Yo digo lo que siento

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Entrevista a Gerardo Dorado, más conocido como El alemán.

Su retraso de algunos minutos respondió a la lentitud del 149. Venía desde el barrio Nuevo Colman. Trabaja en las mañanas en el Programa Aulas Comunitarias como tallerista de música. Allí y también en la Unión. En este momento, prepara con los gurises de ambas Aulas una canción que juntos rapearán en la Movida Joven. Aunque sabe que octubre es un mes de parciales en el IPA, en estos días la banda tiene muchos toques por delante. En Salto, Lavalleja, San José son algunos de los destinos donde Gerardo Dorado, el alemán, llevará su guitarra y su voz.

En la tapa de tu disco Sistema le agradecés a vecinos y a profesores, ¿qué les agradecés?

La otra vez me crucé con una maestra, que fue suplente en mi clase, y también le agradecí. Ella me hizo sentir tan bien en la vida, nunca me sentí tan bien en la escuela como con esa maestra. También les agradezco a profesores que tuve en el liceo, que me abrieron la cabeza en un montón de aspectos. Me hicieron sentir bárbaro, tenía un profesor en 3º de liceo que era un crá, Roberto Tomanini. El tipo usaba la primera hora hablando de cosas de la vida y luego hablaba de historia. Esa fue mi primera formación política. De ahí, iba a mi casa a discutir con mi padre que es colorado. Mi escuela para la discusión fue en el liceo junto a algunos profesores que se tomaron el trabajo de salirse del programa. Creo que es lo que hay que hacer. Decir lo que uno piensa. Yo como profesor lo voy a hacer. Porque si uno no dice lo que piensa está diciendo que está a favor de lo que pasa en el lugar donde vive. Si vos no decís que estás en contra, estás diciendo que estás a favor. Como profesor si le decís a los gurises siéntense ahí, levante la mano que yo le doy la palabra y manejás esa forma, los entrenás para que vivan en esta sociedad. Al final estás diciendo, el mundo en el que vivimos está bien. Y mi agradecimiento es a ellos y a mi barrio. Yo vivía frente a una plaza hermosa y jugaba con mis amigos, todos más grandes que yo. Ellos me fueron enseñando a no decir pavadas y a no meterme donde no hay que hacerlo. Gurises con los cuales hacíamos música…

¿Cómo llegás a La Peñarola?

Mi familia no era carnavalera ni tenía mucha cultura musical. Recuerdo que mi viejo silbaba tangos. No tenía formación musical pero silbaba muy afinado. A mi vieja le gustaban los boleros, El Puma… Yo me paraba en un cajoncito y le cantaba. Pero carnaval ni cerca.

A los 14 años una gente de mi barrio me invitó al tablado. Me llevaron medio obligado… y yo me enamoré. ¡Me partió la cabeza! Vi a la Contrafarsa con su espectáculo Libro de cuentos y vi a Araca la Cana que ese año ganó el primer premio con Luis Alberto Carballo. Estaba mortal la murga. Me copé tanto que armamos una para participar del corso barrial que se llamó Tiranos Temblad, nos vestimos con arpillera pintada y armé una canción que yo creía que estaba haciendo tremenda melodía y en realidad era una canción que usaban las barras bravas: “hoy te vinimos a ver”. ¡Era un robo!

Ese mismo año, en el 97, en casa decía que me iba a estudiar pero durante todo el invierno me fui a la esquina a cantar murga con el sapo Cilitano, que es un diariero de la esquina de Aparicio Saravia y Sayago. Después me invitaron de la murga La Peñarola. Salí dos años con ellos. En ese momento tuve un quiebre con mi familia. Fue un año medio complicado. También cuando entré a La Falta, cuando tenía que presentar el carné de permiso de menor… Al final lo firmó mi vieja, no le quise ni pedir a mi viejo.

Y luego… ¡A la Falta y resto!

Salí en la Falta 2000 y 2001. Justo en el 2001 me llaman para participar de los Fatales. Yo tenía un prejuicio con la música tropical: “estos que no dicen nada y todo eso”… igual pensé que era una buena oportunidad para demostrar que podía vivir de la música. Me habían ofrecido una plata que era como un sueldo, entonces era una forma de mostrarle a mi entorno que yo podía vivir con la música. Ahí empecé el camino hacia la banda. Aprendí lo que es cantar solo con un micrófono en la mano y con tremenda banda atrás. Después me di cuenta que el prejuicio que tenía era una gilada mía porque me encontré con tremenda banda. Y estoy seguro que si no hubiese cantado en los Fatales esos 5 años, nunca hubiese sido solista, porque en la murga no tenés espacio ni para escribir canciones ni para cantar solo. En el 2007, cuando me llamaron para dirigir la Falta me llené de dudas porque tenía que dejar la banda. Vos decís: ¿te costó dejar a los fatales para dirigir a la Falta y resto? Si, mucho.

