La casa de al lado

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Por Juana Francisca Gómez(*)

Esta semana se reunió la barriada de Villa Española-Unión para abordar, en conjunto, temas de la zona. Elaboraron un documento de síntesis en el que se establecen ejes de trabajo y propuestas*. Conversamos con Fernando Olivera, integrante de la Red Villa Española -Unión.

Mate Amargo – ¿Quiénes integran la red?

Fernando Olivera – La red de Villa Española-Unión se compone de vecinos, referentes territoriales y organizaciones de sociedad civil que trabajamos en el territorio. También instituciones del barrio como escuela, liceo, funcionarios de los centros comunales y de algunas áreas de la Intendencia.

 

M.A. – ¿Qué estuvieron conversando esta semana?

F.O. – Nosotros todos los años hacemos un cierre en el barrio con toda la organización que integramos en la Red. Por un lado, por la mañana hacemos siempre un conversatorio temático sobre algunas situaciones del barrio, ahí traemos gente de la Universidad, organismos nacionales e internacionales, organismos vinculados a infancia y referentes de sociedad civil. Casi siempre lo tratamos de hacer en un espacio público al aire libre. Este año, por cuestiones de que no podíamos garantizar que la seguridad de los gurises estuviera cubierta por cuestiones de violencia en el territorio, que no son nuevas, que hace tiempo que están instaladas, pero que se han ido profundizando, bueno, resolvimos hacer una convocatoria de red abierta a autoridades. Para poner en discusión, para hacer un día de reflexión y de pienso, para ver cuáles son las alternativas y no terminar naturalizando e invisibilizando algunas temas.

M.A. – ¿Cómo surge esta red?

F.O. – Esta red tiene más de 15 años. Te diría que algunos años más, ya tiene mucho tiempo. El origen tiene que ver con eso, con el interés de vecinos y de organizaciones, de pensar las realidades del barrio, porque muchas veces tanto las cuestiones de política pública como algunas cuestiones que terminan aterrizando en el territorio, no terminan respondiendo a la realidad de nuestro territorio. Y a su vez la Red ha sido refugio, el momento en que el Estado ha abandonado el territorio, la red ha sido como un espacio de articulación y de protección.

De hecho, hace más de tres años o cuatro, frente a una serie de cuestiones de violencia que se daban en el territorio, sobre todo vinculadas con armas de fuego y los operativos que después se desplegaban en el barrio, tuvimos reunión con las autoridades y planteamos la necesidad de construir un protocolo de actuación policial que contemple también que había organizaciones, niños, familia circulando en el barrio. Y bueno, la verdad, ese protocolo nunca llegó. Los operativos se siguieron haciendo como en paralelo y no contemplaban si era salida de un centro educativo, si había un centro de salud abierto en ese momento del operativo, un montón de aspectos que generaban mayores complejidades en la circulación del barrio, en el miedo de las familias y de los vecinos y de los equipos de trabajo sobre todo de los niños y adolescentes.

M.A. – ¿Qué puntos plantearon en ese momento?

F.O. – En ese momento estábamos sumamente preocupados por dos cuestiones, por el abandono del territorio, por la falta de espacio de articulación con el Estado o con las decisiones vinculadas al tema de infancia y adolescencia. La desaparición de programas que operaban en el territorio y la creciente violencia territorial en la cual quedamos insertos. Eso fue como los puntos de ese momento. Puntos que algunos no siguen tan vigentes como hace tres o cuatro años.

 

M.A. – ¿Cómo transitaron la pandemia?

F.O. – Muy difícil, muy difícil. La red estuvo totalmente desarticulada en un momento, el entramado social también. Y bueno, ahí las OSC cumplimos un rol fundamental en seguir transitando por el territorio, en acercar cuestiones alimenticias, en el vínculo con los centros educativos que muchos de esos estaban rotos. La realidad es que a esa educación virtual no todos los niños, niñas y adolescentes pudieron acceder. Quedamos pocos operadores territoriales circulando por el barrio. En momentos difíciles han sido organizaciones y actores de la red las que sostuvieron.

