Sendic, pensamiento y acción

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Por: Julio Marenales

Se cumplió un nuevo aniversario del fallecimiento de Raúl Sendic. De paso diremos que nunca nos quedó claro por qué los aniversarios se realizan en fecha de los fallecimientos y no de los nacimientos.

Raúl Sendic fue un luchador político. Esto es importante destacarlo porque, como parte de su actividad política estuvo asociada a la lucha de los trabajadores cañeros, generalmente se lo destaca como un luchador social.

Por supuesto que lo fue, pero con el fundamento de profundas convicciones político-ideológicas de transformación profunda de la sociedad presente. No era un progresista que luchaba solamente por mejorar la condición de los sectores subordinados de la sociedad, sino que esa lucha por lo inmediato formaba parte de una lucha más trascendente de carácter estratégico. Aunque ahora pueda causar terror en algunos, hay que decirlo claramente: Sendic era un revolucionario. Quería cambiar la sociedad.

En otras épocas cuando se pensaba que la sociedad tenía un origen divino, pensar en modificarla sería un absurdo. Pero a esta altura del desarrollo histórico, sabemos que la sociedad es un producto humano y como todo producto humano, perfectible, con posibilidades de mejorar, pero también de empeorar. Muestra de ello son las civilizaciones desaparecidas y la cuestión de la conformidad o no con esta sociedad no puede estar referida solamente a la sociedad uruguaya. El desarrollo capitalista ha achicado al mundo con la tecnología. Por tanto, no podemos ser ajenos a lo que pasa en otros lados y aunque lo quisiéramos no podríamos: el mundo se nos mete dentro.

Los que tenemos inconformidad con esta sociedad, en realidad la tenemos con todo el sistema o, más bien, con la civilización capitalista a nivel mundial. Ese era el pensamiento de Raúl Sendic. Pero como era más un práctico que un teórico, le preocupó la situación concreta de la gente. De ahí su vinculación con los trabajadores de la caña de azúcar. Esa actitud, su militancia, constituía el componente más importante de su personalidad. Un hombre muy coherente. Pensamiento y acción. Vivía en acuerdo con su pensamiento. Cosa que no es tan frecuente como pudiera parecer.

Era un inconformista no disolvente. Inconformista propositivo, pero transgresor. No adhería a la filosofía “posibilista”. Por lo cual es muy probable que sintiera cierta incomodidad en el momento presente en donde, en esta etapa “progresista”, se está desarrollando con mucha fuerza la visión “posibilista”. Y es todo un tema. Una visión posibilista no permitiría aventurarse en la elaboración de gérmenes de transición a una nueva sociedad. Esos experimentos necesitan una visión transgresora. El posibilismo es de carácter continuista. Más de lo mismo con matices.

El aniversario recordatorio de Raúl Sendic lo realizamos no sólo por el contenido afectivo sino por su contenido poderosamente político. Es el recordatorio de un revolucionario. Pero cuidado: no nos quedemos solamente con lo anecdótico; tomemos lo profundo de su mensaje. Porque puede ocurrir lo que está ocurriendo con ese otro gran revolucionario, el Che Guevara, que está siendo trivializado con su imagen en las remeras. El Che y Raúl Sendic, y por supuesto tantos otros, intentaron construir caminos cuestionadores del sistema. Y aunque en la práctica concreta los logros fueran relativos, en el plano de las ideas dejaron un bagage profundo. No por cantidad sino por su calidad. Romper el molde de la sociedad presente, que ya lleva más de 500 años, desde que se inició en la Europa occidental, no será tarea fácil. Los procesos históricos llevan tiempo. No sólo el capitalismo: hay más. Por ejemplo, las ideas surgidas en esa sociedad vanguardia, como fue la civilización griega, que tuvieron su punto culminante en el siglo V antes de nuestra era, recién comenzaron a tener su verdadero desarrollo en el llamado Renacimiento europeo en el 1500 de nuestra era, o sea, 2000 años después que aparecieran.

Por lo tanto, el mantener vivo el pensamiento de ciertos precursores, llamémosles así, como el Che Guevara o, a su escala, Raúl Sendic, tiene importancia histórica.

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