La pinza… En la práctica y con las dos patitas

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Por: Martín Nessi

“Las noches de febrero tienen ese que se yo” decía el querido José Maria Carbajal “El Sabalero”

Febrero es para muchos un mes enamorado y habremos quienes a mediados de Marzo ya estamos pensando qué será del febrero que viene, marcando nuestras coincidencias y discrepancias con los fallos aun latentes vamos soñando el carnaval que vendrá.

Para unos el carnaval es estar arriba de las tablas, para otros será el desfile inaugural y los corsos barriales, para otros son las llamadas y para otros es “disfrutarlo” por TV. En mi caso la magia del carnaval es todo eso pero sobre todas las cosas es desde hace ya siete carnavales vivirlo desde abajo junto a una hermosa comisión de vecinos de mi adorado barrio “unión” en el Escenario Popular Molino del Galgo el cual funciona en el centro cultural que lleva el mismo nombre.

Este centro cultural funciona ya hace unos 11 años, allí se practican diversas actividades, centro juvenil, aulas comunitarias y varias otras relacionadas con la cultura y el deporte además del Escenario Popular antes mencionado. Todo ese paquete no sería posible sin el apoyo de la IM, pero sobre todo no sería posible sin el trabajo incansable de vecinos que logran con su trabajo una realidad distinta para el barrio.

El escenario popular funciona en el marco del programa de escenarios populares de la IM el cual se encuentra actualmente bajo la órbita de la Gerencia de Eventos de dicha intendencia. En este caso la IM (mediante su gerencia de eventos) colabora en algunas cuestiones referentes a la estructura y colabora con el pago de parte de los conjuntos que actúan día a día  en cada escenario de estas características. Este año el número de escenarios populares fue de 14, siendo esta la mayor cantidad de escenarios en los últimos años, una excelente noticia teniendo en cuenta la cantidad de vecinos que se organizan en torno a esta tarea.

En nuestro caso son unas 45 personas que están llevando adelante esta actividad, allí se suman “gurises” que ya con sus 14 o 15 años andan aportando su trabajo y sus ideas, hasta los más veteranos que rondan los 70 años, participan vecinos de forma individual, integrantes de distintos colectivos, del concejo vecinal, hasta llegar a  familias enteras en un barrio de trabajadores con distintas realidades, objetivos y experiencias de vida, cuestiones que, obviamente se ven  reflejadas en el seno mismo de la comisión.

Si bien el centro cultural funciona todo el año “la gente del tablado” comienza a organizarse meses antes para preparar el futuro carnaval. Allí se comienza a discutir todo, desde las tareas que ocupará cada vecino, los objetivos del tablado, hasta la escenografía siendo esta uno de los principales motivos de intercambio, ya que es esta una de las formas más visibles mediante las cuales “la comisión” da su mensaje al barrio. Este año en el marco de Montevideo Capital Iberoamericana de la Cultura se definió que el Teatro Solís fuera el símbolo que embelleciera el fondo del escenario. Todo esto llevo a una discusión previa con respecto a la cultura, que es la misma y qué significado tiene para nosotros.

Imagínense unas 40 o 45 individualidades formando parte de un colectivo dando cada uno su visión sobre la cultura, tratando de acordar, pero defendiendo también cada uno sus posturas en reuniones que comienzan a eso de 19:30hs y terminan alrededor de las 23hs. La frase más común entre los vecinos al día siguiente creo que ilustra perfectamente la forma y esencia de lo sucedido “lindo relajito se armó anoche, pero la verdad estuvo lindo”

Pasada esta etapa llega Enero y ahí comienza el trabajo “en serio”, comenzamos a caer algunos más que agarramos la cola de la última discusión y nos venimos sumando al trabajo. Ahora se viene “la posta” hay que armar el escenario, “meterle palo” a la escenografía tan discutida, pintar y dejar todo el centro cultural bien pero bien lindo pa’ arrancar el primer día de carnaval que siempre nos está apurando. Ahora se acabó la discusión, hay que meter mano y el laburo es lo que vale, si laburás los vecinos lo reconocen pero si no lo haces “abrí el paraguas” porque “algún palito te llevas adentro del bolso”.

Organizar todo aquello es algo difícil y muchas veces se nos desdibuja, pero lo claro es que todo ese trayecto recorrido no sería posible si no existiera en el grupo Fraternidad, Respeto, Trabajo y Compromiso. Más allá de algún “chisporroteo” prevalece todo lo anterior, de no ser así no sería posible para un grupo tan diverso (al cual además todos los años se suma gente nueva a trabajar) como hace siete carnavales lo venimos haciendo.

En síntesis el apoyo e iniciativa dado hace años por la IM y el trabajo de grupos de gente que se organiza, discute, define y trabaja en torno a las definiciones que ellos mismos tomaron se encuentra atrás de los Escenarios Populares en Montevideo.

Acá está la famosa “pinza” con las dos patitas que se abren y se cierran articuladamente.

Último paso, comienza el carnaval, nervios otra vez por el primer día de tablado, todo está pronto y cada cual en su lugar. Como siempre me toca el portón del fondo, atrás del escenario, darle la bienvenida a los grupos, controlar que lleguen en hora y actúen el tiempo establecido, ver cuando se tira el bingo etc… los nervios nos invaden a todos ¿vendrá la gente? ¿Saldrá todo bien? Son las 21:20hs arranca el carnaval, primer conjunto Los Chobys por suerte el barrio otra vez respondió y las tribunas ya están llenas…

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