Crónicas de un natalicio atípico

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@mateamargouy

El amanecer pintaba frío, la niebla instalada desde hacía horas no se iría hasta bien entrada la jornada. El pueblo de Sauce, empapado se aprestaba a festejar un año más (256).

Por la condición de haberse criado allí, la identidad de Sauce se mezcla mucho con el quehacer histórico del Prócer, para bien y para mal.

Sauce se prepara, con mucho tiempo de anticipación para la jornada, feria, desfiles, mucho desfile, pasando al compás muchas instituciones incluida toda la plana de las fuerzas armadas.

Pero hace dos años que esto no ocurre, en 2019 se vino un temporal que arruinó la fiesta, este año la pandemia hizo lo suyo.

Por lo que la fiesta nacional-pueblo. Se aprestaba a ser más protocolar y poca cosa más.

Así amaneció la Plaza Artigas. A los pies del monumento aguardaban los distintos representantes de las organizaciones sociales que entregarían las ofrendas florales, la alcaldesa Marta Mateo, la presidenta del Comité Patriótico Alicia Cosentino y unas pocas personas que se arrimaban a observar.

El sonar de la trompeta y la guardia de Los Blandengues de Artigas preparados para izar las banderas dieron comienzo al protocolo.

Conducía Orlando Muñoz, autoridad de la Intendencia de Canelones.

Presentó a cada una de las organizaciones que entregaron sus ofrendas a los pies del monumento a José Gervasio Artigas. Comenzando por el Caif, siguiendo por el Club de Abuelos de Sauce, el Club de Leones de Sauce, el CUdeS (Comerciantes Unidos de Sauce), la Escuela Nro 109 de Sauce, el Club La Amistad, la ONG Patitas, S.O.S. Sauce, y la UASTU (Unión de Aparcerías y Sociedades Tradicionalistas del Uruguay).

Una vez terminadas las ofrendas volvió a sonar la trompeta y los Blandengues de Artigas se retiraron de la Plaza dando por terminada la primer parte de la ceremonia.

Terminada la primer parte del protocolo se comenzó a vaciar nuevamente la plaza.

Los comercios de la Avenida Artigas permanecían cerrados, la niebla inamovible y el cielo aún no se dejaba ver.

La siguiente (y última parte) estaba pautada para las 11. Pasadas las 10am se empezó a juntar gente nuevamente, en seguida se hizo notar un grupo de Cabildo Abierto, que aprovechando la venida del militar devenido en político Guido Manini Ríos realizó una buena sesión de fotos grupal bajo la mirada atenta de Artigas.

Entre tanto y como porfiado a la pandemia desfilaron a caballo situándose a la derecha del monumento seis jinetes en nombre de la aparcería “Sauce a Caballo”.

El movimiento iba creciendo, autos caros con gente atenta bajando, denotaba la inminente llegada del Presidente.

El Presidente acompañado de la Vicepresidenta y el Secretario de Presidencia, rodeados de su combo de funcionarios, políticos y periodistas formaban un esquema de importancia y receptividad para aquellos militantes locales y algún vecino que se acercó a sacarse fotos.

Presentes ya estaban el Intendente de Canelones Tabaré Costa, el Director General de Tránsito de la Intendencia Marcelo Metediera, el Pro Secretario de la Intendencia Francisco Legnani y Yamandú Orsi como invitado especial.

Aumentaba el número de gente, se hacia oídos sordos a la petición de mantener distancias que cada poco rato solicitaba el maestro de ceremonia.

Las autoridades fueron trasladadas al interior de las vallas junto a los periodistas, donde se hicieron algunas entrevistas.

El reingreso de los Blandengues dio comienzo a la segunda parte.

Se cantó el Himno Nacional y se entregó una ofrenda floral de parte de Presidencia, de la Intendencia de Canelones, del Municipio de Sauce y del Comité Patriótico; realizando la entrega Luis Lacalle Pou, Beatriz Argimón, Marta Mateo y Alicia Cosentino respectivamente.

Por último se retiró la guardia de los Blandengues de Artigas y se dio por finalizado el protocolo. El espectáculo siguió con más entrevistas a las autoridades, fotos y conversas, hasta se buscó algunos niños para que interactuaron con el Presidente.

Poco a poco se fue vaciando la Plaza Artigas.

Hacía más de 5 años que un presidente no visitaba Sauce. Seguramente que no fue la fiesta que al pueblo le hubiera gustado. Sorprendió que pese a la pandemia la concurrencia “no fue mala”. Lo curioso, después que partió el Presidente llevándose lo último de la niebla, el sol brilló con todo su esplendor.

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