No es un problema menor

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Por: GTO Montevideo

Acciones para la lucha contra la propuesta de bajar la edad de imputabilidad desde el Teatro del Oprimido

Contextualizando mínima

El Teatro del Oprimido es una metodología sistematizada y desarrollada por el dramaturgo, pedagogo y director teatral brasilero Augusto Boal.

Su propuesta más revolucionaria es que cualquier ser humano puede hacer teatro porque todos somos teatro, somos actores y espectadores de nuestras propias acciones. Pretende romper la barrera que separa actores de espectadores, así como Paulo Freire pretendía desgarrar lo que separaba educadores de educandos.

Todo el mundo actúa, acciona, interpreta. Somos todos actores. Incluso los actores. Teatro es algo que existe dentro de cada ser humano, y puede ser practicado en la soledad de un ascensor, en frente de un espejo, en el Maracaná o en una plaza pública delante de millares de espectadores. En cualquier lugar (…) incluso dentro de los teatros” (Boal, 2006).

En Teatro del Oprimido somos espect-actores y no meros espectadores pasivos. De esta forma, se busca mirar la realidad puesta en escena, pero no como simple forma de constatarla, sino con el objetivo de transformarla.

GTO Montevideo comienza a trabajar en abril del 2011 luego que diferentes adolescentes y jóvenes que participaron de los talleres de Teatro del Oprimido en el proyecto La CAJA (Casa Abierta a Jóvenes y Adolescentes INJU-ACJ) quisieron seguir profundizando sobre la metodología. En el comienzo de esa investigación visualizamos la necesidad de vincular la práctica del Teatro del Oprimido con nuestra realidad concreta, razón de ser de la metodología. Pero, ¿qué nos movilizaba como jóvenes?, ¿qué aspectos de nuestra sociedad nos indignaban?, ¿por qué queríamos luchar?

Teatro Periodístico

La respuesta fue sencilla, estábamos en contra de la propuesta de bajar la edad de imputabilidad que en aquel momento sólo era una campaña de recolección de firmas. Estábamos indignados con el tratamiento que los medios de comunicación le estaban dando al tema, las noticias que ponían en escena a adolescentes en conflicto con la ley eran reproducidas una y otra vez, generalmente acompañadas de juicios de valor por parte de los periodistas. Nos sentíamos manipulados, menospreciados como espectadores. Necesitábamos transformarnos en actores, hacer visible lo que estaba implícito.

“(…) haciendo teatro, aprendemos a ver aquello que resalta a los ojos, pero que somos incapaces de ver al estar tan habituados a mirarlo. Lo que nos es familiar se convierte en invisible: hacer teatro, al contrario, ilumina el escenario de nuestra vida cotidiana” (Boal, 2009).

La técnica idónea para esto era sin dudas el Teatro Periodístico, desarrollada por Boal y actores del Teatro Arena de San Pablo en 1968, como forma de resistencia y lucha contra la dictadura militar. Uno de sus objetivos es desmitificar la pretendida “objetividad” del periodismo buscando ser críticos y reflexionar sobre las noticias en vez de consumirlas pasivamente.

En Citizen Kaane, Orson Welles afirmaba con razón: ‘Ninguna noticia es bastante importante como para merecer la primera plana de un diario; pero si se pone cualquier noticia en la primera plana de cualquier diario, entonces se convertirá en noticia importante’” (Boal, 1972).

Necesitábamos investigar, leer la mayor cantidad de noticias posible. Para esto fue fundamental el apoyo que recibimos de la Agencia de Comunicación por la Infancia y la Adolescencia Voz y Vos.

Finalmente nos restaba vincularnos con otras personas que estuvieran interesadas en la misma lucha que nosotros. Los grupos de Teatro del Oprimido no deberían ser compañías teatrales que representan sus obras y se retiran, el compromiso con las acciones necesarias para modificar la realidad es parte de su hacer teatral.

Siendo el objetivo del Teatro del Oprimido la transformación de lo real y no apenas su reconocimiento, es necesario que nuestras actividades artísticas sean seguidas de un efecto práctico.  No basta saber lo que hacer: es necesario hacerlo” (Boal, 2006).

Así fue que llegamos a la Comisión Nacional No a la Baja con la que venimos trabajando desde el año 2011, presentando la obra en diferentes actividades (barriadas, ferias, talleres, charlas). El objetivo no es hacer la obra de teatro y retirarnos, sino realizar otras acciones. En el interior del país, por ejemplo, buscamos que se organicen grupos de la Comisión que queden trabajando con anclaje territorial, ahora de cara al plebiscito.

Luchamos contra armas muy poderosas, por cada presentación que realizamos hay miles de minutos en los medios de comunicación invadiendo nuestro cerebro, hay noticias en la prensa escrita, en la radio, etc.

Los argumentos racionales pierden validez porque “salió en la tele”. La obra ha sido reformulada varias veces en función de los acontecimientos políticos. No era lo mismo luchar contra la recolección de firmas buscando la reflexión crítica, evitando que se llegara a la cantidad necesaria, que luchar ahora de cara a un plebiscito.

Tenemos otro paso por delante, la obra se está transformando nuevamente, ya no alcanza con buscar la crítica, la reflexión, necesitamos contrapropuestas. Entendemos que lo planteado es una “solución” mentirosa, que lo único que va a traer consigo es más violencia, pero nosotros no tenemos propuestas reveladoras, no somos seres iluminados “alejados de la gente”, somos jóvenes parte de la gente.

Vamos a consultarles a las personas qué podríamos hacer mediante la propuesta de Teatro Legislativo, para eso estamos trabajando y esperamos en breve poder presentarla.

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