Por Maribel Acosta Damas (*)
Fotografía de Portada, Hugo García (**)
Mujeranga es el término popular conque en Cuba se denomina hoy a las mujeres fuertes, empoderadas, guerreras múltiples. Incluye desde las batallas por la obtención de las vacunas contra la covid, lideradas por mujeres; hasta las batallas cotidianas, llenas de proezas gigantes en estos tiempos difíciles, también lideradas por mujeres. Pero, ¿de dónde venimos?
En un estudio sistematizador, la investigadora cubana Ana Violeta Castañeda nos revela los dos grandes periodos del feminismo en Cuba: el periodo republicano entre 1902 y 1959 y; el periodo pos 1959, después del triunfo de la Revolución Cubana.
Antes de 1959, estamos hablando de aquella República que nació con la Enmienda Platt y la posibilidad de intervención del gobierno de Estados Unidos cuando lo creyera conveniente. Por tanto, el feminismo en Cuba se funda ligado a las aspiraciones de soberanía. Las organizaciones de lucha de mujeres demandaban “reivindicaciones que obtienen para definirlas como políticas, entre otras, la Ley de la Patria Potestad (1917) y la Ley del Divorcio (1918) que se lograron por la insistencia y tesón con que abordaron estos reclamos.”

Los congresos de mujeres antes de la Revolución:
Los dos primeros congresos de mujeres (1923 y 1925), están mediados por acontecimientos que impactan la conciencia nacional: la Revolución de Octubre, la Revolución Mexicana, el Movimiento de la Reforma Universitaria de Córdoba, Argentina, de 1918 y el sentimiento antiimperialista que se va formando como repulsa al intervencionismo norteamericano en el continente. En su primer congreso de 1923 la agenda abarca temas como el acceso de la mujer a la vida pública: a cargos públicos; a la administración y gobierno de la beneficencia pública; a la administración de intereses morales y materiales de su sexo; acceso de la mujer al sufragio, el reconocimiento de la mujer: en las luchas por la independencia; en la Universidad; en el Arte; en la Historia; en la Ciencia; en el periodismo; como enfermera – su actuación en la cruz roja. Asimismo, el papel de la mujer en la educación: la intervención de la mujer en ladirección de la enseñanza pública, reclamos de una reforma de la enseñanza femenina y de una educación integral: necesidad de crear escuelas públicas, escuelas para personas con discapacidad y demandas sociales y legislativas en favor de la niñez y de las mujeres.
El segundo Congreso Nacional de Mujeres en 1925 continuó con una agenda reivindicativa como el derecho de la infancia, la situación de salud de la niñez y de las mujeres, el trabajo infantil, las cárceles de mujeres y los procesos penales. Sin embargo, la demanda por el sufragio femenino fue la fundamental, con un aspecto decisivo: la presencia de la mujer negra trabajadora.
En 1939 se realiza el Tercer Congreso Nacional de Mujeres con una convocatoria a la unidad, contra la discriminación a las mujeres negras y el menor salario de las mujeres. “De las dos mil delegadas presentes en el evento alrededor de 20% eran negras, 600 campesinas, muchas representaban a sectores obreros.”
Las luchas de las mujeres después del triunfo de la Revolución Cubana:
En agosto de 1960 se funda la Federación de Mujeres Cubanas (FMC), que agrupó varias organizaciones de lucha de las mujeres de la isla. En este contexto “se inicia unproceso de cambios estructurales que reconocen el papel de la mujer en los procesos de desarrollo.” La FMC ha sido fundamental en cada periodo de desarrollo del país. Su trabajo inicial fue convocar a las mujeres a su participación plena en todos los cambios sociales.
Se gestionaron experiencias educativas como las Escuelas para campesinas “Ana Betancourt” los planes de preparación para asistentes y directoras, encargadas de la creación y puesta en marcha de los Círculos Infantiles, así como los planes de reeducación de prostitutas, cuyo número se calculaba en unas 100 000 mujeres cubanas. De igual manera, la incorporación al trabajo, la superación y la conquista de derechos de justicia social.
