“La politica de Bolsonaro, ha sido una política de muerte para los pueblos indígenas, ahora vemos en Lula una esperanza” (entrevista a Bruna Ukay)

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Por Andrés Delgado

Bruna es una artista, estudiante de antropología y militante indígena Charrúa de Río Grande Do Sul con una notable trayectoria en el movimiento indígena del Brasil. Las raíces precolombinas de este territorio, como parte de un pueblo indígena que trasciende las fronteras de los Estados actuales como es la Nación Charrúa y la participación de una delegación de este pueblo en el campamento “Tierra Libre”, donde Lula firmó su compromiso con todos los pueblos indígenas, hace que conocerla y conocer su punto de vista particular como mujer, como indígena, como joven, como artista, como trabajadora y como estudiante sea algo más que necesario en la víspera de las próximas elecciones en el país vecino. En este contexto tan peculiar es que conversamos con ella.

AD: Primero que nada, quisiera pedirte que te presentes, que hables de tu vida y tus luchas.

BU: Yo soy una mujer indígena que nací aquí, donde hoy es Brasil en el Estado de Rio Grande do Sul, y pertenezco a la nación Charrúa. También tengo ascendencia del pueblo Nhandeva que es un grupo étnico diferente del resto de los guaraníes de Río Grande do Sul, pero soy principalmente Charrúa que es un pueblo transfronterizo, eso quiere decir que su gente existe como una nación más allá de las fronteras político administrativas de los Estados nacionales, nuestra organización étnico política es más amplia que las fronteras y unifican a los tres Estados (Argentina, Brasil y Uruguay).

Más allá de que en mi documento figura el nombre Bruna López, yo tengo nombre indígena y voy a explicar esto brevemente para que las personas fuera del movimiento indígena entiendan como la mayoría de los pueblos lidian con esta cuestión de los nombres. Los pueblos indígenas de Abya Yala (lo que hoy llaman “América”) prácticamente no utilizaban nombres propios como los occidentales, cada persona puede tener varios nombres y recibir nuevos nombres de los ancianos, chamanes, o de otros pueblos. En general son las personas más ancianas quienes se encargan de los nombramientos de cada persona dentro de los idiomas de cada pueblo. Por ejemplo, el primer nombre lo recibí de una curandera muy anciana de otro pueblo indígena, fue “kuña” que en su lengua es la connotación de género femenino. Nuestros nombres representan una funcionalidad, un papel dentro de la colectividad, la trayectoria de la persona dentro del movimiento, de las comunidades y de la vida comunitaria porque los pueblos indígenas no vivimos individualmente en ningún momento. Es siempre una valorización de una colectividad, independientemente de dónde esté, una persona indígena va a estar inserto en una comunidad, en un grupo de personas, y como Charrúa eso también es muy importante, vivir y actuar siempre a partir de la colectividad, aunque sea un grupo pequeño, lo importante es hacer las cosas juntos, la vida colectiva es fundamental.

Y en ese sentido existen los nombres, tienen una connotación dentro de los idiomas indígenas y a la vez es lo que se espera para esa persona, cuáles son sus deberes, su posibilidad de colaboración en el colectivo. Ese es el sentido de los nombres indígenas, y por mi militancia desde los espacios femeninos es que llevo ese nombre (kuña) que traduzco a otros idiomas porque quien me lo dio en primer lugar era una anciana del pueblo Tupinambá y significa “Mujer”. Con esa connotación de género y fase de vida yo prefiero usar esa palabra, pero en lengua Charrúa que es “Ukay”, es mi primer nombre.

Jeguakay fue el segundo nombre que recibí de una curandera muy anciana del pueblo Guaraní-Kaiowá de Mato Grosso do Sul en la frontera con Paraguay que en su idioma significa vincha pequeña, que es como nos diferencia de los otros pueblos indígenas de Brasil en nuestra particularidad como Charrúas[i].

