Realidades subjetivas

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Por: Piero Sabini

Preocupa a muchas personas y organizaciones la situación de violencia física y psicológica, en definitiva, la violación a los derechos humanos, que han venido sucediendo por abusos de la policía. Aunque éstos no han sido demostrados, la importancia del tema, ha generado alarma en una parte de la sociedad.

Por tanto, trataremos de exponer algunos elementos que parece necesario tener en cuenta para entender este tema y la coyuntura en la que nos encontramos.

Primero: es necesario decir que un plantón es un plantón acá y en los sesenta. Por tanto nos parece inadmisible este tipo de métodos y es repudiable todo aquel instituto o persona que lo practique y avale, porque en ese caso practica y avala el abuso de poder.

Más allá que se demuestre o no, en los casos de las últimas semanas, debemos ser sinceros y decir que esto pasa y desgraciadamente ha pasado desde hace mucho en algunos operativos policiales. El problema es que por lo general sucede en los barrios más pobres y humildes del país, donde algunos policías abusan de la fuerza; apoyándose en el amparo y la complacencia de sectores de la sociedad conservadora de (izquierda y derecha) que excluye y  juzga solo por “porte de cara” a los pobres.

Sin embargo, parecería que como izquierda solo nos indignamos cuando tocan a un par nuestro,  que si bien puede o no ser de mi organización, lo reconozco como un igual, en “tanto luchador” por una sociedad más justa.

Digo esto, porque no es menor para una sociedad y para una izquierda ver si defiende los derechos de todos o solo se preocupa por los derechos de unos pocos.

Por otro lado, se ha hablado y acusado bastante al Ministro del Interior por el tinte represivo que ha asumido desde los mega operativos. Creo es verdad que los mega operativos no fueron para nada los más felices conceptualmente desde una perspectiva de izquierda tradicional, pero también es verdad, que estos han evolucionado y hoy se aplica el “Plan 7 Zonas”, que es bien distinto, y busca de manera integral trabajar en los barrios de menores recursos.

Entiendo innecesaria la infiltración en marchas y no voy a defender nada de lo que tiene que ver con esta situación, que parece inadmisible en un gobierno de Izquierda.

Pero parece necesario poner el acento en algunos elementos que no están en el tapete de la discusión: por ejemplo, es verdad y no siempre lo tenemos en cuenta, que hoy hay un Ministerio del Interior, donde se han removido a 300 policías en el año 2012, por haber incurrido en algún tipo de actitud no propia de un policía, léase abusos de poder, corrupción, etc.. Repito 300 sólo en un año.

No debemos dejar de tener en cuenta que el gobierno viene dando una batalla contra la corrupción en la policía. El ministro ha salido a denunciar los boicots a los cuales se ha tenido que enfrentar. Recuerden el caso de los patrulleros, por mencionar un caso que es de público conocimiento.

Como tampoco podemos dejar fuera del análisis que se acercan las elecciones, y hacer caer a un Ministro para la oposición es fundamental, tanto por izquierda como por derecha.

Tan cerca de las elecciones estamos que diferentes análisis como el de Marta Montaner, Jorge Batlle, algunos periodistas (que parecen novelistas) o Irma Leites, entre otros, plantean que estamos igual que en la dictadura. Claramente no todos aludiendo a los mismos hechos.

Pero, ambos actores de izquierda o derecha, han buscado generar esta sensación. Y digo sensación, porque no hay en el Uruguay de hoy ni tanques en la calle ni sindicatos prohibidos y clandestinos ni medios de prensa prohibidos ni exiliados políticos ni desaparecidos en este momento, ni muchos otros ni, que sí existían, en los tiempos de la dictadura cívico militar.

Por tanto creo que es más que desmedido y poco serio este tipo de paralelismo. 

