Atención y Educación en la Primera Infancia en el Uruguay de hoy

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Por Javier Alliaume Molfino

Hace un tiempo escribía un breve artículo intentando dar cuenta de la realidad de la atención y educación a la primera infancia (AEPI) en nuestro país. En dicha descripción se tomaban varias dimensiones que intentaré actualizar.

El campo uruguayo

En 2008 cuando se redactó y aprobó la Ley General de Educación (Nº 18.437) se constató un gran avance para la AEPI, en tanto por primera vez en la historia de nuestra nación, se incorporó en el Sistema Educativo, como el primer tramo. Es de recordar que anteriormente existía la llamada “Ley de Guarderías”, que esta nueva ley deroga y derriba.

Esta incorporación tiene efectos políticos por demás interesantes, para comenzar, el mismo hecho de reconocerlo como un espacio educativo “(…) constituirá la primera etapa del proceso educativo de cada persona, a lo largo de toda la vida” (art. 38).

Junto a esto, el ubicarlo como un tramo educativo y no meramente de guarda (Capítulo XVI).

Reconoce la necesidad de contar con personas formadas para la tarea y establece criterios básicos para el funcionamiento de los centros (tanto estatales, como privados y mixtos). Criterios que luego fueron desarrollados mediante documentos, reglamentos y decretos.

Mas el Ejecutivo y el Legislativo optaron por no tomar el camino de muchos de los países de avanzada en cuanto a la Educación Infantil (o Primera Infancia), ni las recomendaciones de organismos internacionales como la UNESCO o la OMEP, ni los planteos que se hicieran desde varios colectivos. Es decir, en un mismo acto consolidó la fragmentación institucional manteniendo el status quo de los distintos organismos que desarrollan o supervisan/habilitan AEPI y reforzó la idea de que la primera infancia se termina a los 3 años.

Lo del párrafo anterior no solo desconoce las razones evolutivas, del desarrollo, sino que también desconoce las tendencias pedagógicas actuales. Es que es erróneo considerar que la primera infancia finaliza antes de los 6 o 7 años. De hecho a nivel mundial se habla de los 8 primeros años de vida.

Con la creación del Consejo Coordinador de la Educación en la Primera Infancia (CCEPI) se cristaliza la fragmentación institucional. Esto si bien por un lado es un avance, en cuanto se crea una institucionalidad inexistente, se llena un vacío, se torna en una pérdida de oportunidad. Es que se podría haber creado un Consejo de Educación en la Primera Infancia, en la órbita de la ANEP y que abarcara el tramo 0 a 6 al menos (para no meternos con Primaria).

De esta manera se podría tener un ente rector, regulador, habilitador y ejecutor de la AEPI.

Este planteo fue reiterado en varias ocasiones a la fuerza de gobierno, a nuestro Frente Amplio. La última vez por parte de un grupo de trabajo amplio en el marco de la Fundación Líber Seregni.

No significaría eliminar nada de lo existente (antes de 2009), sino ordenar el campo y reconociendo los aportes de las ciencias del desarrollo humano, así como los de la pedagogía infantil. (Para más detalles acerca de la propuesta que se hiciera para este tercer gobierno frenteamplista, ver el documento citado).

La acción sobre el campo

Uruguay tiene una larga trayectoria en la incorporación de niños pequeños a instituciones educativas (al respecto ver “La Educación Inicial del Uruguay. De la Casa Cuna a la Escuela Elemental” de Elizabeth Ivaldi, en: https://www.cep.edu.uy/AAACASA/La_Educacion_Incial_del_Uruguay.zip). Mas esta historia no fue acompañada de investigación sistemática, ni actualización ni en la formación docente ni en las propuestas pedagógicas, lo cual fue llevando a una asimilación paulatina a la cultura y prácticas escolares (en el sentido primarizante).

Sobre esto nos advertía Mariano Narodowsky en “Jardinizar la educación: nuevas prácticas, nuevas utopías”:

“el Nivel Inicial tiene una función propedéutica aunque, como había anticipado, lo digo desde un sentido distinto del que suele afirmarse esto. No es propedéutica en el sentido tradicional del término porque prepare a los chicos para la escuela primaria, lo cual diluiría su especificidad y lo convertiría en un “pre-escolar”. Ya dijimos que el jardín de infantes no es “pre-” nada: es escuela.

Tiene una función propedéutica en un sentido sistémico: prepara a la escuela en general para pensar algo que está por venir. Ofrece un referente y una prueba de que es posible ser escuela desde pedagogías democráticas, progresistas, sensibles a los afectos; pedagogías que evalúan sin “numerar el desempeño” y enseñan en el marco del juego.”

Mas también la OMEP (2010) y la UNESCO (2010) en instancias distintas aunque coordinadas, ante la tendencia que se constata en algunos países y frente a este fenómeno de adelantar enseñanzas, primarizando cada vez más temprano se expresaron rotundamente contrarios, dando cuenta de los perjuicios que acarrea para los sujetos.

Es que se detectan 2 tendencias opuestas, que podemos caracterizar de la siguiente manera: una que responde a una lógica propedéutica, primarizante de la AEPI y otro “renovador”, que hace énfasis en el tramo en sí mismo, que dan lugar a prácticas muy diferentes…

Acciones y reacciones

Nuestro país procesó la elaboración de 2 diseños curriculares en los últimos años de la primera década del siglo XXI. Por un lado el MEC en un proceso participativo bastante amplio e inclusivo, aprobó el Diseño Básico Curricular; por otro y en tiempos cercanos, el CEIP en forma participativa, aunque restringida a sus funcionarios, aprobó el Programa Escolar de 3 años a 6º.

