Un plan agropecuario Nacional y Popular

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Por: Colectivo Mate Amargo

Entrevista a Edgardo “el Ruso” Grunfeld, miembro de la mesa ejecutiva de CANPO Argentina.

¿Qué es la CANPO?

La Corriente Agraria Nacional y Popular es una corriente de militantes  vinculados al sector agropecuario, de los cuales hay algunos provenientes del sindicato de trabajadores rurales, otros son pequeños y medianos productores que están organizados en asociaciones o cooperativas, lo que serían gremios de productores. Hay compañeros que son agrónomos, veterinarios, economistas que trabajan en el sector, hay algunos compañeros vinculados a empresas agroindustriales y hay laburantes de organismos del Estado como el INTA (Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria). Es un espacio donde primero nos juntamos para mostrar que el sector agropecuario no son solo las grandes cámaras patronales o los sectores más concentradores, y después dijimos que además de mostrar que hay heterogeneidad de voces y hacer escuchar la nuestra, pensamos que dentro del Kirchnerismo hay que armar un plan agropecuario que tenga que ver con la industrialización de la ruralidad, que tenga que ver con la distribución de la tierra, con la distribución de las rentas, el control del comercio exterior, la soberanía tecnológica, entonces comenzamos a trabajar en dos grandes líneas, la construcción de una propuesta técnicamente acorde al planteo político del proyecto nacional y popular, y el desarrollo de la organización en los territorios.

Nos organizamos en las distintas provincias, y dentro de las provincias en los distintos municipios, donde nos juntamos tanto como para hacer actividades gremiales, de formación, así como también actividades productivas y de comercialización. Hay lugares en donde una acción muy fuerte que hacemos se llama el “verduras para todos”, que son campañas en las cuales juntamos productores hortícolas con lugares de consumo en donde hay mucha población, armamos una comercialización directa sin intermediarios y eso lo que permite es que el pequeño productor reciba un mayor ingreso, que al consumidor le llegue buena mercadería y más barata, así como también que la comunidad vea que en la formación de precios, además del pequeño productor y el consumidor, hay otros actores. Uno de los efectos es que en lugares en que eso se viene sosteniendo desde hace un año y medio, los propios comerciantes empezaron a bajar los precios y por otro lado, en el pueblo que se había dejado de hacer quintas, hoy en día vuelven a haber quinteros porque a una población de veinte mil habitantes, toda la verdura, huevos, pollos, etc… venían desde distancias de doscientos kilómetros o más. ¡Una locura! Terminaban pagando algo que no solo era el triple de lo que se produciría en el lugar, sino que se perdía, el trabajador y la chacra, además por cada compra en el supermercado, es guita que se va de dicha comunidad, afecta el crecimiento económico distribuido entre la gente. Esas son acciones territoriales que hacemos con lo que tiene que ver con producción y comercialización, hay otras que tienen que ver con que en Argentina históricamente el trabajador rural estuvo casi siempre en negro, en algunos lugares en formas casi esclavas, también se militó mucho por una nueva ley de trabajo agrario, se sancionó, y ahora estamos luchando para que se cumpla y a la par de eso estamos buscando crear organización en los trabajadores como ser en la yerba mate, en la uva, en la caña de azúcar, que vincula a muchos trabajadores en pocos meses y no hay desarrollo de organización gremial que defienda a los trabajadores. Es una tarea que desde la CANPO le estamos dando mucha energía y que tiene que ir de la mano del desarrollo de la organización de los pequeños y medianos productores porque los que tienen que ser socios naturales no pueden estar divididos.

¿Cómo influye en la soberanía alimentaria la biodiversidad y la soberanía tecnológica?

Para nosotros no hay posibilidad de una propuesta de soberanía alimentaria si no está asentada en la capacidad concreta de producir lo que necesitan los pueblos. Hoy en día el modelo productivo  dominante está basado en paquetes tecnológicos de insumos, de agroquímicos, de semillas, y la industrialización y comercialización la controlan sectores multinacionales. Si nosotros, desde los países, no tenemos control de esos paquetes tecnológicos no hay posibilidad de soberanía alimentaria real. Alguien podrá sembrar una hectárea, pero todo lo demás va a seguir en control de los grandes actores concentradores. Para que haya soberanía alimentaria tiene que haber modelos tecnológicos de ciencia y tecnología acorde al 2013.

¿Por qué si tenemos la posibilidad de usar la biotecnología en servicio de los pueblos lo vamos a negar? ¿Cómo no vamos a usar la biotecnología en servicio del desarrollo? 