Creo que hay muchas cosas lindas porque más allá de estas complejidades del barrio, del miedo, de la gente, de la alimentación, de las dificultades económicas, de la puesta de lo colectivo, al interés a que esto lo hacemos juntos o no se hace. Por ejemplo las muestras de solidaridad y de cuidado que hay en el barrio y que los vecinos se preocupan por los otros, por los que están pasando mal, las ollas populares, hay un montón de cuestiones solidarias, la preocupación por incluirnos a todos. Hay esa necesidad de generar comunidad, de recuperar esa identidad de Villa Española y de la Unión que integra a todos.

M.A. – ¿Qué temáticas son las que identifican en este momento?

F.O. – Por un lado, el crecimiento de la desigualdad es muy notorio. El crecimiento de los hogares pobres con niños a cargo, también. El deterioro de la economía, el crecimiento de la informalidad, de la desprotección social, unido al crecimiento de las economías ilegales, a cuestiones de drogas ilegalizadas, pero también a cuestión de la presencia de armas y municiones cada vez más potentes en el territorio. Bueno, eso hace un combo donde la falta de oportunidad, la falta de trabajo, la falta de posibilidad de ascenso social llevan a la gente a quedar entrampadas en lógicas sumamente complejas. No significa que la familia quede involucrada en el delito, pero quedan atrapadas en la lógica delictiva del barrio que genera mucho más violencia, exclusión, segregación territorial. El encierro de la gente en su casa, en este intento de cuidarse y de salvarse de todas estas cuestiones, lo que hace es entregar un territorio a estas otras cuestiones y el abandono del Estado en su momento también. Las niñas y los niños, quedan más expuestos a algunas situaciones. Los adolescentes por el doble lado, porque por un lado son víctimas de toda una cantidad de situaciones, pero a su vez son tratados como victimarios, generadores de toda esta problemática. Y tenemos una mirada súper punitiva con respecto a los adolescentes. Y no estamos mirando la falta de oportunidades y de acceso a un montón de cosas en las que se desarrolla la vida cotidiana. Entonces hay todo un tema ahí para pensar. La recuperación de la circulación por el barrio.

Por ejemplo se ha tenido una muy buena inversión en el espacio público, el

Ex-mercado modelo, es un claro ejemplo, de que cuando uno tiene un espacio de calidad los vecinos lo utilizan.

Pero eso en los espacios públicos más abiertos, es necesario tener propuestas educativas que integren al que vive en el barrio, pero no va a la escuela del barrio o no estudia en el barrio o va a otro club fuera del barrio. Esos conectores que teníamos antes en la educación han desaparecido. Entonces queda como la educación del barrio cada vez más para los pobres y cada vez más pobres, o cada vez más fragmentados. Entonces ahí tenemos un serio problema para repensar esta cuestión.

M.A. – ¿Cuáles serían las propuestas concretas que estuvieron planteando?

F.O. – Uno es la necesidad de equipos territoriales que transiten el territorio, que circulen por el territorio, que trabajen con la gente, que vuelvan a ese contacto cotidiano con la familia y no que pasemos de un escritorio a una judicialización, esto significa cada vez más prisión de la pobreza, judicialización de la pobreza. Entonces, una cosa concreta es eso, de volver a equipos territoriales que trillen el territorio, queremos empezar a recuperar el espacio perdido, eso seguro. Por lo otro, una respuesta con políticas integrales, que no sean fragmentadas, que aparezca un proyecto por una cosa, sino que responda a una realidad de ese territorio. Hay una realidad urgente que debemos atender con respuestas integrales desde la vivienda, el trabajo, la educación, la salud, desde muchos aspectos. Porque no es solo una mirada hacia la seguridad en el sentido solo de lo policíaco, la gente necesita oportunidades.