Estos discursos, parecen buscar la construcción de una subjetividad, contra el gobierno o contra el MPP. Más que ser fiables con los hechos históricos y actuales, faltando a la verdad y faltándole el respeto al pueblo uruguayo, que sufrió tanto en aquellos tiempos oscuros de su historia.

Los actores sociales y políticos, así como los medios, deben ser más responsables a la hora de construir subjetividad.

Decíamos anteriormente, este Ministerio viene buscando erradicar la corrupción policial y esto viene molestando bastante a una institución reaccionaria como lo es el Círculo Policial, institución que ha declarado no querer a este Ministro y ha pedido su renuncia sistemáticamente, acusándolo de defender a los ladrones y castigar a la policía (discurso más que repetido en los hechos de Pocitos).

Por otro lado, hace un tiempo en otro artículo hablé sobre las falsas vanguardias y este tema también entra aquí: ¿quién se arroga el derecho de transformar una marcha pacífica del movimiento popular, en una acción de combate contra  un Ministerio o una institución? ¿Es serio que haya gente que dice estar haciendo acción directa y que ésta acumula, pasando por encima de las organizaciones sociales que definieron otros criterios para la marcha?

¿No saben lo que hacen?, ¿no pueden respetar lo colectivo? o ¿sólo buscan generar condiciones para la represión policial y retroalimentar sus discursos políticos?

Creo que todos los métodos de lucha son válidos y pueden ser justificados, dependiendo el momento histórico y la coyuntura. Lo que no concibo es que se use a la gente que se moviliza pacíficamente como escudo, para ir y romper todo a cara tapada. Haciéndose los revolucionarios y creyéndose la vanguardia.

No creo que sea leal, ni aporte a ningún tipo de acumulación, ir escondidos en una marcha pacífica, poniendo en riesgo a la marcha y sus integrantes. Repito, tienen todo el derecho de manifestarse y dar la pelea que entiendan, con la táctica y estrategia que definan, pero ésta no puede comprometer a quienes no deciden de usar la violencia como método.

No es una acción responsable, es más, me parece de cobarde. Si quieren hacer acción directa y romper todo, háganlo y asuman las consecuencias pero no pongan en juego a las organizaciones populares, porque no es aceptable que treinta enchastren una marcha popular como el 14 de agosto, donde eran más de cinco mil marchando pacíficamente por una mejor educación.

El MLN cuando decidió usar las armas, hizo sus acciones, en solitario nunca comprometiendo a las movilizaciones de estudiantes, ni de obreros. No actuaba en marchas tapados, escondidos en la masa. El MLN actuaba clandestinamente sí, pero en operativos, donde solo ellos eran los responsables de sus acciones.

Por último, decir que no es raro que la ofensiva de la derecha vaya acompañada del documento de las cámaras empresariales con “el nuevo” programa y plan de acción de la derecha, léase privatizar todo.

Lo que sí es seguro y necesario, en toda esta situación, es que desde el ministerio debe haber una clara señal a la población y a sus mandos reprobando estos posibles abusos.

No podemos permitir un abuso de funciones más, se debe investigar lo ocurrido y garantizar los Derechos Humanos. Asuntos internos y el Ministro debe velar por esto.

Debemos entender, que la derecha está actuando, mucho más de lo que uno cree. Acá la oposición, se ha hecho en silencio, busca boicotear la acumulación histórica del pueblo uruguayo. Es el poder real, el que está actuando.  Aquel que representa a unos pocos, a esos pocos que siempre tuvieron mucho y se beneficiaron del sacrificio de la gran mayoría.

Es por esto que todos debemos estar a la altura de la circunstancia y ver cuál es el verdadero enemigo. Y no solo para defender lo que yo quiero o creo válido, que es un mal que tenemos desde la izquierda, sino para defender a los que más necesitan, esos que son los olvidados de siempre.

Porque en este país, si hay algo que aprendimos, es que a la exclusión, la pobreza y la desaparición forzada, la generaron e hicieron la derecha desde la década de los cincuenta.

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