“No una época de cambios sino un cambio de época”*

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Los compañeros de Mate Amargo me invitaron a escribir sobre los desafíos del próximo gobierno frenteamplista, por tanto ese es el eje central de esta reflexión, que quizá no llega a ser un artículo acabado. Nos acordamos entonces de esta frase que habíamos leído del presidente de Ecuador, Rafael Correa, porque sintetiza este momento histórico, lo que estamos viviendo en Latinoamérica y también más concretamente en nuestro país.

Si bien nos vamos a referir a nuestro país pensando en el tercer gobierno frenteamplista, no quiero dejar pasar la referencia a América Latina en este momento de mayor auge de los gobiernos progresistas reafirmados por referéndum popular, como es el caso de Chile (2013) Brasil, Bolivia y Uruguay (2014).

La izquierda cuenta con un gran apoyo popular, quizás como nunca antes tuvo en el continente. Se contraponen la derecha apoyada por el poderoso monopolio privado de los medios de comunicación masivos, y por otro lado los gobiernos muestran sus logros, especialmente en las políticas sociales llevadas adelante que le han cambiado la vida a millones de latinoamericanos. Sostiene Chomsky que ese monopolio de “fabricación del consenso” de la opinión pública intenta definir los temas supuestamente más importantes para el país, haciendo como si ello fuera de interés de toda la población, pero hemos visto su fracaso rotundo en las urnas, según un periodista brasileño, “el pueblo derroto a la opinión pública”.

La consigna que “no se detenga” fue la apuesta de los ciudadanos, no detener los cambios que comenzaron con los gobiernos frenteamplistas. En el 2005 ganamos el gobierno los frenteamplistas proponiendo a los ciudadanos transformaciones económicas, sociales y culturales trascendiendo las estructuras de poder existentes y planteando una refundación del Estado. Ambicioso pero sin tregua se ha ido caminando aunque el camino no tiene fin, por eso hemos apostado a seguir en un tercer período.

Antes del 2005 teníamos un Estado fundado sobre ejes privatizadores, se quitaba poder y recursos al Estado para transferirlos al mercado, y así teníamos un conjunto de clientes que consumían en ese mercado las mercancías de acuerdo a sus oportunidades individuales: educación, salud, vivienda, trabajo, etc. La propuesta de la izquierda uruguaya fue rescatar el concepto de Estado identificado con el mercado fundando un Estado identificado con lo colectivo, con el bien público. Esto significó el diseño de políticas públicas en torno al concepto de universalización de los derechos (son muchos los ejemplos pero por citar alguno la reforma de la salud con la creación del Sistema Nacional Integrado de Salud, etc.) sacando de la esfera del mercado las relaciones sociales. Democratizar significó que los ciudadanos dejaron de ser consumidores del mercado, sus derechos pasaron de la esfera privada a la esfera pública y por tanto igual para todos (universales).

Nos parece importante señalar que este camino de refundación del Estado en torno a derechos recoge las luchas de años de la sociedad organizada en torno a los sindicatos, organizaciones sociales colectivas (cooperativas de vivienda, cooperativas de consumo, de producción, etc., etc.). Son los ciudadanos organizados (en contraposición a lo individual) en los diferentes colectivos los que asumen la toma de decisiones fundamentales para el funcionamiento estatal como por ejemplo en los consejos de salarios, en las organizaciones de usuarios en la salud, Plan juntos, consejos tripartitos en el sector industrial del Ministerio de Industrias, etc.

Por eso lo del título, estamos en presencia de un cambio de época. Como todo cambio de esta naturaleza implica un lapso de tiempo en que sobreviven en disputa elementos arcaicos y los que se van creando. Esto es muy gráfico en el Uruguay de hoy, visto en la perspectiva de la etapa electoral donde los dos “modelos” de país estuvieron en pugna. Y esta disputa no se salvó solo en lo electoral sino que se va salvando con la construcción colectiva del nuevo modelo, no solo nacional sino en la integración latinoamericana, relaciones solidarias entre los países.

Economía Social y Solidaria, un cambio de época

Hasta acá una reflexión sobre la esencia de los cambios, su marco conceptual. Nos vamos a centrar en un ejemplo que nos parece hace a un cambio trascendental como es el mundo del trabajo y en el mismo el papel de la economía social y solidaria (ESS).

En los gobiernos frenteamplistas se concretaron varios proyectos de autogestión de los trabajadores y con el FONDES (Fondo Nacional de Desarrollo) se sentaron las bases para su profundización. En el programa del tercer gobierno frenteamplista ocupa un lugar importante con una mirada de desarrollo nacional e integración regional.

La ESS constituye un proceso revolucionario, si por ello se entiende un cambio de las estructuras sociales a partir de la realidad concreta inmediata. En este cambio de época el peso del mundo del trabajo es fundamental visto como una forma de organización del poder popular así como uno de los pilares del modelo de desarrollo nacional.

Y se presenta entonces como un gran desafío del tercer gobierno frenteamplista integrar a la ESS como objetivo estratégico, y así identificar esta propuesta como una de las señas de identidad de la izquierda en el gobierno.

Para concretar este desafío en las bases programáticas (2015-2020) consideramos una serie de medidas, entre otras, como por ejemplo:

a- fortalecer la incidencia económica y social de la ESS, incrementando su significado en términos de crecimiento, de valor agregado, de generadoras de empleo de calidad, en cadenas de valor estratégicos o áreas de alta innovación.

b- generar redes de investigación en que co-participen los saberes académicos y los saberes acumulados de los trabajadores de la ESS.

c- desarrollar investigaciones a nivel de la ANII, UDELAR, etc., que tengan como objetivo la innovación inclusiva: aprendizajes colectivos y diálogo de saberes, así como el cambio tecnológico orientado a la generación de soluciones a problemas sociales y ambientales.

d- estudiar mecanismos de certificación de los emprendimientos, así como el otorgamiento de sellos o marcas, tomando en cuenta indicadores que habiliten abordar las experiencias desde su integralidad y diversidad.
En el medio rural, profundizar las actividades previstas en la legislación de colonización vinculadas al fortalecimiento de organizaciones de ESS en estas experiencias.

Si se considera que la ESS como un actor central de los cambios, será necesario buscar y coordinar todas las sinergias posibles en la región con el fin de consolidar una política regional de la ESS1Nos limitamos a considerar solo algunos de los puntos que aparecen en el documento programático del MPP ESS, 2015-2020..

Los emprendimientos de la ESS generan formas de relación social que rompen con la lógica individualista inherente al capitalismo y establecen una ética que tiene como soporte esencial la solidaridad. De ahí que deba encararse como una construcción política de la sociedad. (A. Cruz, L. Coraggio, L. Razeto).

*Rafael Correa, Ecuador

Por: Lilián Galán

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Referencias   [ + ]

1. Nos limitamos a considerar solo algunos de los puntos que aparecen en el documento programático del MPP ESS, 2015-2020.

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