Miradas que construyen- Mujeres organizadas en el #8M

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@mateamargouy                                                                                                                            #Feminismos

En la marcha estábamos TODAS y cada vez más TODAS, salimos sin dobles discursos, sin tapujos, nos mostramos tal cual somos: Trabajadoras (o estudiantes) que encontramos formas diversas de organicidad, teniendo, en cada 8 de marzo desde 2015/16 para acá,  una nueva expresión de la acumulación procesada. Este es un fenómeno Regional y Mundial imposible de explicar desde un solo país, y con una simple mirada.

Allí estábamos las mujeres organizadas desde el llamado movimiento social, desde la Coordinadora de Feminismos saliendo de Plaza Libertad. Las convocadas por la Intersocial Feminista del movimiento sindical, arrancando desde la Plaza del Entrevero, mujeres curtidas en las luchas sindicales y que hoy reclaman su lugar histórico, allí nuevos movimientos como el de las educadoras, Maestras Feministas que supieron luego afrontar la reacción patriarcal, que no por gusto las señaló especialmente. Las mujeres del Plan Juntos, en su alrededor organizadas, trabajadoras pobres, trinchera de cambios sociales acaecidos y sobretodo venideros. Allí estuvimos las organizadas en el Frente Amplio (cómo frenteamplistas fue la primera vez), y en diversos sectores del Frente Amplio como las compañeras del Frente Violeta Setelich, el colectivo Violeta, Las Puñadito y otras tantas. “Diversas pero no dispersas” como surgía de aquella consigna, “anticapitalistas y antipatriarcales” como surgía de aquella otra. Estábamos TODAS, menos las burguesas, ni los partidos ni organizaciones que las representan.

Es que el 8 de marzo, parece que vuelve a ser como al principio, el día de la mujer trabajadora, pero con una pequeña gran diferencia: ahora es masivo, popular. Tal vez el proceso de mercantilización de la fuerza de trabajo de las mujeres, que nos incorporó al trabajo socialmente reconocido, haya comenzado a dar frutos, rompiendo con la máxima expresión de enajenación y aislamiento que implicó la explotación del trabajo en el hogar. Tal vez gracias a ese mismo proceso estemos dando pasos certeros al comenzar a reconocernos como trabajadoras (en el mercado de trabajo o en el hogar). Tal vez sea que se está planteando y desde todo el campo popular, nuevas y muy diferentes formas de organización, con el cambio estructural más importante de los últimos años: el cambio en la composición de la fuerza de trabajo dado el proceso mencionado. Las imágenes pueden ser más elocuentes que las palabras, invitamos entonces a quedarnos con esta nueva entrega fotográfica.

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