También respuestas concretas en espacios públicos, hablamos de la posibilidad de que aparezcan propuestas recreativas, deportivas, culturales. Otro tema es la circulación de un punto a otro en el barrio. A veces ir de una avenida a otra es sumamente difícil por el tipo de transporte. Se necesita una propuesta de transporte transversal que integre barriadas.

M.A. – ¿Cuáles son las próximas instancias para participar?

F.O. – La idea es que para la segunda quincena de marzo hagamos un Cabildo con vecinos, organizaciones, un gran cabildo tomando tres o cuatro ejes para poder discutir y pensar en ese espacio.

 

 

(*) Juana Francisca Gómez es escritora y miembro del Capítulo uruguayo de la Red de Intelectuales y Artistas en Defensa de la Humanidad (RedH)

 

 

* A continuación transcribimos el Documento completo elaborado por la Red de Villa Española‐Unión

 

Montevideo, 10 de diciembre de 2025

Reunión abierta

Villa Española nos duele, la salida es colectiva.

 

Situación actual de niños, niñas, adolescentes, familias, vecinos y equipos en el Barrio Villa Española-Unión

Esta iniciativa surge del intercambio cotidiano entre instituciones educativas, sociales, comunitarias y de cuidados que conforman la Red de Villa Española Unión, y pretende aportar elementos para el análisis, la coordinación interinstitucional y la toma de decisiones en clave de corresponsabilidad entre los actores barriales y las instituciones de gobierno.

Durante el último año, nuestro territorio ha vivido transformaciones significativas que impactan profundamente en la vida cotidiana: cambios en las dinámicas barriales, aumento de situaciones de vulneración de derechos, episodios reiterados de violencia y dificultades crecientes en el acceso a oportunidades educativas, laborales y recreativas. Todo ello repercute de manera negativa, especialmente, en los niños, niñas, y adolescentes, quienes requieren entornos seguros, protectores y afectivos para desarrollarse plenamente.

Las instituciones, equipos y vecinos que integramos la Red Interinstitucional de Villa Española Unión hemos compartido, a lo largo de los años, el compromiso de trabajar por la convivencia, el encuentro y el bienestar de nuestra comunidad.

Cada cierre de año ha sido una oportunidad para celebrar lo construido juntos, visibilizar los procesos comunitarios y fortalecer los lazos que nos unen. Sin embargo, este año elegimos no realizar nuestro tradicional cierre público, una decisión que nos entristece, pero que nace de una reflexión colectiva y responsable frente a la realidad que hoy atraviesa nuestro barrio.

La violencia vinculada al comercio ilegal de drogas, las armas de fuego y su fácil acceso en manos cada vez más jóvenes; o temas de salud como el consumo problemático de sustancias, ha generado un clima de inseguridad y dolor que impacta directamente en la vida cotidiana de nuestros vecinos, y especialmente como ya señalamos, en nuestros niños, niñas y adolescentes.

Como red, no queremos mirar hacia otro lado. Nuestra decisión no es una renuncia a celebrar el trabajo comunitario, sino una manifestación de cuidado, de respeto por la vida y de compromiso con la construcción de convivencia. Entendemos que no hay verdadera fiesta posible cuando el miedo, la pérdida y la violencia atraviesan a las familias y a nuestra comunidad.

Hoy más que nunca, reafirmamos nuestro compromiso con los derechos humanos, con las infancias y las adolescencias; y con la convivencia pacífica. Seguiremos trabajando juntos para recuperar los espacios públicos como lugares de encuentro, expresión y alegría, donde todos y todas podamos sentirnos seguras y acompañadas.

Dentro de las problemáticas sociales que aquejan a nuestro barrio hemos podido observar como una de las principales causas del incremento de la violencia en el territorio, al deterioro de la situación socioeconómica de muchas de las familias, el incremento de la informalidad y precariedad laboral.

Sin la seguridad económica que garantice el acceso a una vida digna, las familias se desintegran, las juventudes pierden sus aspiraciones y buscan, de la manera que pueden, tener acceso a lo que la sociedad califica como “una vida exitosa” en actividades que están al margen y por fuera de la ley. Ante ello vemos que el Estado responde con políticas mayormente de represión, sin atender a la prevención o cambios estructurales que ayuden a reducir los niveles de pobreza.

