Cambio de gobierno 2020

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Llegaron los inquilinos del poder

NC

Con estas palabras resonando en mi cabeza partí rumbo al destino ese domingo, sin saber que sería la antesala de un 1° de marzo inusual.

“¡Viva la patria, viva!” se escuchaba una y otra vez entre la gente que caminaba acompañando las decenas de caballos que desfilaban rumbo a la plaza independencia. En el trayecto temí por momentos no estar a la altura del gran evento, no fui advertida del dress code, mi vestimenta no era de gala ni tampoco de campo. Para mi tranquilidad, había llevado mis lentes ray ban (herencia de mi abuela) que me permitían pasar desapercibida.

No era casualidad mi preocupación por la indumentaria, ya que escuchaba una y otra vez “¡mirá qué divino vestido!”, “¡monísima Loli!”, “¡qué paqueta, diosa!”. “¡Presidente, Presidente!”, “¡se viene Lacalle Pou, Lacalle Pou!”, “¡sacanos de esta Luis!”, fueron las palabras más cercanas a temas políticos o sociales que escuché esa tarde, en realidad primaba la desesperación por ver a Bolsonaro y a Manini. Ambos aclamados lo cual Rolling Stones, generaba en mi mezcla de angustia y preocupación, “¿dónde están?¿ya pasaron? quiero una foto” decían los jóvenes.

Pocos pero buenos, esperábamos la salida del presidente por el balcón del Palacio Estévez. Poco pudimos ver (ya que los periodistas se encontraban todos trabajando afuera) pero lo suficiente para que gritaran desaforadamente “¡Bolsonaro nomá, Vamo’ Brasil!”. La ansiedad (eso creo) crecía y los llevó a gritar “¡a revisar y sin parar, hay que darles!”, “¡recordales que se les acabó el recreo!”, “¡volvieron los valores!”, “¡volvió la patria!, ahora van a bailar el pericón en las escuelas todos los años”. Luego de la salida triunfal del presidente junto a su hermosa familia los comentarios eran “¿dónde está Beatriz?”, “¡Beatriz, Beatriz!”. Por suerte, Beatriz pudo salir por la ventana del costado y saludar a su público que la aclamaba. “¡Viva los derechos de las mujeres Beatriz!” se escuchó, ante la mirada atenta de sus correligionarios aclaró “no soy feminista”.

La mayoría de los espectadores no lograron sus tan ansiadas fotos con Manini, Bolsonaro, Luis y Beatriz, pero afortunadamente se acercó Javier García a fotografiarse con todos sin importar cuánto tiempo le llevaría ya que según sus palabras “¡esperamos 30 años!”.

Esperemos no pasen 30 años para que los más infelices vuelvan a ser los más privilegiados y dentro de cuatro años podamos decir tal como rezaba una pancarta en un balcón “y nos vimos en las urnas”.

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