Trasmitiendo sin retorno

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@mateamargouy

Ricardo Pose

Los trabajadores de la prensa y medios de comunicación que forman parte de la ola de enviados a Seguro de Desempleo tanto parcial como total desde la declaración de la emergencia sanitaria,se suman ahora a una paulatina ola de despidos que tienen el sesgo inconfundible de la persecución sindical.

El argumento de la crisis sanitaria ha tenido un efecto dominó; el gobierno ha dado luz verde a las empresas para enviar trabajadores al seguro de paro ante la medida de aislamiento social, y las empresas han dicho a sus trabajadores, que han entrado en necesaria etapa de reorganización de sus estructuras.

No todos los rubros empresariales, a pesar de arroparse con dicho argumento han sufrido los impactos de la crisis sanitaria.

El caso mas notorio ha sido el de la construcción, rama de actividad que se ha expandido y cuya visibilidad fue posible gracias a la oportuna movilización de los trabajadores organizados en el SUNCA.

El necesario reajuste empresarial que vociferan sus gerentes, no son por empresas que sufren un proceso de achicamiento, sino de concentración.

En las empresas de cable – otro rubro que gracias al aislamiento social ha reforzado su presencia en los hogares uruguayos y les ha permitido crecer- la organización sindical es una piedra en el zapato de cara a la aprobación en el parlamento de la Ley de Urgente consideración y la proyectada ley de Medios audio visuales.

No voy a sostener que todo esta milimetricamente planificado pero, los despidos de militantes sindicales dirigentes de sus empresas es una señal tan ejemplarizante como el procesamiento de Cendoya.

En el caso de Cendoya, ejemplarizante para abstenerse de ciertos controles las nuevas autoridades de la URSEC, y para quien aspire a ocupar el lugar de Cendoya en el directorio de ANTEL.

La empresa Montecable (Romay) despide 28 trabajadores, un numero no muy significativo aunque son 28 familias, pero la mayoría de ellos están sindicalizados.

Lo mismo ocurre en Equital (Romay+canal 10+canal 12) que despide 20 trabajadores, mayoría sindicalistas y Martín Olaverry (Radio Tabaré de Salto y Carve) despide una periodista por programa con “muchos sindicalistas”.

Estos empresarios y otros estań afilando los dientes por el botín que el nuevo gobierno les va a servir.

Hacer perder a Antel la hegemonía sobre la banda ancha, les agranda el mercado, y para esa tarea necesitan los menos escollos posibles, y los escollos dentro de cada empresa es la organización sindical.

La organización sindical no solo aporta la defensa de la mejora del salario y de las condiciones de trabajo, sino que genera una mirada independiente de la empresarial.

Aunque muchos no asignan a los sindicatos esa función especifica, la definición y pluralidad y calidad se los contenidos, sobre todo en los formatos periodísticos, esta en la agenda de estos colectivos.

Ganar espacio de producción nacional a los “enlatados” baratos de producción extranjera, es una batalla nada menor en el plano de lo cultural.

Las nuevas formas de trabajo de mano de la tecnología en los medios de comunicación, es otro de sus grandes aliados.

Los programas periodísticos radiales, los medios escritos y todo el panorama de una prensa alternativa, contra hegemonica, que implica mucho mas que defender la Libertad de Expresión, son los primeros en sentir la vulnerabilidad de sus finanzas.

Si un medio de comunicación debe informar, entretener y trasmitir contenidos culturales, parece de perogrullo discutir su importancia, en un mundo que ha sido sacudido por la necesidad de pasar mas horas dentro de los hogares.

De alguna manera, volvimos a las cuevas.

Y en la cueva, o en el rancho o en casa, ese intruso permanente y convalidado que es una radio , la televisión, una pantalla o incluso un periódico, debe ofrecer garantías.

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