Entre el ajuste (Lacalle) y el crecer con todos (Martinez)

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@mateamargouy

economiapolitica.uy

El debate entre los candidatos del Frente Amplio, Daniel Martínez, y del Partido Nacional, Luis Lacalle, fue una oportunidad desperdiciada para realmente conocer como confrontan dos propuestas programáticas tan diferentes para encarar el futuro del país. En particular esto fue evidente en el bloque 1 correspondiente a “economía”.

En primer lugar porque el candidato del PN dejó de lado las propuestas y se dedicó a atacar a la administración frenteamplista. En segundo lugar porque los comandos de campaña fueron tan cuidadosos en el diseño del debate que temas muy importantes, donde las opiniones eran más controvertidas fueron prácticamente dejados de lado, como es el caso de la seguridad social y el empleo. Tampoco la cuestión acerca de la matriz productiva fue abordada, aunque Martínez expuso en solitario propuestas de avance al respecto.

Pero lo que sí quedó claro son dos lógicas, dos fundamentos diferentes para enfrentar los problemas que aún subsisten.

Luis Lacalle – El Ajuste Fiscal para crecer

Quedó claro que para el Partido Nacional el tema central, del cual se derivaría toda la problemática económica del Uruguay, es el déficit fiscal. De allí que, a juicio del candidato blanco, se desprenderían las cuestiones por las cuales “el Frente Amplio no es creíble”. De allí en adelante desnuda el meollo simplista de su propuesta referente a que menos impuestos asegurían más ganancias a los empresarios y con ello, estos inviertirían, la economía crecería y todos felices. Eso es todo. No hay propuestas claras ni estructuradas sobre el funcionamiento de la economía. Solo repetir una experiencia que una y otra vez ha confirmado que exclusivamente sirvió para hacer más ricos a los más ricos de todos.

En un contexto económico como el actual, regional y mundial, que ha afectado las arcas estatales, proponer menos impuestos a los empresarios se resume en dos palabras: ajuste fiscal. Por un lado, rebajar impuestos focalizados de esa manera implicará detener el proceso gradual que se está transitando desde 2008 por el cual se sustituyen impuestos indirectos al consumo por impuestos directos sobre la renta. Por lo que también se detendrá el aporte de la política fiscal a la disminución de la desigualdad en el ingreso de los uruguayos.

Pero además necesita de una muy fuerte reducción del gasto público, y allí aparecieron (no en el debate) los famosos 900 millones de dólares que supuestamente se ahorrarían fruto de la reducción de 45.000 plazas de funcionarios. Ya demostramos que eso es imposible sin afectar los servicios públicos esenciales como la salud, la educación y la seguridad. Ahora, asegurar la recuperación del empleo partiendo de 45.000 empleos menos está difícil de creer, ¿no? Y sumemos los 2.500 empleos de ANCAP si llevan a cabo su famosa sustitución de la refinería por combustibles importados.

Esta película ya la vimos en el período de gobierno del padre del candidato (1990-94). Como muestra basta un botón. Como le expresó Daniel Martínez en el curso del debate, “el gobierno del Partido nacional ha sido el único durante el período democrático que disminuyó el gasto en educación”. En efecto, lo demuestra el gráfico siguiente:

Azucena: No aclare que obscurece

Como el discurso catastrofista del país en ruinas que la oposición quiere instalar a partir de esa visión fiscalista de la economía nacional no se materializa en las apreciaciones y análisis de los organismos internacionales y en particular de las calificadoras internacionales de riesgo, la economista principal del elenco económico del candidato Luis Lacalle, Azucena Arbeleche, no tuvo mejor idea que expresar que no nos han bajado la nota, o nos mantienen el grado inversor, porque ella ha operado para que así suceda. De esta manera no serían los atributos propios de la política económica desplegada por los gobiernos del Frente Amplio los que mantendrían la buena imagen del país en el exterior.