¿Cómo empezaste a ser solista?

En el momento que empecé a dirigir a la Falta, Federico Marinari que es mi amigo sabía que había escrito una canción Bichito nochero para Los Fatales, me pidió que le mostrara canciones.

Federico está vinculado a Montevideo Music Group…

Si. Ahora se llama así.

El nombre no es muy españolizado, ¿no?

No. Antes era Obligado Records. Pasa que a veces es difícil entrarle a la gente. Hay muchas cosas que uno hace para buscar espacios. A veces vas a lugares que no querés ir. Yo los utilizo sin ningún prejuicio. Hay programas de TV que ves como le dan bola a cosas completamente banales, y cuando tienen q hacer una entrevista, no hablo de mí, a un músico importante, lo sacan enseguida. Igual cuando uno va a cantar, canta las canciones de uno.

El Fede es un amigo y es un loco muy laburador. Hay un prejuicio también con respecto a eso. Cuando uno firma un contrato con un sello, la gente piensa “te están cagando”. Pero él se encarga de llamar a los músicos, a la gente que te contrata, coordinar un buen sonido. Reclama, porque a veces el que te contrata te paga mal, te da de comer cualquier cosa. El tipo trabaja en eso. Alguien lo tiene que hacer y el productor lo hace bárbaro.

Pero una cosa es el productor y otra el sello. El sello se queda con una porción desproporcionada con respecto al músico.

En cierta medida puedo compartir esa manera de ver. Pero también tiene que ver con hacer todo el laburo de difusión, con poner todas las energías en eso. Te asegura que te nombren en la radio. Eso en sí tiene un costo. Yo no lo podría cubrir: Soy fulanito de tal, sabés que grabé unas canciones, ¿te animas a pasármelas? Yo creo que es justo. A veces es injusto para él. En este caso para Federico. Yo tengo contrato con el sello pero más que nada tengo el contrato con Federico. Porque yo confío en él. El sello tiene un dueño con el cual he hablado un par de veces, no me cae mal. Pero Federico trabaja para esa persona y yo el contrato lo tengo con Federico y sé que es un loco que lo ha dejado todo por el proyecto y que cree en las cosas que se dice.

¿Vos crees que integrás esta nueva corriente de cantantes de MPU?

Creo que todos los músicos que conforman esa corriente salió del carnaval. Primero hicieron tablado y después armaron su proyecto, que también es un logo, MPU. Antes te pintabas la cara para que no supieran quien eras. Porque eras la voz del “pueblo”. Habían distintas voces: de izquierda, anarquistas, comunistas y murgas de derecha. Entonces, uno con la que se sentía más identificado rumbeaba para esa murga. Ahora me parece que el fenómeno es más de show.

También me siento parte de la música tropical y más cuando le dan palo. Más que nada a los músicos de la movida tropical, que hacen 5 bailes por noche y cobran muy poco dinero. Hasta hoy me siento parte de eso y de la murga también. Cuando voy al aula y canto con ese cantar de costado.

¿Cuál es la diferencia de esta nueva corriente con las anteriores? La música popular uruguaya era más contestataria. Sin embargo, esta generación tiene una marca más comercial?

¿A vos no te parece que en general la música y el arte están más tranqui? ¿A qué responde eso para vos? Para mí responde a que muchos de los tipos que antes cantaban cosas contestatarias, le estaban cantando a un gobierno de derecha. Tiene que ver con los tiempos. Hay gente que me ha dicho que lo que yo canto está fuera de época.

En materia discursiva, vos te corrés del estilo MPU.

Cada uno tiene su lugar y su forma. Hay algunos que le dan más bola a la bohemia, a la noche… Son mucho más murga. A mi me cuesta encontrar, a nivel musical en general, nuevos cantantes que salgan a criticar, a exponer situaciones conflictivas, a tomar partido por las cosas que hacen a nuestros días. A veces uno piensa: se me fue la mano en esto que dije en tal canción. Pero después decís pero yo soy boludo más, no tengo que cuidar lo que digo. Yo digo las cosas vos tomalo o dejalo. Igual yo sigo haciendo las canciones y la gente la banca. La otra vez cuando canté en el acto, un veterano vino y me agradeció por lo que decía. Y eso está muy bueno.