También en Tupinambá recibí el nombre de Muiraquitá[ii], que está relacionado con mi trayectoria de vida frente a las colectividades. Refleja mi responsabilidad frente a las comunidades, en primer lugar, tengo formación en artes visuales, entonces consigo muchas cosas y esa es parte de mi militancia junto a los pueblos indígenas en general, ayudo a muchos pueblos diferentes a lidiar con políticas públicas relacionadas a cuestiones culturales en Brasil, la gente tiene muchas formas de inserción de nuestro sistema cultural vinculado a instituciones públicas del gobierno federal, municipal y estatal, incluso en la constitución está plasmado que la cultura es uno de sus ejes principales y una gran parte de los impuestos del país son volcados a ese sector. Pero muchas veces los pueblos indígenas no acceden a estos fondos, sobre todo aquellos pueblos que en su cotidianidad no hablan la lengua de los colonizadores. Entonces cuando hay algún financiamiento o auxilio de emergencia, algún dinero que valoriza a las personas que trabajan con la cultura en el país, los pueblos indígenas no logran acceder a ellos. Yo, por tener un título de grado y estudios cursados institucionalmente en una profesión que no solo tiene que ver con ser artista sino más bien con la producción cultural, es que tengo que ver con Muiraquita. Voy donde están nuestros enemigos, aprendo y tengo el deber de aprender sus técnicas y llevarlas a las personas que no pueden acceder a estos medios, a estos derechos.

Formé un colectivo que se llama “Artivismo Indígena”. Hacemos muchas cosas desde lo colectivo, inclusive producción cultural en los territorios, visitamos territorios de retomadas de tierras indígenas y ofrecemos nuestro apoyo como estudiantes de antropología, elaborando informes antropológicos de reconocimiento del territorio con la producción cultural, con la colaboración en campañas de financiación. Por ejemplo, si hay una zona donde no llega el agua o se incendian hogares, realizamos campañas de colaboración por redes sociales para resolver esas emergencias, también nos esforzamos en la integración de artistas indígenas en ferias locales o articulamos con fotógrafos que ayudan a vender los productos de las comunidades a través de internet. En fin, cumplo la función de intercambiar con los saberes de los blancos y el acceso de los pueblos indígenas al funcionamiento económico de los espacios urbanos en la lucha por los derechos.

Todas estas cuestiones son muy importantes para los pueblos indígenas. Tengo mis producciones artísticas también, qué consisten mucho en contar la historia de mi pueblo desde mi punto de vista de las cuestiones contemporáneas, cuestiones políticas que son muy importantes para nosotros, los pueblos indígenas que estamos en la ciudad y que infelizmente no tenemos territorios demarcados.

También sigo estudiando, estoy haciendo una maestría en la Universidad Federal Fluminense, que está en Río de Janeiro, y trabajo con investigación en un museo de dicha ciudad, el Instituto Moreira Salles, donde estoy en una investigación sobre las primeras fotografías a pueblos indígenas del Brasil en la Amazonía del SXIX y en mi maestría estoy haciendo una investigación específica de la etnicidad Charrúa en Río Grande do Sul contextualizado en la cuestión transfronteriza entre Uruguay y Entre Ríos con el objetivo de conseguir articular cada vez más y mejor una nación indígena transfronteriza.

AD: ¿Como viviste en estos cinco años de gobierno de Bolsonaro y como lo vieron en general los pueblos indígenas y los charrúas de Rio Grande do Sul?

BU: Primero que nada, es muy importante decir que es un gobierno de muerte. Para nosotros, pueblos indígenas, significó un gobierno de muerte, un gobierno de muchos retrocesos, y del agravamiento de retrocesos que ya habían comenzado en la última década.

Las políticas de pueblos indígenas tuvieron sus comienzos en el reconocimiento en la constitución de 1988 y tuvieron sus avances con la demarcación territorial pero estos procesos comenzaron a frenarse a partir de los años 2000, cosa que no se había revertido durante los gobiernos del PT en Río Grande do Sul. Ahora con Bolsonaro empeoró drásticamente en sólo un mandato y espero que sea solo este y nunca más vuelva a acercarse a poder ganar algo en este país.

Lamentablemente tenemos un grupo ruralista muy organizado, muchas personas que descienden de los invasores que apoyan a Bolsonaro y otras personas que lo apoyan en su ignorancia desde un discurso anti Lula, anti PT, con relación a pequeñas cosas, pequeños errores que se cometieron en los gobiernos del PT y que no se pueden negar, pero que no se comparan con la política de muerte de Bolsonaro que se agravó con los problemas relacionados a la pandemia.

