “meses después de aquel paro la situación es más grave. Lamentablemente se han tomado algunas decisiones, tanto en empresas públicas como privadas que debilitaron las condiciones de los trabajadores. Esto nos lleva a discutir nuevas movilizaciones”. El corolario fue el reciente paro general parcial del 18 de marzo.
Subyace el posible cierre de la planta del portland de ANCAP que viene enfrentando a la Federación Ancap y al SUNCA con el Directorio de la petrolera. En la comunidad hay, de hecho, un fuerte consenso en relación a la continuidad de la planta en Paysandú. El intendente, los tres diputados y ediles de todos los partidos han bajado a Montevideo para entrevistarse con el Directorio, ministra de Industria y hasta el propio presidente Yamandú Orsi.
Un activo intendente Nicolás Javier Olivera ha manifestado que “Paysandú no resiste que se sigan descapitalizando los procesos productivos. Lo que Paysandú no quiere es pagar el precio de la reestructura del portland, ni perder una sola fuente de trabajo, ni permitir que gente se tenga que mudar de Paysandú”. En la planta local están en juego unos 300 puestos.
Grosso modo, el Directorio de ANCAP, viendo las pérdidas anuales en el portland de unos 20/25 millones anuales y tan solo un 30% del mercado, plantea cerrar la planta en Paysandú, redistribuir funcionarios hacia Minas (con todo lo que implica para las familias) repotenciando aquella planta.
FANCAP se opone radicalmente y sostiene que ANCAP hace que escucha. Federación y SUNCA venían integrando comisiones con el Ente. Pese a tener un diagnóstico similar las conversaciones estaban empantanadas. Una reciente intervención del presidente Orsi montó un nuevo escenario con todos los actores; habrá que ver si se alcanza un acuerdo.

(Sanduceros escuchan al Directorio de ANCAP)
De aquella “vertiginosa industrialización” como señalaba en su trabajo (Paysandú industrial: los idus del 40) Rodrigo Morales Bartaburu, solo quedan algunas empresas y muchos recuerdos.

(Todo muy cordial, pero…)
Por estos días, mientras el país observa un intendente con un talante negociador, hasta progresista, se presentó un proyecto de presupuesto quinquenal a la Junta Departamental, -aprobado en madrugada de este viernes 27, con eliminación de impuestos-, que hasta El Telégrafo había cuestionado con severidad por la creación de nuevos tributos, sustantivos incrementos y salarios de hambre para los funcionarios.
En un editorial del pasado 6 de marzo, el matutino, salió con los tapones de punta y raspó. Bajo el título, “Mientras el Intendente clama por ayuda en Montevideo, aplica ‘fiscalazo’ en Paysandú”, da su parecer, para sorpresa de muchos.
“Uno de los mayores problemas que enfrenta el país al momento de salir a competir con nuestros productos en el exterior es que Uruguay es caro para producir. Esto se debe a una diversidad de factores, pero sin dudas que los determinantes son el costo de la energía, los combustibles, los costos logísticos -entre ellos el puerto de Montevideo-, salarios muy altos en dólares, y la alta carga de impuestos que deben soportar las empresas”.

