Elecciones españolas – 28 de abril

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@mateamargouy

Quatre Gats

Una ola de ultraderecha golpea Europa y España no es inmune a ello; el huevo de la serpiente estaba camuflado. El PP había estado dando cobijo a los herederos del franquismo durante estos años de la transición. ¿Qué ha motivado hoy su afloramiento?

Vamos a ello. La política española lleva un ya largo periodo de deterioro de sus instituciones, con una clase política muy mediocre, con un partido, el PP, que ha gobernado pensando que el país era una finca privada y la ha esquilmado sin rubor, con la corrupción como bandera.

Han aprovechado la gran crisis para implantar salvajemente las políticas neoliberales más radicales de Europa, como consecuencia, es el país con la mayor brecha de desigualdad social y con el paro más alto. Los recortes sociales aplicados dejaron a la intemperie a los sectores más desprotegidos.

La crisis y sus consecuencias dieron origen a grandes movimientos de masas y a la aparición de nuevas fuerzas políticas que generarían nuevas expectativas rompiendo el bipartidismo, bastante desgastado.

Tanto Podemos por la izquierda, como Ciudadanos, en principio de “centro”, entran con fuerza en el terreno político, consiguen un importante apoyo social y rompen la hegemonía de PP y PSOE. Podemos es el resultado de la enorme bronca, decepción y consiguiente movilización. Representa una esperanza para la juventud y para la gente de izquierda, estudiantes, clase media, trabajadores, necesitados de alguien que los represente.

Hoy, esta organización está sufriendo un desgaste importante debido a sus discrepancias internas, lo que les lleva a perder apoyos y una posible merma de representantes parlamentarios. ¿Siempre será éste el destino de la izquierda?

Ciudadanos, un partido nacido en Cataluña, es fruto de una oposición a ultranza al nacionalismo catalán. Es insignificante y local hasta el momento en que la oligarquía necesita un “Podemos” de la derecha y lo lanzan al ruedo nacional, con un gran soporte mediático. A sus filas se acercan arribistas y rebotados de la derecha y su mensaje anti independentista cala fuerte en sectores de la sociedad catalana y española, preocupados unos por la deriva de los nacionalistas y otros por la manoseada “unidad de España”. Hoy constituyen, ya sin complejos, la tercera pata del trío derechista: PP, Ciudadanos y VOX.

La moción de censura impulsada por gran parte de la oposición al gobierno de Rajoy, ha sido un golpe de audacia política del PSOE, que estaba y está aún inmerso en conflictos internos. Es tal el desgaste ocasionado por la corrupción endémica del PP, es tan sangrante la continua salida a la luz pública de nuevos manejos ilícitos, que el PSOE desde su minoría parlamentaria, consigue el apoyo de Podemos y las fuerzas nacionalistas en el parlamento (catalanes y vascos), emprende la iniciativa de la moción de censura y consigue llevarla adelante y ocupar el gobierno.

La imposibilidad de sacar adelante los nuevos presupuestos, por la falta de apoyo en su votación de las fuerzas nacionalistas catalanas, que condicionan su voto a la libertad de sus presos, hace inviable el gobierno y lleva a la convocatoria de elecciones.

Asistimos a la evidencia de que el detonante del conflicto, que está marcando el ritmo y escribiendo el guión de la lucha política, es Cataluña.

Mucho es lo que se ha escrito en torno a este tema, que al día de hoy sigue siendo el arma arrojadiza de la derecha y la ultraderecha. No se trata solamente de la unidad territorial, además está la idea acariciada desde siempre de la recentralización del estado, siendo el padrino de esta idea el expresidente Aznar, “padre” político de la derecha actual.

La radicalización y crecimiento del independentismo, sirvió entre otras cosas, para sacar a la luz el nacionalismo español y darle visibilidad a la corriente más retrógrada y rancia de la derecha, los que añoraban la dictadura e invernaban agazapados en el PP, a la espera de su momento. El deterioro de este partido, con múltiples causas penales en curso o a punto y su incapacidad para gestionar la crisis independentista, permitió el resurgimiento de forma espectacular de las huestes de extrema derecha.

Paralizado el “Proces”, en pleno juicio sus líderes y otros exiliados, se está debatiendo en su seno el futuro del nacionalismo. Cuál será el partido que tendrá la mayoría y marque el rumbo de una lucha que continuará por años. Hoy la delantera la tendría ERC (Ezquerra republicana de Cataluña), con su máximo dirigente en prisión, pero que tiene una posición más pragmática y podría ser un soporte parlamentario a un posible gobierno de centro izquierda. Hoy luchan con la derecha nacionalista de JperCat (juntos por Cataluña) por la conquista de la ciudad de Barcelona, un bastión de poder fundamental.

En Cataluña, las encuestas dan una pérdida de representantes de los partidos constitucionalistas (PP, Ciudadanos) y también Comunes, sube PSC (P Socialista de Cataluña) y tendríamos una mayoría parlamentaria independentista.