En torno al tema indígena Bolsonaro incumplió totalmente sus promesas electorales de que regresaría en la medida de lo posible al cumplimiento de los derechos que ya están consagrados y se habían desarrollado mucho en comparación a otros países de la región como Uruguay que lamentable y vergonzosamente hasta el día de hoy no reconoce oficialmente la existencia de pueblos indígenas y no ha ratificado el convenio 169 de la OIT[iii] sobre Pueblos indígenas.

En este sentido, la lucha indígena en Brasil está vinculada a la cuestión de la tierra. Desde sus inicios la lucha por los territorios es una de las principales banderas del movimiento indígena y eso es una constante. Si bien durante el gobierno de Bolsonaro se detuvieron las demarcaciones territoriales, hay más de 300 solicitudes de reconocimiento, de los cuales unos 150 están en proceso de ser analizados por el órgano indigenista nacional que es la FUNAI[iv]. La garantía de los derechos muchas veces se vincula con este tema de demarcación de territorios.

También hay que aclarar que durante el gobierno de Lula se comenzó la construcción de la usina hidroeléctrica del parque del Xingú en la Amazonía y eso afectó directamente de forma negativa la vida de muchos pueblos de esa región. Son hechos que no podemos olvidar. Pero, los candidatos indígenas a estas elecciones, casi en su totalidad son aliados al PT, porque, aunque hayan sucedido estas cosas durante el anterior mandato, en el gobierno de Bolsonaro hubo tragedias mucho peores, tragedias imperdonables, tragedias que ni siquiera son capaces de compararse.

Ya desde el inicio del gobierno de Bolsonaro, fue la Instrucción Normativa número nueve publicada por la FUNAI, que permite el registro de propiedades rurales en tierras indígenas aún no demarcadas en Brasil. Más de 150 territorios que están en proceso de estudio para la demanda de demarcación por ser territorios tradicionales de los pueblos indígenas, están siendo liberadas en el gobierno de Bolsonaro para que productores rurales, terratenientes, mineros, gente que mata indígenas puede registrar propiedades, es decir, puedan comprar tierras que son públicas, que están en estudio y que suelen tener muchas familias indígenas viviendo y habitando que son sacados violentamente, asesinados incluso por la Fuerza Pública Nacional, especialmente los pueblos indígenas que luchan por sus derechos más básicos[v].

El gobierno de Bolsonaro[vi] está facilitando, la política de exportación, que también hace que la venta de la producción del agronegocio nacional sea mucho mayor. Está comprometido a facilitar la política de importación y exportación para que estos productores, estos terratenientes, estos invasores de “inmuebles rurales”, pueden explorar estos territorios tanto como sea. Así enriquecen al gobierno y se enriquecen ellos mismos envenenando la tierra, matándola poco a poco como también mueren los pueblos indígenas desde el momento en que son sacados de su ambiente.

Fue un período de gran retroceso para los pueblos indígenas[vii].

El asesinato de indígenas también fue facilitado durante el gobierno de Bolsonaro. Sólo en la última semana, en Mato Grosso do Sul, tuvimos la muerte de más de tres indígenas, entre ellos un niño, y también un líder. El mes pasado hubo una masacre en Amambai, realizada por fazendeiros junto con la policía local de allí y la Policía Militar. Llegaron disparando y matando a muchos indígenas que se encontraban en el territorio.

Y ni hablar del trabajo en condiciones de esclavitud. En Mato Grosso do Sul incluso en las plantaciones de caña de azúcar tienen a trabajadores en condiciones de esclavitud. En la Amazonía, en el Río Negro, indígenas de diversas etnias son llevados a trabajar sin recibir un salario, o el que reciben no es suficiente para su mínimo sustento y terminan endeudados. No hay ni un poco de ayuda para que estas personas puedan acceder a los servicios públicos. Pero aún no perdemos la esperanza.

AD: Y en torno a esa esperanza, que perspectivas tienes sobre las próximas elecciones y que expectativas tienes de un posible nuevo gobierno del PT.

BU: Hay mucha esperanza para los pueblos indígenas en cuanto a la próxima elección de un nuevo gobierno del PT. El anterior gobierno no fue perfecto ni maravilloso, pero nada se compara una política de matar indígenas institucionalizada por el estado como hace Bolsonaro.