Por otra parte, cabe destacar que desde el 2021, en red abierta con autoridades, se solicitó un protocolo de actuación ante situaciones de violencia, que permita tener una comunicación sostenida con el Ministerio del Interior ante operativos policiales en la zona. Sin embargo, a la fecha, aún no recibimos respuestas.

Desde la red, levantamos la voz para decir basta a la violencia; y para reafirmar nuestro deseo y nuestra tarea de construir un barrio más justo, más humano y más solidario. Porque creemos en la fuerza de la comunidad, en la esperanza que nace del trabajo conjunto y en el derecho de cada persona a vivir en una comunidad libre de violencia.

Villa Española nos duele, pero también nos une.

Seguiremos apostando al diálogo, al cuidado y construcción colectiva.

Por nuestros niños, niñas y adolescentes. Por todos nosotros.

Niños y Niñas: impactos y necesidades 

La realidad que atraviesa el barrio golpea con particular intensidad la vida de los niños y niñas, quienes son los más sensibles a los cambios en el clima social y emocional de su entorno. La violencia vinculada a economías ilegales, la presencia de armas y la inestabilidad territorial no solo interrumpen su cotidianidad, sino que afectan dimensiones fundamentales de su desarrollo. Lo que debería ser un tiempo de juego, aprendizaje y descubrimiento se ve atravesado por el miedo, la incertidumbre y la necesidad constante de protección.

Se observa:

  • Exposición directa o indirecta a episodios de violencia, que irrumpen en su vida con sobresaltos, generan estados de alerta permanentes y limitan su libertad de movimiento y de juego al aire libre.
  • Aumento de manifestaciones emocionales como ansiedad, irritabilidad, insomnio o temores persistentes, respuestas comprensibles ante un entorno que muchas veces perciben como imprevisible o amenazante.
  • Alteración de rutinas esenciales, como la asistencia regular a centros educativos y espacios socioeducativos, debido a situaciones de riesgo que obligan a suspender actividades o cambiar hábitos cotidianos.
  • Necesidad urgente de espacios seguros de contención emocional, donde puedan expresar lo que sienten, reconstruir confianza y recuperar la sensación de estabilidad que todo niño necesita para crecer.

 

Adolescentes: desafíos y vulneraciones

Los adolescentes, por su etapa de construcción de identidad, búsqueda de autonomía y mayor presencia en el espacio público, son particularmente afectados por el clima de inseguridad que atraviesa el barrio. La presencia de armas, los conflictos asociados a la venta y consumo de drogas y la pérdida progresiva de espacios seguros no solo incrementan su exposición al riesgo, sino que condicionan aspectos centrales de su desarrollo y de su vida social.

Se identifica un impacto significativo:

  • Mayor exposición a situaciones de violencia o amenazas, que los coloca en un estado permanente de alerta y reduce su capacidad de transitar el territorio con confianza y libertad.
  • Restricción de actividades deportivas, recreativas y culturales, que históricamente funcionaron como ámbitos de encuentro, expresión, contención y construcción de vínculos saludables. La reducción de estos espacios genera aislamiento y limita oportunidades de participación positiva.
  • Aumento de la desvinculación educativa, muchas veces motivada por el miedo a circular, por la incertidumbre ante posibles episodios violentos o por la dificultad de sostener rutinas estables en un entorno inestable.
  • Profundos sentimientos de desorientación, frustración y precariedad emocional, propios de convivir en un ambiente percibido como amenazante, donde los proyectos personales parecen más difíciles de imaginar y sostener.
  • Respuestas excesivamente violentas ante problemáticas de la vida cotidiana, mostrando una alta incapacidad de autorregulación emocional, muchas veces como reflejo de las mismas incapacidades de los adultos referentes.

