Por Andres Correa (*)
Dibujo Adán Iglesias Toledo (**)
El Presidente Javier Milei en su discurso de apertura de sesiones legislativas del Congreso de la Nación saturó con datos sobre la economía argentina donde mintió y exageró por doquier. Además de dedicarse al agravio personal hacia diputados y senadores de la oposición durante todo su discurso.
La diatriba, los gestos desencajados y los insultos parecen desacoplados de la realidad parlamentaria que en los últimos días le fue muy favorable al proyecto libertario con acuerdos con gobernadores de partidos provinciales y sectores peronistas que le dieron a La Libertad Avanza (LLA) lograr una nueva mayoría en ambas cámaras.
El gobierno llegaba al discurso presidencial de cada 1 de marzo, con dos logros a cuestas, que condensan el programa de su régimen: la reforma laboral, y el avance del dispositivo represivo por la vía de un régimen penal juvenil que baja la edad de imputabilidad a 14 años.
El Ejecutivo y sus aliados en la representación legislativa nacional, aceleran cambios estructurales que reordenan la vida material de las mayorías trabajadoras y, al mismo tiempo, robustecen la capacidad estatal para disciplinar el conflicto social consecuencia del plan que llevan adelante.

Milei choca con el país real
En los pasillos de la Casa Rosada, el eco de los aplausos por el equilibrio fiscal todavía resuena como una verdad absoluta, también y pese a que la inflación no cesa y crece todos los meses desde julio 2025 el gobierno se jacta de haber evitado una hiperinflación. Lograron instalar de manera determinada y precisa, una descripción de crisis en el país que al asumir Milei estábamos en el peor de los mundos, cuando es otra falsedad del oficialismo, ya que el escenario 2001 era mucho peor en todos los índices.
Hoy en los cordones industriales que alguna vez fueron el motor de la clase media argentina, el silencio es atroz. No es el silencio de la paz, sino el de la parálisis. Argentina no está atravesando una «transición dolorosa», está viviendo una desarticulación planificada de su aparato productivo.
La estadística es fría, pero su impacto es humano. Entre noviembre de 2023 y noviembre de 2025, el país ha perdido 22.000 empresas. Si se hace el cálculo, la cifra estremece: cada día de los últimos dos años, 30 persianas se bajaron para no volver a abrir.
Los grandes ganadores del plan libertario, sector de finanzas, agro, minería y energía no tienen la escala para traccionar a toda la economía, ni generan mano de obra capaz de suplir el cierre de industrias.
La morosidad en los hogares argentinos alcanzó niveles récord a principios de 2026, un fenómeno que marcha silencioso es el festival de obligaciones negociables de las grandes empresas, que es sin eufemismos es deuda en dólares que contrae el sector privado, sumado al pago de los compromisos que el país tiene cada año con el Fondo monetario Internacional (FMI). En un país que carece de reservas y no logra acumular de ninguna manera.
El salario como escudo humano
La estrategia oficial para domar la inflación ha encontrado en el trabajador a su rehén más fiel. Al utilizar el salario como «ancla», el poder adquisitivo se ha desplomado: un 22,6% en el sector público y hasta un 11 % en el privado.
Si la gente no tiene dinero, no consume. Si no hay consumo, los precios no suben, pero la economía muere por inanición. El éxito de la baja nominal de la inflación (que, dicho sea de paso, acumuló un escalofriante 270% en 26 meses) se sostiene sobre una paz de cementerio.
El triunfo de la timba
Mientras los obreros textiles de TN Platex entran en concurso de acreedores, cierra la plata industrial argentina de neumáticos FATE, otro país florece en las pantallas de las computadoras financieras. El llamado carry trade, o sea la bicicleta financiera, ha permitido ganancias del 88% en dólares en dos años.
Es la paradoja de la era Milei: en un país que clama por inversión, el capital huye de las fábricas para refugiarse en el peso, no para construir, sino para multiplicarse en el vacío financiero y luego volver al dólar. Ningún proyecto productivo, ninguna producción agroganadera, ningún pozo petrolero o gasífero, ningún comercio puede competir con esa rentabilidad.