Hoy está todo recargado sobre el esfuerzo de los laburantes mal pagos y seguramente uno va a ver en un yerbal y no va a encontrar a nadie mayor de 45 años porque están estropeados, entonces no solo hay que dignificar a la familia de los trabajadores sino que también tiene que haber un modelo productivo que no lo expulse, un modelo que por desarrollo genético de la yerba sea más fácil podar, que es lo que se hizo con la vid en los últimos trescientos años, una mejora genética a favor del trabajador. Ahora, eso implica tener un Estado que investigue, pero que a esas investigaciones no las definan las multinacionales a través de un concurso que después premian a alguien con mil dólares, sino que las prioridades las definan los trabajadores. Hay que ocupar los lugares del Estado con ese tipo de propuestas y hacerlo valer, en ese andar decimos que va a ser viable la soberanía alimentaria.

El proceso de concentración y extranjerización de la tierra es muy fuerte en Uruguay…

Acá también, en Argentina hay todavía una gran concentración de la tierra pero a diferencia de cien años atrás (en donde había más o menos un veinte por ciento de propietarios manejando un ochenta por ciento de la tierra que no estaba en producción, y muchísimos minifundios, miles de familias con poca cantidad de tierras y saturadas de producción), hubo un momento en que se empezó a hacer distribución que fue en la época de Perón, donde se prohibió la venta de la tierra a alguien que no sea el arrendatario, además para los arrendatarios que eran trabajadores sin la titularidad de la tierra, se dio créditos para la compra de tierra a precios bajos y además financiamiento para las cooperativas de ellos. Hoy en día, cuarenta años después, volvemos a ver un proceso fenomenal de concentración pero no solo de quien es la titularidad sino quién es el que la usa, porque en muchos casos el chacarero dejó de ser chacarero pero es titular de la tierra, la arrienda a un grupo económico que la produce, entonces hoy hay concentración por las dos vías, por la titularidad y también por el uso. Entonces ante esta realidad nosotros decimos que hay que tener leyes que frenen la extranjerización, que no es cualquier tipo de concentración, en sí la concentración es mala y si además es de extranjeros, es peor todavía. Deberíamos tener una ley de arrendamiento mediante la cual los arriendos sean hasta tantas unidades productivas, promovemos que los pequeños y medianos productores puedan alquilar pero que los alquileres no sean por un año, sino por lo menos de cinco, que sean personas físicas y no sociedades anónimas, que esté promovido para las nuevas generaciones, pensando en que se puedan hacer inversiones y no para aquel que solo le interesa especular, avanzar en una ley de arrendamiento para nosotros es clave. La otra pata es que esto es a escala micro o a escala local, y que a escala regional hay que avanzar con algo que se llama ordenamiento o planificación territorial, o sea qué cosas se pueden hacer en algunos lugares y qué cosas no. Hay lugares en que no se puede usar un avión fumigador porque hay población muy próxima, y hay otros lugares en los cuales no hay problema si se hace con las debidas precauciones. Avanzar en eso es que el Estado tenga mayor regularización y que tenga prioridad la función social de la tierra.

La biodiversidad, los procesos naturales…

Latinoamérica es uno de los dos centros más importantes de biodiversidad, los grandes laboratorios más allá de si son especialistas en la producción de genética vegetal o no, buscan el control de esos territorios, ello hace que sea un tema estratégico, no es solo un tema de cuidado de algo que tenga que ver con la cultura de los pueblos. Esto incluye temas estratégicos como el control del petróleo, del agua, el control de la tierra, y como todo tema estratégico debe ser abordado como tema de Estado, nacional, no solo es un tema de los agricultores. Hasta ahora los movimientos locales de las organizaciones campesinas , indígenas y de algunos profesionales y académicos están tratando de que haya una normativa especial que proteja la semilla criolla o nativa, eso está bien, pero nosotros necesitamos que eso además sea parte de un proyecto de soberanía tecnológica donde uno diga, bueno, tengo este banco de biodiversidad, ¿cómo lo uso como país, por ejemplo, para desarrollar alguna variedad que se adapte más a mi zona y que respete tales cuestiones culturales? No alcanza solo con cuidar la biodiversidad de la biopiratería de las multinacionales, sino que además lo tenemos que utilizar al servicio de los pueblos. Nos parece que esta segunda etapa es muy importante y si esto es encarado como países, pero como países en término de organismos públicos también en acuerdo con sectores privados PYMES, cooperativos, que implique un uso concreto, que está disponible pero tenés que ir a pagar y entonces terminas yendo a pagar al que te lo financia, no, ese desarrollo tiene que estar bien cerca del que lo va a usar, para que ese mismo también lo defienda.

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