Hay un compromiso que el presidente Lula firmó con los pueblos indígenas en el campamento Terra Livre[viii]. Se comprometió a establecer un ministerio específico para tratar los temas indígenas. La organización de ese ministerio comprometería a toda la estructura del Estado y es una forma de legitimar las luchas. Firmamos un compromiso de frenar el avance de las privatizaciones en territorios indígenas, así como también que no se vuelvan a instalar usinas destruyendo nuestros territorios.

Nuestros líderes impulsaron alianzas políticas con otras organizaciones que no son indígenas, pero que son organizaciones de izquierda, para apoyarnos mutuamente como es el caso del MST, el MTST[ix], el movimiento de Quilombolas Se propuso unirnos con estos otros frentes de lucha por los derechos de las minorías actuales, minorías que son mayorías sociológicas, pero son minorías políticas.

Creemos que sí, que todavía hay esperanza con la elección del presidente Lula. Comenzando por la reintegración del ministerio de cultura que fue eliminado en el gobierno de Bolsonaro. Esperamos que podamos elegir al presidente Lula en las próximas elecciones, para que él intente arreglar esto, que fue un gran revés también en relación con el tema de la cultura indígena.

Tenemos mucha esperanza.

 

[i] Los demás pueblos, a diferencia nuestra, usan vinchas con grandes adornos en sus cabezas hechos de varios materiales y enormes plumas de diferentes animales, y yo como Charrúa, la mayoría de las veces, uso una vincha simple y pequeña.

Las vinchas son un elemento sagrado para nuestros pueblos. Aunque una persona sea indígena, no todos pueden usar vinchas. Estas denotan una responsabilidad discursiva de una persona indígena cuando se usa en determinados espacios indígenas o no indígenas como instituciones, academia y otros espacios que no son el seno de una comunidad. También es una protección espiritual y un vínculo de reivindicación de nuestra ancestralidad y conlleva una responsabilidad frente a la palabra. En la mayoría de los pueblos la primera vincha se debe ganar y debe ser entregada por un anciano del movimiento indígena, después uno puede tener otras vinchas en su vida. Y el llevar ese nombre (Jeguakay) me refuerza la responsabilidad de usar la vincha y valor de la palabra.

[ii]Muiraquitá es una deidad Tupinambá relacionada a la estrategia, el arte y el teatro. Tiene una historia muy bonita que te puedo contar brevemente.

Muiraquitá fue un indígena seminómada muy antiguo y decidió visitar el territorio de unos parientes que era muy lejano. Cuando llegó vio que sus familiares estaban todos muertos y el territorio incendiado y había buitres prendiendo el fuego y realizando un ritual antropofágico pero simbólico. Los buitres estaban cocinando a sus parientes. Cuando el vio esa escena primero se puso muy triste y luego furioso, pero lo resolvió con inteligencia y un poco de arte, específicamente teatro, vio que no podía irse sin ser visto, entonces se hizo el muerto y dejó que los buitres lo llevaran y presenció todo el ritual, y en una parte de este, los buitres hicieron fuego y Muiraquitá vio todo el proceso y lo llevó a las comunidades.

[iii]Dicho convenio es un mínimo garante de vida y reconocimiento de la existencia de personas indígenas en el territorio nacional.

[iv]. FUNAI: Organismo responsable de hacer el reconocimiento de tierras.

[v]como el derecho a la vida, vivienda, salud, educación, cultura.

[vi]También el gobierno federal en esta gestión de Bolsonaro está regularizando (en favor de los grandes latifundistas) esos territorios invadidos, más de una vez invadidos con esta nueva ola de colonialismo. Ola de muerte y de guerra dentro de los territorios, dentro de las vidas de familias enteras, incluyendo niños indígenas que viven en estos lugares. En este momento declaran que registraron más de 250,000 hectáreas de fincas, sacando y desalojando a muchas familias indígenas de su territorio.

[vii]El descuido en la salud de nuestros pueblos, se está dificultando el acceso a muchos medicamentos.

[viii]Es un campamento que se realiza todos los años en Brasilia, entre representantes de varios pueblos indígenas. Este año, en abril, invitaron al presidente Lula a tener una conversación para que presente las propuestas que tiene para los pueblos indígenas.

[ix]MST: Movimiento de los Sin Tierra; MTST: Movimiento de Trabajadores Sin Techo

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