El veredicto de la historia
La historia argentina es cíclica y cruel. El modelo actual guarda ecos de los tiempos de José Alfredo Martínez de Hoz (ministro de Economía entre 1976 y 1981) y de la convertibilidad en los 90, una apertura importadora feroz que, lejos de bajar los precios, termina por aniquilar a la producción local.
El gobierno de Milei ha logrado algo inédito: construir una hegemonía política sobre la base de la escasez. Pese a que pregona que están multiplicando la abundancia. Pero el tiempo de la política y el tiempo de la heladera suelen terminar chocando. Sin motores de crecimiento, con el mercado interno asfixiado y las exportaciones que no logran traccionar el empleo, la pregunta no es si el modelo es sostenible fiscalmente, sino cuánto tiempo más puede un país sobrevivir a su propia parálisis.
El discurso de apertura de las sesiones legislativas, envalentonado y confrontativo del presidente argentino Javier Milei fue acompañado por una televisación sesgada dónde no se enfocó a los opositores, anunció un paquete de leyes con 90 reformas para los próximos 9 meses inclusive deslizó la idea de una reforma constitucional sin nombrarla.
En Argentina se agudiza un proceso conocido como valorización financiera comiéndose a la economía real. No como un desvío, ni como un efecto colateral, sino como resultado del propio funcionamiento del modelo. Con industrias paradas, salarios raquíticos y empleo destruido, el sistema financiero concentra rentabilidad y recursos. El valor que se genera en la producción y el trabajo se desplaza hacia circuitos que no producen, pero capturan ingresos.
Son varios los datos oficiales y de consultoras privadas, incluso de referentes de la derecha económica como Domingo Cavallo y Carlos Melconian que advierten, no sobre el cariz ideológico del plan libertario, sino sobre la magnitud del deterioro económico tras 26 meses de gestión de Javier Milei.
Cabe destacar que si bien en las elecciones legislativas del 2025, La Libertad Avanza obtuvo el 40 % de los votos siendo la fuerza política más votada del país, sin embargo un 60 % del electorado optó por el peronismo, partidos provinciales o la izquierda todos con una campaña en franca oposición al plan libertario. Las palabras del Presidente argentino en el Congreso Nacional y el tono épico de las acciones de su discurso contrastan con las calles vacías, sin movilización popular en apoyo al Presidente Milei.
Un dato para tener en cuenta son dos comunicados, uno de La Asociación Empresaria Argentina (AEA) y otro de la Unión Industrial Argentina (UIA) que en el mismo sentido advirtieron sobre la “situación crítica” de la industria y exigieron respeto al gobierno para los empresarios locales.
Hay que advertir que cuando la especulación financiera se vuelve más atractiva que la producción, el capital se desplaza. Si la economía claudica su función social y se rinde ante la lógica de la apuesta financiera, el trabajo deja de ser el eje ordenador para convertirse en una variable de ajuste. Lo que queda es un espejismo, una estabilidad de vitrina sostenida sobre una fragilidad estructural que cruje. Así el colapso del 2001 no vuelve como una cita histórica, sino como un síntoma: la fragilidad de un modelo que, al despojarse de su base productiva, camina inevitablemente hacia el precipicio.
(*) Andrés Correa, Periodista argentino-uruguayo, director y conductor principal del Programa Radial «De Fogón en Fogón», corresponsal de Mate Amargo en Buenos Aires, Argentina.
(**) Profesor Adán Iglesias Toledo, Dibujante Gráfico Cubano, Caricaturista Editorial y Director del Medio humorístico DEDETE del Periódico Juventud Rebelde, miembro de la UNEAC, la UPEC y la REDH (Capítulo Cuba). Colabora con varios medios de prensa en su país y en el extranjero. Autor de varios logotipos y campañas publicitarias, posee en su haber múltiples exposiciones individuales y colectivas, talleres e intervenciones nacionales e internacionales, y ha sido premiado más de 40 veces en su país y otros países.