Más adelante, en las décadas de los años 70 y 80 del siglo pasado, la FMC sistematiza estudios que dan cuenta de los principales problemas de las mujeres en ese contexto: “Los problemas abordados tienen que ver con la mujer trabajadora, los nuevos retos a que se enfrenta entre el ámbito tradicional del hogar y el ámbito público, del trabajo, problemas sociales, se incursiona en el mundo de las estadísticas de la mujer, asuntos de la vida cotidiana, del trabajo social, de las dirigentes de la organización, de la inserción de la mujer en el gobierno popular. “
La creación del Centro de Estudios sobre la mujer dio alcance a las demandas de las mujeres cubanas y sirvió de plataforma al entramado legislativo que ha sido aprobado a lo largo de más de 60 años. Las investigaciones de las últimas décadas arrojan avances incuestionables en materia de igualdad de género, de protección legal, de salud, de acceso y control de los recursos, de participación en el desarrollo y de acceso al poder, apoyado por las políticas y estrategias trazadas por el Gobierno y por el trabajo de la Federación de Mujeres Cubanas. Derechos tales como ser reconocidas como parte del desarrollo, el acceso a la toma de decisiones tanto en el espacio público como en el ámbito familiar, los niveles educacionales alcanzados, en su desarrollo científico, indicadores favorables con respecto a su salud y esperanza de vida, el control que ejerce sobre su propio cuerpo y el derecho a decidir el número y el momento de tener sus hijos.
“Las mujeres cubanas son la mayoría dentro de la fuerza técnica y profesional del país y se ha incrementado su participación en sectores no tradicionales, ha aumentado su acceso a diferentes niveles de dirección en variados sectores: la política, la economía, la educación y la ciencia. Se constata que las cubanas muestran avances significativos en la conquista de su autonomía económica, física, en la toma de decisiones y en su autonomía personal en general.”
Los desafíos:
Estas investigaciones han identificado también las brechas de género en la sociedad cubana, para la mujer, para la familia, en las relaciones de género, en la juventud, en los y las adultas mayores. Se enumeran los aun “problemas de acceso de la mujer al poder, tanto los factores y condiciones que lo facilitan como aquellos que constituyen obstáculos. Se identificaron métodos de dirección tradicionalmente masculinizados y se propusieron un conjunto de indicadores dirigidos a promover y evaluar la aplicación del enfoque de género en la selección y promoción de los directivos y directivas en Cuba. Un conjunto legislativo altamente inclusivo permite continuar luchando contra el modelo patriarcal en un proyecto de justicia social:
En 2021 se aprobó la Estrategia Integral de Prevención y Atención a la Violencia de Género y en el Escenario Familiar “como una vía para garantizar la respuesta integral e integrada para la prevención y atención efectiva a la violencia de género y en el escenario familiar, por su importancia y prioridad para generar una respuesta articulada y coordinada, intra e intersectorial, a las demandas relacionadas con esta problemática.”
El Código de las familias (2022) y el nuevo Código Penal (2022) constituyen un espaldarazo legislativo a la agenda feminista cubana de hoy. Y en 2026 debe ejecutarse una evaluación de medio término que permitirá una actualización de las acciones previstas para el apoyo a esta agenda cuyos componentes centrales están alineados con las áreas de especial atención del Programa Nacional para el Adelanto de las Mujeres en siete ejes transversales: enfoque de derechos humanos, de género, centrado en la persona, intersectorial, interés superior del niño, víctimas como protagonistas de los procesos, e información estadística de calidad. Tanto programas educativos como institucionales cuentan con la inclusión de la agenda de género.
¿Desafíos hoy?
En medio de la compleja situación económica y social que vive el país, continuar avanzando en la agenda feminista ligada al triple legado de las luchas de las mujeres cubanas: político, de análisis y de acción.
Historias de la Cuba actual: las mujerangas
La colega Zenaida Costales cuenta las historias de Eva, Niurka, Rosa y Magali. Ellas viven en el barrio habanero de Arroyo Naranjo y cocinan en estos días con carbón ante los largos apagones. Niurka -la enfermera de manos de seda -espera cada día en el consultorio a sus pacientes. Rosa pone al tanto a sus vecinas sobre la cotidianidad del día, Eva arropa a los suyos (que son muchos). Magali teje comunidad en apoyo a las otras en lo que haga falta.
Un texto de una mujer en Facebook el día 8 de marzo expresa: “Sobre la valiente mujer cubana recae el peso principal de la guerra económica de Marco Rubio, reforzado con el criminal cerco petrolero, que completa todo un cerco medieval”…. Se ha hecho viral la foto de la ingeniera industrial cubana de 26 años, Bárbara Marrero, que entra a revisar la caldera averiada de la Central Termoeléctrica Antonio Guiteras, cuya actividad es decisiva para la generación eléctrica en Cuba. Mujerangas que luchan a brazo partido contra el bloqueo genocida, las herederas de las que venimos.
(*) Maribel Acosta Damas, Dra. en Ciencias de la Comunicación Social, Periodista cubana y docente de la Universidad de La Habana, trabaja y colabora con varios medios de su país y de otros países.
(**) La joven Bárbara Marrero, a sus 26 años de edad, ha entrado varias veces al interior de la caldera. Autor: Hugo García Publicado: Periódico Juventud Rebelde 07/03/2026