¿Cómo se reciben tus canciones en el resto del país?

Me tocó ir a tocar a Artigas. Allí hay una intendenta frenteamplista. Estuve con un montón de gente que trabaja junto con ella y que se sentía recontra identificada con lo que decían las canciones.

Antes de Tenfield no llegaba esa música al interior. Todavía vas a Bella Unión y la murga no se conoce mucho. De a poquito, la televisión te va mostrando y la gente te va conociendo y sabiendo lo que hacés. En ese sentido ha hecho bien, pero en otro, no. ¿Cuántos tablados hago por noche y no los cobro? La gente ve la murga y Tenfield le paga al dueño del conjunto. Es decir, no se respeta el derecho del que está arriba del tablado. Aquel que quiera hacer murga de corazón y tiene tiempo, lo respeto. Pero yo tengo que no puedo. Necesito la plata. No me voy de vacaciones para salir en carnaval. Laburo por la mañana y salgo de tarde. En la noche, estudio… Y no quiero trabajar más horas de las que debe trabajar un ser humano. Todo eso converge en el hecho de que quiero trabajar en carnaval y cobrar por ello. También voy a un montón de lugares gratis porque creo que debe ser así. Tengo la obligación de tocar gratis pero yo decido en qué casos.

Hace muy poquito tocaste para el aniversario de la Brigada José Artigas…

Cuando me invitaron, dije: sí, voy. Después del ensayo voy para ahí. Y me siento en la obligación porque los tipos están laburando por nada. Pero no creo que siempre sea así.

¿Cuándo sale el próximo disco?

Ya hay algunas canciones, pero a mi me gusta que los discos salgan contundentes, con muchas canciones. Me gusta también tomarme el tiempo para ver de que se trata cada canción. También me pasa que a veces hago una canción y pasa de moda. Por ejemplo: hay una canción que se llama “meteme cualquiera” que está dedicada a Saravia. Me acuerdo que estaba mirando la tele y el tipo salió quejándose de los sueldos de los senadores. ¡Muy fuerte! Habla específicamente de esa persona que también defendió la ley de impunidad.

Este año vas a salir en Asaltantes con Patente. Después de la Falta y resto, ¿te fuiste a una murga más bien clásica?

Este año sí. Sucede que apenas termina el carnaval yo me fui de la Falta y Resto. No iba a salir y justo me llamaron. Me ofrecieron un dinero, que a mi me sirve, porque yo no tengo plata para tirar para arriba.

¿Quiénes son los dueños de la murga?

El Chino Recoba es uno de los dueños. El ambiente es de jugadores de fútbol y eso degusta pila. ¡La otra vez fui a un ensayo y estaba el Palito Pereyra! Yo soy hincha de Uruguay a morir. Es por lo único que justifico las fronteras. Otro, es Miguel Ángel Piazza, ahora es técnico de Racing. Está Perrone que fue jugador de fútbol también.

¿Es un buen negocio comprar una murga?

No, creo que lo hacen porque les gusta. No creo que hagan mucho dinero con la murga o capaz que sí, viste que está tan propagandeada la murga… No creo que sea el dinero lo que los llame. Me parece que es otra cosa. Igual para nosotros es muy sacrificado. ¡Hace dos meses que estamos ensayando! En carnaval nunca podés empatar en relación a lo que trabajás. Pero salir en una murga con gente que tiene mucho talento, que viene haciendo las cosas muy bien hace años en carnaval… ¡Es muy estimulante!

¿Quién define el contenido del repertorio? ¿Los dueños?

Escribe Carlos Tanco. Para mí que los dueños no se meten mucho en eso. A mí me pasa con la murga, lo que hablábamos hace un rato: dice cosas que yo no díria en mis canciones. Pero para eso están mis canciones. Una vez cuando estaba en la Falta, había una parte con la cual yo no estaba de acuerdo. Era un palo a la música tropical. Pedí que se sacara y se sacó. Y a veces la murga dice cosas que yo no estoy de acuerdo pero las digo porque estoy formando parte de un colectivo. ¡En mis canciones canto lo que yo quiero!

Por: Colectivo Cultura

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