Miguel Soler Roca: maestro, pedagogo, militante

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@mateamargouy

Maestra Fernanda Cousillas

Múltiples voces han enunciado a Miguel Soler en estos últimos días. Y es que las partidas tienen para nuestra cultura un significado tan fuerte, que nos hacen rememorar desde un nuevo lugar a quienes ya no están.

A Soler lo han despedido personas y colectivos que valen la pena, ni más ni menos. Asumo que no hay objetividad en estas palabras.

Qué más quisiera un maestro que ser recordado por aquella comunidad en donde comprometió el todo por el todo para que hombres y mujeres sencillos, niñas y niños del Pueblo pudieran pensar en colectivo por qué vivían como vivían.

El pasado 20 de mayo en la escuela rural de “La Mina” un cartel con manos infantiles estampadas decía: “Hay un lugar de mi patria, que es para todos igual, su bandera azul y blanca es mi escuelita rural”(1). Estos versos son el final de una canción compuesta por Miguel que se entona en todas nuestras escuelas rurales, así de creativa también fue su obra.

El sindicato del cual fue fundador, la Federación Uruguaya de Magisterio lo recordó con la nobleza que merecen los compañeros que han construido la unidad sindical y al mismo tiempo aportaron invalorables experiencias y producciones teóricas con una generosidad admirable.(2)

Ver la foto en las redes de CREFAL(3), que eligió homenajearlo con una imagen del día de su llegada a Pátzcuaro para dirigir esa organización en el año 1964, me recordó un texto en el que se describe como “maestro rural uruguayo, convertido en burócrata internacional”(4). Un burócrata bastante particular, que nunca dejó de mirar a los ojos y  escuchar a la gente.

Además de la UDELAR y todos los sindicatos de la educación, el Colectivo Maestras Feministas rescató pasajes de sus obras con una vigencia asombrosa y conmovedora.(5) Uno de ellos decía:“ No se trata, por cierto, de que el educador cree un mundo mejor, si no de que ponga al alcance de las gentes los estímulos y razones para que ellas ansíen vivir en ese mundo mejor y, por sus fuerzas, hagan posible su advenimiento”. Y tanto dialogan su obra y la de Julio Castro, que Miguel en su último libro, evoca a este maestro y periodista a través de una frase que, a quienes trabajamos cotidianamente en barrios pobres nos resuena y nos interpela:“Hay que destruir un concepto falso, de literatura de exportación, que anda entre gente que hace interpretación de lo que no conoce. El hombre de rancherío no es un rebelde, ni un resentido, ni un revolucionario en potencia. Es algo mucho más simple: es un vencido, un entregado. (…) La característica más saliente en este caso es la aceptación sin protestas de su destino”. (6).

Pero para que no haya destinos anticipados en el pobrerío, el horizonte emancipatorio de esta generación dotó de sentido a las Misiones Sociopedagógicas, síntesis de dos características notables de nuestro magisterio nacional: su compromiso social, y la potencia transformadora de la praxis. No es necesario narrar lo que estas misiones fueron y sus implicancias. Quizás a la luz del Siglo XXI corresponde preguntarnos sobre la pertinencia de su implementación hoy, de qué modo, y donde.Hay actualmente 40.000 estudiantes activos en las carreras docentes que el sistema público ofrece(7), y hay 60.000 docentes en actividad en nuestro país(8). La educación, al mismo tiempo que reproductora, es generadora de espacios desafiantes, de oportunidades valiosas de pensar y pensarnos junto con otras y otros, de construir autoría docente, de implicarse con alumnas y alumnos para crear, de formar parte de comunidades sentipensantes que acompañan. Hay tanto para decir y hacer allí…

Mucho más podríamos escribir sobre la figura de este maestro catalán, uruguayo de adopción. Su perfil bajo pese a la claridad minuciosa de sus ideas que lo hacían no pasar desapercibido nunca, su amorosidad en el trato y su apertura, su reconocimiento hacia aquellos olvidados por las agendas de los poderosos: los pobres, las maestras de a pie, la gente común y sus circunstancias…

Fue parte de una generación que dejó mucho y sin embargo y por suerte, no vamos a decir que fue lo mejor de nuestro magisterio nacional, porque lo mejor siempre está por venir y lo estamos construyendo.

Ojalá que florezcan cientos de núcleos escolares experimentales de la mina, que no nos conformemos nunca con la pobreza de nuestros gurises, que le enrostremos a los organismos internacionales  que nadie sabe más de política educativa que un maestro del llano, que aceptemos los honores con una postura humilde y sobria.

Por Miguel y muchas compañeras y compañeros con pretensión transformadora es que seguimos en las escuelas para cambiar lo que deba ser cambiado, para denunciar lo injusto, y para tomar partido siempre.


(1)https://www.facebook.com/photo?fbid=10225605113454567&set=pcb.10225605115734624

(2)https://www.facebook.com/permalink.php?story_fbid=2813263135670394&id=1528376134159107

(3)https://www.facebook.com/CREFALOficial/posts/4098364656946056

(4)Soler Roca, M. Rastrojos. Fondo Editorial Queduca. Montevideo, 2019. Pág. 317.

(5)https://www.facebook.com/maestrasx8m/posts/3951431284953726

(6) Obra citada. Pág. 291.

(7)http://www.cfe.edu.uy/images/stories/pdfs/publicaciones/estadisticas/2020/informe_matricula_2020.pdf

(8)https://www.anep.edu.uy/15-d/uruguay-cuenta-con-m-s-61000-docentes

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