(El matutino Salió a raspar)
Dice que no solo las empresas sufren las consecuencias del “costo país”, “también la población de a pie, los ciudadanos que también pagan impuestos, tasas y servicios a valores del primer mundo, pero ganan como lo que somos, el tercer mundo”.
Lamentablemente, dice el punzante editorialista, “en mayor o menor grado, estamos sufriendo una suba desmesurada de los impuestos municipales, como es el caso concreto de la Contribución Inmobiliaria, con mayor énfasis en algunas zonas que en otras, –en la zona céntrica, particularmente, donde se afecta a los locales comerciales en forma desmedida pero también a familias que han residido por muchos años– con el común denominador de situarse por encima de la inflación, lo que implica que además del ajuste nominal, se aplica un incremento real sobre los bolsillos de los ciudadanos”.
Como postre, “fiscalazo”
El economista Gastón Núñez, exdirector de Administración durante la gestión de Guillermo Caraballo (FA-2015-2020), sostiene en un informe sobre el Presupuesto Quinquenal 2026-2030 que lo que se quiere aplicar a los sanduceros es un “fiscalazo” en un contexto de la mayor recaudación histórica de la Intendencia por partidas nacionales.
El matutino, tirando palos a diestra y siniestra habla que, en general “hay tanta espuma” “pero cuando se presentan cifras en respaldo de lo que se afirma, estamos ante harina de otro costal, y corresponde prestar atención a los datos concretos,…(…)… la realidad que hoy viven los contribuyentes sanduceros no puede disfrazarse por mejor maquillaje que se ensaye.
Por lo que “al comparar ingresos del presupuesto anterior con el previsto para el que está en consideración, a valores constantes, se está ante un incremento en valores reales del 19 por ciento, por encima de la actualización nominal por inflación.”
Tras mencionar, como lo hacen asesores y la bancada del FA, que los aportes nacionales se ubican en el 55% del presupuesto, afirma que “los sanduceros estamos recibiendo el mazazo de los nuevos valores de la Contribución Inmobiliaria, con incrementos como nunca antes había ocurrido, como bien se refleja en los reclamos”, habiendo “ciudadanos que de un año a otro denuncian incrementos de hasta un 40 por ciento en algunos casos, en porcentajes que nada tienen que ver con la inflación ni con los valores inmobiliarios”.
Además un “fiscalazo” del gobierno departamental, nada menos, es lo que menos necesitamos los sanduceros en esta encrucijada que vivimos, con cientos de trabajadores en el Seguro por desempleo y numerosos despidos, con una actividad económica muy disminuida, empresas con números rojos en muchos casos o apenas subsistiendo, a lo que se agrega ahora el costo adicional de la tributación departamental para hacer a esta altura una “tormenta perfecta” que se abate sobre el sufrido contribuyente”.
¡No podés!
Tras elogiar el posicionamiento metropolitano del intendente, lo hamaca. “Como él mismo argumenta, Paysandú no soporta un despido más por cierre o reducción de empresas, …(…)…que disparan el desempleo a los más altos del país”.
Así “es un contrasentido y negativo por donde se lo mire que se aplique un mazazo tributario desde el gobierno departamental a un Departamento que está atravesando una crisis que se arrastra desde hace años y que en lugar de mitigarse, se ha venido agravando”.
“Lo que menos necesitamos los sanduceros es más impuestos”. El editorial cierra en forma lapidaria, “el gobierno departamental debería liderar esta cruzada a través del ejemplo, en lugar de ser parte del problema”.
El contexto laboral sanducero preocupa y mucho. Y el 18 de marzo, en sus discursos, los dirigentes sindicales también le hablaron a pequeños comercios y trabajadores que seguían trabajando; como si la caída en la actividad no tuviera impacto en sus negocios.
En lo inmediato, algunos sanduceros meten “pienso” para ver cómo hacen un mango en la próxima semana de la cerveza.
A todo esto, la comunidad, -tanto desde la política y las organizaciones sociales y ambientales-, discute los efectos de la posible instalación de la planta de HIF global para producir hidrógeno verde.

(Terrenos de HIF, al fondo el R. Uruguay)
La provincia de Entre Ríos quiere que la planta se relocalice, obviando que el proyecto ya tuvo cambios en varios de sus aspectos y cuenta con la aprobación de la localización. Tramita la evaluación de impacto ambiental ante el correspondiente Ministerio. Para la empresa que generará unos 300 puestos de trabajo permanente una vez operativa la planta, los inversores esperan por el precio que UTE les pase para venderles energía.
La psicóloga Daina Torres, coordinadora departamental de salud mental del MSP subrayó que: “hay un montón de dolencias que están atravesadas” por los niveles de desempleo. Por ejemplo, en Paysandú y en todo el país, “el suicidio es altísimo”.
(*) Darío Rodríguez es Licenciado en Ciencias de la Comunicación (UdelaR), periodista y asesor en temas de cooperativismo, vivienda y hábitat