A pesar de este escenario, los y las adolescentes mantienen un fuerte deseo de ser escuchados, de participar activamente y de recuperar el barrio como un espacio donde puedan sentirse parte, seguros y valorados. Su voz y su mirada deben ocupar un lugar central en toda estrategia comunitaria, porque comprenden el territorio desde adentro y son actores clave en la construcción de convivencia y futuro.

 

Familias y vecinos: sobrecarga y preocupación

La situación de inseguridad ha instalado un clima de dolor, tensión e incertidumbre que atraviesa a toda la comunidad. Las familias y los vecinos experimentan diariamente las consecuencias de la violencia, lo que repercute directamente en su bienestar, sus vínculos y su manera de habitar el territorio. Entre los principales impactos se observan:

  • Un miedo persistente al circular por el barrio, especialmente en horarios considerados más riesgosos, que modifica hábitos cotidianos, limita desplazamientos y obliga a reorganizar la vida familiar.
  • Una sobrecarga emocional sostenida, donde la preocupación, el cansancio psíquico y la vigilancia constante dificultan sostener rutinas de cuidado, afecto y contención dentro del hogar.
  • Una disminución significativa en la participación en espacios comunitarios, impulsada por el temor a nuevos episodios de violencia o a quedar expuestos en situaciones imprevistas.
  • Un progresivo aislamiento entre vecinos, que se refleja en la reducción del uso del espacio público, la pérdida de actividades colectivas y el debilitamiento de redes de apoyo que históricamente han sido fundamentales en el barrio.
  • Algunos vecinos muestran respuestas, ante problemas cotidianos, con fuerte carga de violencia, sin disposición al diálogo, privilegiando el uso de la fuerza sobre la razón para la resolución de conflictos. Estas actitudes muchas veces están atravesadas por problemáticas de consumo, salud mental, o crisis familiares o financieras. En muchos casos estás respuestas son aprendidas por niños, niñas y

Sin embargo, la proclama también destaca que, a pesar del contexto adverso, persisten gestos de solidaridad y acompañamiento, especialmente entre familias que buscan cuidarse mutuamente y mantener la esperanza. Cuando se generan entornos seguros, organizados y confiables, la comunidad responde, se acerca y participa. Este capital humano y relacional demuestra que el tejido comunitario continúa siendo un pilar esencial, capaz de sostenerse y recomponerse si se le brindan las condiciones necesarias.

 

Equipos de trabajo: compromiso y desgaste

Los equipos educativos, sociales, comunitarios y de salud desarrollan su labor en un territorio que, tal como señala la proclama, atraviesa un momento particularmente crítico. La complejidad del contexto exige una presencia constante, un alto nivel de compromiso y una gran capacidad de adaptación. En este escenario, se advierten impactos significativos en los equipos:

  • Un creciente desgaste emocional, producto del acompañamiento permanente a situaciones de violencia, vulneración de derechos y malestar comunitario. La carga afectiva del trabajo cotidiano se intensifica en contextos donde la incertidumbre y la tensión son parte del día a día.
  • La necesidad de adaptar, reprogramar o suspender actividades frente a episodios de riesgo en el barrio, lo que afecta la continuidad de las propuestas y requiere estrategias flexibles para garantizar la seguridad de todos.
  • La falta de recursos adecuados para responder a demandas cada vez más complejas, dificultades que se profundizan ante la insuficiente articulación de políticas públicas y la ausencia de respuestas integrales y sostenidas.
  • Un profundo compromiso ético y profesional, que se expresa en la voluntad de sostener la escucha, la contención y la presencia institucional, incluso en condiciones adversas.

A pesar del desgaste y las limitaciones, los equipos se mantienen como actores esenciales para la reconstrucción del tejido social, aportando cercanía, referencia y acompañamiento. Su trabajo constituye un pilar imprescindible en la construcción de un territorio más protegido, digno y libre de violencia.

Conclusiones y llamado a la acción

Queremos dejar claramente expresado que este fin de año no es, para nuestro barrio, un tiempo de celebración y festividad. Es un tiempo de cuidado, de reflexión colectiva y de responsabilidad compartida. Esta instancia de encuentro busca precisamente recoger esa mirada, reconocer lo que estamos viviendo y asumir el compromiso que nos corresponde como comunidad y como Estado.

