El compromiso cultural en búsqueda de la verdad

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@mateamargouy

Ricardo Pose

La aparición de los restos del compañero Eduardo Bleier, vuelve a sacudir desde las fibras más íntimas, la herida abierta en la sociedad uruguaya. Desploma, al igual que las anteriores apariciones, la acumulación de mentiras, de engaños, de maniobras de contra inteligencia para llegar a la verdad. Sin embargo este no es artículo de análisis político.
Desde la ronda cultural, la aparición de Eduardo será el sanador pretexto para rememorar como desde el arte, se viene acompañando el proceso de búsqueda de nuestros queridos compañeros y compañeras detenidas desaparecidas.

El primer tacto del horror
Allá por 1982 y me animaría a decir que hasta 1987, una buena parte de la sociedad uruguaya, había comprado el buzón de que los Detenidos – Desaparecidos, eran una campaña de desprestigio impulsada por el marxismo, no solo en Uruguay, sino en caso todas las débiles democracias recuperadas a lo largo del continente.
La dimensión de la situación, el no creer que se pudiera ser capaz de tanta saña y el horror, mantenía una tibia esperanza, que se expresaba en la consigna, “Vivos los llevaron, vivos los queremos”.

Víctor Heredia cantaba desde argentina:
Todavía cantamos, todavía pedimos,
Todavía soñamos, todavía esperamos;
Que nos den la esperanza
De saber que es posible
Que el jardín se ilumine
Con las risas y el canto
De los que amamos tanto.

En Uruguay, la campaña por Verdad y Justicia, pero sobre todo por convencer a la mayoría de nuestro pueblo de la barbarie, llevó a varios de nosotros a prestar nuestra silueta para que quedara estampada en unos papeles de camilla, y allí con una silueta de tamaño natural, empapelar las calles, aun en la consigna de que “Vivos los llevaron, vivos los queremos”.
Mi generación además, es la generación, que tuvo como eje fundamental de su lucha, junto a la recuperación de la institucionalidad democrática, la batalla por el esclarecimiento de los horrores dela dictadura cívico militar.
Ruben Blades, desde una tropicalidad que llegaba a un público más extenso en términos de géneros musicales, aportaba con detalla canción sobre el proceso de Desaparición forzada, interpelando a toda la sociedad:

Anoche escuché varias explosiones.
Putun, patá, putun, peté.
Tiros de escopeta y de revólver
Carros acelerados, frenos, gritos. Eco de botas en la calle.
Toques de puerta. Quejas. Por Dioses. Platos rotos.
Estaban dando la telenovela. Por eso nadie miró pa’ fuera.

La omertá y el terror.
El silencio de los militares y civiles responsables de las desapariciones, y la campaña de terror del primer gobierno de Julio Maria Sanguinetti, durante el plebiscito contra la ley de caducidad, blandiendo como razones, por un lado la amenaza de un nuevo golpe de estado, y por otro, el que no había posibilidad de confirmar la situación de los detenidos desaparecidos, fue lentamente apagando la esperanza de volver a hallarlos vivos, salvo a los niños y niñas.
Sobre este sentimiento compartimos algunos trabajos de tres autores fundamentales de la cultura uruguaya: Mario Benedetti, Ruben Olivera, Daniel Viglietti.

Mario Benedetti escribió en el poema “Desaparecidos”:

Están en algún sitio / nube o tumba
Están en algún sitio / estoy seguro
Allá en el sur del alma
Es posible que hayan extraviado la brújula
Y hoy vaguen preguntando
Dónde carajo queda el buen amor
Porque vienen del odio.
Daniel Viglietti desde “Otra voz canta” nos dice:
Dicen que ahora viven en tu mirada
Sostenlos con tus ojos, con tus palabras
Sostenlos con tu vida, que no se pierdan, que no se caigan
Escucha, escucha, otra voz canta.

Ruben Olivera, en magistral e íntima canción “Visitas”, nos permite a los no familiares e involucrados directamente, percibir una dimensión clara y concreta del sentimeinto.

Es que a partir de mis insomnios
Vos me empezaste a visitar
Y algo de alcohol hace milagros
Para sentir que estás acá.
Pero porque hablo yo solo
Y nunca te puedo escuchar,
Si en este mundo todos tienen
Alguna historia que contar.
Es que me olvido que tú vienes
Desde otra muerte a visitar,
Que siempre cuidas a tus vivos,
Como cuidamos de vos…
Pero no es llevándote unas flores,
Si no sabría a qué lugar,
A veces te cuido en carteles
Y hoy te quiero cobijar.
La calle está tan peligrosa
A la hora que solés llegar
Si te preparo ya una cama,
Quizás no tengas que marchar,
Es que me olvido que tú vienes
Desde otra muerte a visitar.
La segunda desaparición

Maniobra de contra inteligencia, verdad a medias, despiste para quienes se acercaban demasiado al lugar de los hallazgos, fue conocido como el Operativo Zanahoria, aquel por el cual se desenterraron cuerpos, se cremaron y sus cenizas fueron arrojadas al mar.
Gerardo Bleier, uno d elos Hijos de Eduardo Bleier, escritor, poeta y periodista, en ese momento escribió su libro “Cenizas”, memoria de su padre, quien ahora, involuntariamente viene con su aparición a derrumbar, al menos en su caso y ojlá en el de otros compañeros y compañeras, la infamia de una segunda desaparición.

Blanca muerte
Cal sobre el abdomen ennegrecido.
Cal con saliva.
Cal más cal. Huesos, serán, ni siquiera cenizos.
Tierra negra la tierra el cadáver sangrante.
Cal más cal ¿Ay, tanto blanco!
Tanto Blanco encima de la muerte.
Tanto fuego debajo y encima y a un lado de la muerte.
Cal más cal. Agua del rio.
Cenizas que allí fueron a dar.
Cenizas sobre anteriores cenizas desamparadas.

Los Aparecidos.
Nuevas energías brindan éstos hallazgos, y convocan urgente como en el caso de los niños y niñas, de los nietos, un nuevo canto y poesía.

Al decir del Ruso Mauricio Rosencof en la “Despedida del Gran Tuleque”:

Palpitante de alegres canciones
Hoy venimos al barrio a dejar,
Farolitos de lindos colores
Pa’que alumbren en cada zaguán.
Redoblando esperanza y coraje
Con margaritas de amor y de paz,
Por lo chiquitos que faltan,
Por los chiquitos que vienen,
Uruguayos nunca más.

Sin embargo, mas allá de los magros o buenos resultados en esta lucha permanente que nos permitan sanar como sociedad, siempre habrá que seguir alerta, mientras los Dueños del gran poder económico y de la sociedad, sigan dispuestos a apelar a las metodologías más terribles y fascistas d control de las naciones.
A siempre tener presente, la advertencia de Charly García:

Los amigos del barrio pueden desaparecer
Los cantores de radio pueden desaparecer
Los que están en los diarios pueden desaparecer
La persona que amas puede desaparecer
Los que están en el aire pueden desaparecer en el aire
Los que están en la calle pueden desaparecer en la calle.

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