Cuba: los retos del momento actual

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Por Carlos Novoa (*)

Dibujo de portada, Adán Iglesias Toledo (**)

En 67 años de Revolución, Cuba ha enfrentado numerosos retos y peligros, todos, o casi todos, relacionados con los Estados Unidos. El imperialismo norteamericano, desde el principio, ha trabajado activa y sostenidamente para revertir las conquistas sociales en la isla y desmontar el proyecto político que los cubanos eligieron para sí mismos.

Desde el apoyo a invasiones militares directas, financiamiento y armamento a grupos paramilitares en la isla, introducción de enfermedades, asilo a terroristas, hasta una política de Bloqueo sostenida que no ha hecho más que recrudecerse y apretarse en torno a la economía y sociedad cubana, generando un sufrimiento extraordinario. Las acciones de Estados Unidos para derrocar la Revolución han recorrido un amplio espectro de la infamia, configurando una historia de décadas de presión, intentos de chantaje y desconocimiento de la soberanía de la isla.

En estos largos años ha habido momentos de sumo peligro, donde la Revolución, verdaderamente, se jugaba el todo por el todo. Lo fue Girón en 1961, lo fue la Crisis de los Misiles en 1962, lo fue el derrumbe del campo socialista y el de la URSS en 1991, que llevó a esa compleja etapa conocida con el eufemismo de “Período Especial”. Pero sin dudas, el momento actual es el más complejo que le ha tocado vivir a Cuba y su Revolución en los últimos 67 años.

La mesa de diálogo entre ambos gobierno, anunciada públicamente por Cuba este viernes 13 de marzo, se abre en un escenario de extraordinaria complejidad. Sobre los retos y complejidades de la economía y la sociedad cubana actual, percibidos como debilidad, se orienta la estrategia de negociación norteamericana.

En el plano económico, la isla atraviesa por una profunda crisis, que no ha hecho más que agravarse en el último lustro. La desaceleración, de la cual ya se veían síntomas en 2019 y 2020, producto de las sanciones de la primera administración Trump, chocó con el muro de la pandemia, que golpeó fuertemente al economía global y la economía cubana en particular. Para hacerle frente a la crisis pandémica, agravada para el país por las sanciones estadounidenses que permanecieron invariables, el país debió apelar a sus reservas internacionales de divisas. Mantener la cuarentena costó la paralización de cadenas productivas claves y mantener la alimentación de la población llevó al sacrificio de una parte de la base de cría ganadera y aviar del país, golpeando fuertemente sus capacidades de producción de alimentos luego de la pandemia.

El golpe a las capacidades productivas y el agotamiento de las reservas ha dejado a la isla en una situación con estrecho margen de maniobrabilidad. Situación que se agrava por la crisis de una infraestructura energética envejecida y carente de la adecuada inversión. Como efecto de esto, la recuperación económica del país en el último lustro ha sido casi inexistente, golpeando significativamente las condiciones de vida en el país. A esto se suma el paroxismo sancionatorio de 2025-2026, con el colofón de la Orden Ejecutiva el 29 de enero pasado, que configuró un cerco petrolero.

Producto de la crisis, el país ha sufrido también un duro golpe demográfico. El empeoramiento de las condiciones de vida en el país se estima que forzó la emigración de varios cientos de miles de cubanos entre 2023 y 2025, reduciendo la población de la isla de más de 10 millones, según el censo de 2016, a poco más de 9 millones de personas. Esto afecta todas las áreas, desde la agricultura hasta la defensa.

Adicionalmente, el cambio generacional que implicó el paso del presidente Raúl Castro al presidente Miguel Díaz-Canel, ha sido desde el principio percibido como un factor aprovechable por el enemigo del país. Numerosas campañas han logrado erosionar la confianza de ciertos sectores en torno al presidente y primer secretario. Aunque la mayoría del pueblo cubano apoya la Revolución, hay fracturas en torno a la lectura de su figura y ciertas decisiones tomadas bajo su presidencia.

El último y más peligroso de todos los factores, es el actual gobierno norteamericano. La criminal acción contra Venezuela ha alimentado una agenda sumamente agresiva, cuya estela de muertes por el Caribe y Oriente Medio debiera constituir un mayor motivo de alarma para la humanidad. Trump y su Secretario de Estado han lanzado numerosas amenazas contra la isla. Adicionalmente, la experiencia de la agresión contra Irán demuestra que estar en la mesa de negociación no es garantía de seguridad para ningún país.

Cuba forma parte de los viejos anhelos de la política norteamericana. La isla, que fuera el patio trasero de Estados Unidos, protagonizó una Revolución socialista y ha tenido el coraje de sostener su proyecto durante 67 años de asedio y agresión sostenidos. Y esto es precisamente lo que no le perdona el capital y las élites políticas estadounidenses. El Bloqueo ha sido la forma de deteriorar las condiciones del pueblo cubano y evitar cualquier atisbo de prosperidad y desarrollo independiente.

Los retos apuntados, sumados a la fractura e infuncionalidad del orden internacional actual, son los que hacen que Trump y Rubio acaricien la idea de ser ellos, al fin, los que cumplan el viejo sueño del exilio batistiano y el gran capital de destruir a la isla rebelde.

Sin embargo, lo que han fallado en comprender numerosas administraciones norteamericanas, es el patriotismo y el orgullo soberano del pueblo cubano. Que el momento sea difícil no quiere decir que no sea posible remontarlo. Mirar de frente los principales retos, es una forma de estructurar la resistencia y la lucha para que sean más efectivas. El pueblo cubano ha demostrado, en estas décadas, su extraordinaria resiliencia y capacidad de adaptación.

(*) Por Carlos Novoa, periodista y escritor venezolano

(**) Profesor Adán Iglesias Toledo, Dibujante Gráfico Cubano, Caricaturista Editorial y Director del Medio humorístico DEDETE del Periódico Juventud Rebelde, miembro de la UNEAC, la UPEC y la REDH (Capitulo Cuba). Colabora con varios medios de prensa en su país y en el extranjero. Autor de varios logotipos, y campañas publicitarias, posee en su haber múltiples exposiciones individuales y colectivas, talleres e intervenciones nacionales e internacionales y ha sido premiado por más de 40 veces en su país y otros países.

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