Los embates de la ultraderecha también hacen lo suyo.

Las elecciones andaluzas hicieron saltar las alarmas, la derecha y ultras desbancaron a los socialistas después de casi 40 años gobernando de forma continuada. La izquierda perdió un número importante de votantes. Ya sea por protesta, por mensajes equivocados, por conflictos dentro de la propia izquierda, por falta de autocrítica, etc. se quedaron en casa.

El resultado ha sido un triunfo de la derecha (Ciudadanos, PP y Vox), que enfrentó unida a una izquierda a la greña. Y lo más grave: el partido de extrema derecha VOX, testimonial hasta entonces, sacó los suficientes votos para convertirse en el fiel de la balanza y con la capacidad de marcar políticas más retrógradas.

El 28 de abril, está muy cerca, la campaña está siendo de un nivel muy bajo y rastrero. La derecha está dispuesta a volver al gobierno como sea y ahora con un nuevo aliado, VOX, que está tirando al PP y Ciudadanos hacia posturas de extrema derecha para no perder clientela. La lucha es a cara de perro.

No nos engañemos, los 3 partidos son NEOLIBERALES, su programa económico no difiere mucho, a ver quién quita más impuestos, achica el estado, recorta gasto social o privatiza. Solo que Vox es más duro con la inmigración y la seguridad, ¿les suena? Utilizan estrategias de USA y de la ultraderecha europea. Y cuentan con un aliado importante: la iglesia española, muy retrógrada.

Están sacando (PP) una batería de fakes news de vergüenza, rastreras, mienten descaradamente, sacan lo más primario de la gente.

En estos últimos días han salido a la luz una serie de grabaciones, a “buen recaudo” de un comisario, José M. Villarejo, mercenario servidor del mejor pagador, que afloran de forma periódica según “su” conveniencia. Si es preocupante la existencia de un chantajista de las instituciones, más lo es el origen de estas informaciones.

Más que preocupante, es gravísimo. En los casos que afectan a las fuerzas de izquierda e incluso a los independentistas, los artífices que grabaron, archivaron y entregaron estos documentos, fueron funcionarios policiales al servicio del ministro del Interior (comprobado Alberto Fernández Díaz, ministro de Rajoy, pero puede ser que no sea el único). Había orden de investigar a la oposición para desprestigiarla con un goteo diario de informaciones sesgadas, privadas o no, pero con una intención de desgaste. Lo último, se ha detectado un hackeo de la cámara de vigilancia de la casa de Pablo Iglesias. Todos los movimientos de su vida privada alimentaban un archivo situado en Syngapur (¡!). No hace falta ser muy listo para saber dónde estaba el destino final del mismo.

Estos manejos, muchísimos y en todas las direcciones, han dado lugar a un término: “las cloacas del estado”. Su nombre lo dice todo.

El contenido de las informaciones que se ha visto hasta ahora se supone mínimo con respecto al que puede salir. Por las dudas, todos desearían deshacerse de Villarejo, que a su vez se ha cubierto muy bien las espaldas y sus archivos, en múltiples copias, están depositados en múltiples sitios.

Estos procedimientos, más propios de la mafia, están situando a la política en la caverna y el favorecido final es obviamente la ultraderecha.

El riesgo de un tripartito (trifachito) es alto, la esperanza ahora se juega en la expectativa de unos resultados que en conjunto permitan gobernar al partido que más votos consiga, las encuestas dan ganador al PSOE, con el apoyo de los mismos que permitieron ganar la moción de censura.

Esperemos que las exigencias de los independentistas permitan llegar a acuerdos de gobernabilidad, cosa que sería una catástrofe de no ser así.

Supondría un retroceso en todos los sentidos, un espaldarazo para la ultraderecha europea y para el gurú ultra de USA, en campaña de unificar la ultraderecha europea y latinoamericana, no nos olvidemos.

No podemos finalizar este pequeño análisis sin apuntar a otro sector que ha jugado un papel importante en las negociaciones entre el estado y el independentismo: la intervención, como mediador del Lehendakari Iñigo Urkullu. Su gestión al frente del gobierno vasco ha sido excelente y su función en este conflicto muy profesional y sensata.

El resultado de estas elecciones condicionará a su vez, las europeas y municipales que se realizarán en el mes de mayo.

Hoy por hoy el país está partido y se percibe un desplazamiento hacia posturas más a la derecha, y cuidado con el “programa oculto” del tripartito derechista, que aplicará si gana las elecciones, con un nuevo asalto al estado de bienestar, ya bastante deteriorado.

El electorado de izquierda se encuentra en un dilema: para frenar el ascenso de la derecha, ¿qué sería mejor? ¿Voto útil o voto ideológico?

Barcelona, 10 de abril de 2019

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