Algo descabellado, pero comencemos por definir a una calificadora de riesgo. Estas, son empresas que se dedican justamente a calificar el grado de certeza para el Capital de recuperar su inversión más el interés implícito en títulos de deuda de un país determinado. Esto quiere decir que las calificadoras “trabajan” especialmente para quien invierte, más que para quien emite. De la certeza de sus pronósticos depende su credibilidad. Porque además sus calificaciones se han vuelto determinantes para la obtención de crédito en el sistema financiero internacional, algo imprescindible en el mundo financiero global en el que estamos insertos.

Si las calificadoras dan la señal de que obedecen a las intenciones del emisor pierden toda la confianza, esencial en su negocio. Así que el absurdo de las declaraciones de Arbeleche, aunque ahora lo niegue o afirme que la malinterpretaron, está a la vista, y emerge de su falta de propuestas creíbles para el Uruguay del futuro.

Azucena otra vez – En blanco y negro – Por qué no te callas

La ausencia de propuestas de Luis Lacalle en lo que a economía se refiere, fue enmendada por la economista al día siguiente en el transcurso de su exposición en la Cámara de Comercio y Servicios, donde junto a su socia, la referente de Talvi economista Ana Inés Zerbino, desnudaron el shock de competitividad que proponen a la ciudadanía uruguaya. Bueno, a parte de la ciudadanía, porque de sus beneficios están excluidos trabajadores, jubilados y todos aquellos que deban solventar las rebajas de impuestos, de tarifas y la devaluación con que se premiarían a potenciales inversionistas y exportadores.

Los afectados serían en primer lugar los funcionarios públicos, a quienes se intenta poner como enemigos del empleo nacional, luego los trabajadores en general, cuyo poder de negociación sería debilitado flexibilizando los Consejos de Salarios, con consecuencias en sus ingresos y en las jubilaciones que se ajustan a la par. Obviamente si los impuestos y tarifas serán reducidos al “sector transable” (o sea, léase exportadores), imagínense quienes cubren la diferencia. Como ellas plantean que la moneda nacional está sobrevaluada frente al dólar (moneda de los exportadores), dicen que hay que devaluar quitando al Banco Central del juego. Y todo el Uruguay conoce la relación entre devaluación e inflación cuando al “mercado” se le sueltan las riendas.

Esto es pan para hoy (aumento de los márgenes de ganancia) y hambre para mañana, cuando despertemos de la siesta cortoplacista y veamos el salto tecnológico que el mundo dio. Sin esperarnos por supuesto.

Daniel Martínez – Crecimiento para evitar el ajuste

El candidato del Frente Amplio defendió el balance de 15 años de gobierno en cuanto a distribución y empleo, y también en lo fiscal, con una deuda pública en porcentaje del PBI sostenible y refrendada por el mantenimiento del nivel de calificación o riesgo país. Reconoció las cosas que quedan por hacer en seguridad, en educación, en diversificación de la matriz productiva, y reivindicó su experiencia en la IMM en cuanto a mejorar un déficit fiscal. Adelantó una buena base de apoyo para el próximo gobierno con 3 años de mucha inversión en infraestructura pública y obviamente la inversión de UPM.

Frente a los anuncios de recorte de gastos e impuestos, sumados a un proceso de devaluación del peso uruguayo, sostuvo que el crecimiento económico es la única base sostenible para seguir avanzando, y cuando lo hubo no estuvo asociado a un despilfarro, como acusa el candidato blanco, ya que los recursos están invertidos en el mayor empleo, la disminución de la pobreza, la mejora de la calidad de vida, la educación, la salud y los esfuerzos para diversificar el comercio exterior.

Junto a todo esto, creemos además que este quinquenio no es el agotamiento del proyecto frenteamplista, por el contrario lo reafirma, demostrando que con políticas progresistas se construyen las fortalezas para no caer al abismo cuando el contexto económico regional y extrarregional es adverso. La contracara son las políticas neoliberales de Argentina y Paraguay, ambos en recesión, y de Ecuador, sumido hoy en una profunda crisis social.

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