El Che. Poesía, realidad, teoría y viceversa

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Por: Martín Nessi

Lo han cubierto de afiches de pancartas
de voces en los muros
de agravios retroactivos
de honores a destiempo
lo han transformado en pieza de consumo
en memoria trivial
en ayer sin retorno
en rabia embalsamada
han decidido usarlo como epílogo
como última thule de la inocencia vana
como añejo arquetipo de santo o satanás
y quizás han resuelto que la única forma
de desprenderse de él
o dejarlo al garete
es vaciarlo de lumbre
convertirlo en un héroe
de mármol o de yeso
y por lo tanto inmóvil
o mejor como mito
o silueta o fantasma 

del pasado pisado
sin embargo los ojos incerrables del che
miran como si no pudieran no mirar
asombrados tal vez de que el mundo
no entienda que treinta años después sigue bregando dulce y tenaz por la dicha del hombre.

Mario Benedetti año 1997

Cuán difícil resulta esta comunicación, esta reflexión, que pretende ser un aporte más y que intentará no encasillarte en la brecha de la poesía, la teoría, el hacer, el heroísmo o el espíritu de aventura.

Entendiendo que el aporte principal es la lucha que emprendemos día a día con el convencimiento de construir una humanidad mejor me permito las siguientes palabras…Luego el tiempo, los hechos y más que nada la gente, nuestra gente, serán quienes den un abrazo o la espalda a la estrategia que nos hemos trazado y el camino que hemos emprendido.

En este sentido podemos sentirnos convencidos pero nunca seguros, ya que, si cometiéramos el error de tomar esa actitud, casi soberbia, dejaríamos de cuestionarnos y por tanto dejaríamos también de re-leernos, de re-pensarnos, de re-crearnos de re-fundarnos y sobre todo de re-conocernos. Fatal sería entonces para nosotros asumir esa postura aunque “la firma” siguiera “existiendo”. Como decía anteriormente sería injusto y frívolo encasillarte en un lugar.

Ya que fuiste y sos el hermano de Cortázar, El Relincho de León Felipe, la tristeza de Neruda pero también el gran despertador de Nuestra América, faro y espíritu de una generación, senda para muchos compañeros de distintos colores idiomas y banderas, entre ellos los que tomaron Pando y los que lucharon en nuestro Uruguay y toda Nuestra América, sin ser exclusividad de nadie,  obviamente sos faro y espíritu también para nosotros la generación venidera que respetamos y queremos  a todos aquellos compañeros. Será entre otras cosas que fueron ellos quienes de una u otra forma nos incentivaron a asumir este hermoso riesgo, con ellos hemos aprendido con ellos y contigo hemos caminado, con ellos debatimos y discrepamos también porque ellos nos enseñaron a hacerlo, pero más que nada con ellos construimos.

Fuiste y sos también el crítico, profundizador de ideas, el que escribía cartas a Quijano1Che Guevara: El socialismo y el hombre en Cuba. 1965 con elementos teóricos y humanidad precisa. Cuestionante siempre del mecanicismo inerte, pero estudioso en las investigaciones desde las más vastas hasta las más concretas.

En vos vimos el hombre nuevo y siempre me pregunto lo siguiente: ¿por qué razón si tantos anteriormente hablaron y teorizaron sobre lo mismo no tuvieron la llegada a nuestra consciencia y nuestro espíritu como vos mismo hoy día? Será, tal vez, porque no te sirvió solamente ser teórico en este sentido sino que además intentaste en vos primero, que en nadie realizar esa construcción tan compleja… Nosotros hoy seguimos buscando… Y buscamos y no nos cansamos de buscar, porque  te vemos ser y buscamos también porque vemos y vimos a nuestros viejos compañeros construyéndose cada día y en eso nos entreveramos todos y buscamos tan porfiados como enamorados… En definitiva, si lo único certero del Socialismo es justamente eso la necesidad de un hombre nuevo. De una sociedad mejor. De un mundo más igual. No es en definitiva esto un poco de aquello de “lo que aprendimos y lo que enseñamos”2Che Guevara: Lo que aprendimos y lo que enseñamos. 1959. No es también en gran parte el mensaje enviado a los pueblos del mundo en la Tricontinental3Che Guevara : Mensaje a los pueblos del Mundo en la Tricontinental. 1967.

Si algo nos queda claro es que el socialismo no tiene receta, no es un circuito eléctrico y mucho menos es estático, habrá si un par de ingredientes principales. Sin caminar en detrimento de las leyes universales, creemos sin lugar a dudas que  cada pueblo irá construyendo su historia… entonces paciencia, más que nada paciencia, pero no entremos en resignación y cultura del conformismo. No nos cansemos y dilapidemos “con hacer hasta aquí porque es hasta donde se puede”.  No nos atosiguen con eso porque también de sueños está hecho el ser humano, por algo hablaste del amor y no creo que eso haya sido en vano, más allá que alguna camada de intelectualoides, conferencistas y viajeros de congreso,  frívola y fervientemente agarrados al pupitre te hayan clasificado como un aventurero pobre de teoría. Muchos fueron mas allá y dijeron sin repercusión real que eras un buen tipo pero no dejabas de ser un loco que soñaba y, a lo sumo, aplicabas en tu accionar lo que otros construían, para no decirle imbéciles los calificaré solamente, como ilusos y no soy yo sino los hechos y la historia los que avalan de alguna forma este calificativo.

Hoy nuestra América sigue buscando su camino y, si en algo creemos es en la sabiduría y amor de los pueblos e individuos que lo componen, la cuestión es hasta dónde se ha desarrollado la misma, cómo la seguimos empujando y por supuesto estar atentos y no dejar lugar a los retrocesos.

Como decía al principio no podría encasillarte nunca en un lugar limitado (entre otras cosas porque hemos mal usado tu legado y tu figura para cruzarnos entre nosotros y sembrar el sectarismo) además  fuiste poeta, teórico, amante, revolucionario, hombre nuevo y creativo. Fuiste lo que quisiste ser y de alguna forma también fuiste generoso y nos dejaste ser lo que nosotros quisiéramos que fueras y vaya que eso a veces te ha costado caro.

Fuiste hijo de tu época y de nuestra tierra con todo lo que ello implica. Y como no puedo cometer la injusticia de encasillarte en uno u otro lugar, menos podría entonces ubicarte en un lugar iluminado de inmortalidad más allá de tus ideas, para eso están las remeras y los pegotines mejor que yo, sin dudas, lo explica Mario Benedetti, pero como al fin y al cabo carne, hueso, amor y sueño somos… me he permitido hacer de cuenta que puedo dialogar contigo.

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Referencias   [ + ]

1. Che Guevara: El socialismo y el hombre en Cuba. 1965
2. Che Guevara: Lo que aprendimos y lo que enseñamos. 1959
3. Che Guevara : Mensaje a los pueblos del Mundo en la Tricontinental. 1967

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