Editorial

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Pasó la primera batalla electoral de este año, varias conclusiones podemos sacar.
 
La primera es la configuración de los contendores hacia octubre, por parte de la derecha se configura la consolidación en la dirigencia de los bloques que representan la oligarquía histórica de nuestro país. 
 
Por un lado, en el Partido Colorado se consolidan estas posturas a través de la figura de Pedro Bordaberry y por el otro, la figura de Lacalle Pou. Así quedó, en esta coyuntura, configurado el espacio de lucha que tenemos por delante.
 
Pero la oligarquía se presenta de otra manera, tiene una estrategia clara, no hablar de su programa, si no cual la venta de botellas de Coca Cola envasa a su candidatos, ocultando su contenido. 
 
En estas internas, el marketing se implantó a base de millones de dólares. ¡Imaginemos cómo será en octubre! Su único discurso es la renovación. Ya desde el 2009 lo viene implantando Pedro Bordaberry. Ahora se le subió Lacalle Pou, pero con más éxito, joven emprendedor, que corre, rapea y no dice nada. 
 
Se expresa hoy la contradicción oligarquía-pueblo en términos de batalla electoral y del destino del país. Esta es la contradicción principal en esta coyuntura. 
 
O gana el Frente Amplio o se restaura la derecha más conservadora; así está planteado el escenario para octubre. 
 
No hay espacio para que dentro de la fuerza progresista, de izquierda, se desarrolle una lucha intestina, que solo sirve para la acumulación de la oligarquía y la pérdida de las conquistas alcanzadas en estos nueve años. Todos debemos sumar nuestros esfuerzos para derrotar a los candidatos de la derecha en octubre.
 
Ya que al decir del Bebe Sendic: “Si nos ponemos a discutir sobre las cosas que vemos diferente, vamos a pasar una vida discutiendo, si trabajamos en lo que estamos de acuerdo, vamos a pasar una vida trabajando”.

Por: Colectivo Mate Amargo

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