En estas 2 propuestas curriculares se dejan ver las 2 tendencias señaladas, desde el propio nombre, pasando por los fundamentos, la estructura y la propuesta en sí.

Es así que en el seno del CCEPI, ante la propuesta de quien dirigía Uruguay Crece Contigo (UCC) surge la idea de acercar, de tender puentes entre ambas propuestas curriculares y sobre todo de impactar en las prácticas tan divergentes.

Se inició un interesante proceso de trabajo con la coordinación de una consultora internacional de renombre, en el seno del CCEPI pero también con la participación del Consejo Asesor y Consultivo de dicho Consejo (CAC-CCEPI), organizaciones sociales, equipos de trabajo, instituciones de formación, etc.

Luego este proceso continuó coordinado por una consultora nacional de larga trayectoria y reconocimiento.

Se conformó un grupo para su redacción con participación amplia y diversa.

El producto, como se sabía de antemano, no derogaría los diseños curriculares anteriores, en tanto el CEIP no estaba dispuesto a hacerlo y le confiere ese poder el ser un ente con autonomía técnica.

El ‘Marco Curricular para la atención y educación de niñas y niños uruguayos desde el nacimiento a los seis años’ (que ese es su nombre), viene a intentar incidir en las prácticas apostando a que los educadores y los equipos de los centros educativos, así como otros operadores del campo de la AEPI revisen sus concepciones y los propósitos de la misma.

Esto no solo se dijo explícitamente en el seno del CCEPI sino que se planteó formalmente en las presentaciones de dicho documento/propuesta por parte de autoridades como de quienes lideraron el proceso de elaboración.

También se puede ver fácilmente en el documento en tanto casi la mitad del mismo se dedica a los aspectos pedagógicos, filosóficos y políticos, así como metodológicos.

¿Entonces?

Esta es la “pregunta del millón”. En tiempos en que la presión mercantilista porque las instituciones educativas enseñen, adelantando la escolarización

“Actualmente, debido a problemas políticos y económicos, la mayoría de los Gobiernos están sobre enfatizando el desarrollo anticipado de las habilidades de escritura, lectura y cálculo en nuestros niños en el nivel de educación primaria.

Esto socava radicalmente el enfoque holístico de la primera educación.

Debido a estas políticas, se están destrozando las bases y el sentido de la educación de la primera infancia. Esto implica la pérdida de valores esenciales, entre ellos, la creatividad, la imaginación, la mentalidad abierta y la expresión artística, afectando profundamente el derecho y la alegría del niño y la niña a aprender a través del juego.”

Declaración mundial del derecho y de la alegría de los niños y niñas a aprender a través del juego. OMEP 2010, www.omep.org.ar/media/uploads/juego2010.pdf, o al decir de muchos, la sobre-escolarización primarizante, estableciendo presiones y quitando lugar al juego, a la expresión creativa, al disfrute del tiempo (“La Pedagogia del Caracol: por una Escuela Lenta y No Violenta”, Gianfranco Zavalloni), se hace necesario el que esta tendencia sea frenada.

La aprobación del Marco Curricular es un movimiento fuerte en ese sentido, mas recordando a aquel maravilloso pensador, ante un impulso aparece su freno (“El impulso y su freno”, Carlos Real de Azúa).

Por un lado tenemos al CCEPI y a parte del cuerpo del CEIP intentando avanzar, renovar, mas su máxima autoridad plantea la necesidad de evaluar y fijar perfiles de egreso de la Educación Inicial… Al ahora ex Sub Secretario del MEC planteando que se debe trabajar en ’aprestamiento’ (https://repositorio.cepal.org/bitstream/handle/11362/38821/S1500279_es.pdf?sequence=1).

Cerrando con expectativas difusas

Son tiempos de avances sin dudas, se va avanzando en la formación de los educadores, aunque con matices. De la inexistencia de ofertas de formación terciaria estatales se ha pasado a contar con 2. Una en el Centro de Formación y Estudios del INAU (Censores-INAU, que retoma la tradición de la Formación Básica que viene desarrollando desde hace años; y otra en el Consejo de Formación en Educación.

La primera se propone explícitamente formar educadores para la primera infancia, desde una pedagogía renovada, centrada en la etapa; la segunda apunta a formar asistentes (tal es el nombre: asistente técnico), y no logra despegarse de la historia normalista.

En este sentido se entiende que también se debe poner a operar la misma lógica que se intentó con el Marco Curricular, acercar, colocar reflexiones, opciones metodológicas, concepciones y conceptualizaciones que revitalicen y habiliten procesos de formación reflexivos y críticos.

Por otro lado, la ampliación de la cobertura tal como se viene planteando desde la Secretaría del Sistema Nacional de Cuidados como organizador y coordinador de políticas, dará lugar a la creación de nuevos centros en el marco del Plan CAIF, así como ampliación de la cobertura en el tramo 0 a 2 (inclusive) en dichos centros, ciertamente esto último a costa de que los niños de 3 años sean incorporados en forma creciente en los centros del CEIP. ¿Qué decía Narodowsky?…

Se hace preciso pues que, si ese es el rumbo a tomar, tanto las autoridades, como los cuerpos docentes (e inspectivos) puedan ponerse a la altura de los acontecimientos, del desafío que esto implica dando lugar a profundos procesos de autoevaluación, de revisión de las prácticas y las propuestas, en fin, a realizar un movimiento de renovación pedagógica como el que invita el CCEPI con el nuevo Marco Curricular.

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