Como Red Interinstitucional afirmamos que:

  • Villa Española atraviesa un momento profundamente doloroso, que requiere respuestas coordinadas, sostenidas y a la altura de la complejidad del territorio.
  • La violencia no solo amenaza la seguridad física, sino que impacta de manera directa en el bienestar emocional, la convivencia, la participación comunitaria y la esperanza cotidiana.
  • Se percibe un crecimiento persistente de la sensación de impunidad, instalada progresiva y sostenidamente durante los últimos años, que debilita la confianza en las instituciones y profundiza el miedo social.
  • La comunidad, las instituciones y los equipos no renunciamos a la construcción de un barrio más justo, más humano y más
  • La sociedad civil tiene un rol fundamental en la elaboración, el impulso y el sosten de políticas públicas que respondan a las necesidades y urgencias reales del

En este sentido, convocamos a las autoridades departamentales y nacionales a acompañar y fortalecer un camino que ya estamos recorriendo, y proponemos avanzar en:

  • Reforzar las estrategias interinstitucionales de protección integral, priorizando a la infancia y a la adolescencia como sujetos de derecho.
  • Crear y consolidar espacios seguros de participación y encuentro comunitario, que devuelvan al barrio lugares de referencia, pertenencia y construcción colectiva.
  • Desarrollar programas y políticas que respondan a las realidades del territorio, con presencia sostenida y acciones concretas.
  • Cuidar a los equipos que sostienen y acompañan la cotidianeidad del barrio, asegurando recursos, condiciones dignas y dispositivos de apoyo profesional
  • Impulsar políticas de seguridad, convivencia y desarrollo social que reconozcan la complejidad del contexto y no se reduzcan únicamente a respuestas
  • Revisar los modelos de intervención basados en el punitivismo, la institucionalización y la criminalización de la pobreza, promoviendo un enfoque territorial y comunitario con fuertes articulaciones entre salud, educación, trabajo, vivienda y cultura.
  • Garantizar programas de salud mental accesibles y cercanos, que acompañen emocionalmente a niños, niñas y adolescentes y fortalezcan la presencia institucional en el territorio.
  • Fomentar la innovación y la creación de nuevas alternativas de intervención, que permitan ampliar las respuestas y adaptarlas a los desafíos actuales.
  • Asegurar un compromiso real y efectivo de todos los niveles de gobierno, con responsabilidad, presencia y continuidad en las acciones.

Hoy, más que nunca, necesitamos un fuerte involucramiento de los actores políticos, con decisiones conscientes, políticas claras y una articulación seria entre Estado, comunidad y sociedad civil. Villa Española y la Unión tienen historia, identidad y resiliencia. Pero no pueden ni deben enfrentar esta etapa en soledad.

Este llamado es una invitación urgente a actuar. A hacerlo juntos. A cuidar la vida, la dignidad y la esperanza de un barrio que sigue apostando por su futuro.

Villa Española nos duele, pero también nos convoca.

 

Y desde este dolor, reafirmamos nuestra voluntad de seguir apostando al diálogo, al cuidado y a la construcción colectiva.

Red Interinstitucional — Barrio Villa Española Unión

 Policlínica Yucatán IM

Comuna Mujer

Intercambiador Belloni

Liceo N°64

Centro Juvenil Unidos Brazo Solidario Asociación Civil Cippus

Achique casavalle

Escuela N°89 Ibiray

Club de niños y niñas Presentación de la Virgen María

Barrio Sin Violencia

Club de niños Rincón de Todos La Vida Vale

Escuela N°117

Proyecto Revuelos INAU- Gurises unidos

Centro Salud Unión

Municipio D. Intendencia de Montevideo Montevideo Lab – Intendencia de Montevideo

Uruguay Crece Contigo – Mides

CAPI Cántaro Fresco

 Jardín N°389

 

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