Formación Docente. Una transformación en marcha

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La Formación de Maestros, Profesores y Maestros Técnicos, es brindada en la actualidad por el Consejo de Formación en Educación (CFE), uno de los subsistemas de la Administración Nacional de Educación Pública (ANEP). Con 32 centros, 2.400 docentes y alrededor de 20.000 alumnos, el CFE constituye, después de la Universidad de la República, la mayor institución educativa de nivel terciario del país. Bajo la responsabilidad actual de este Consejo existen 28 institutos en el interior que forman maestros y profesores –lo que constituye un ejemplo de descentralización territorial- y 4 en Montevideo: el Instituto Normal que forma maestros, el Instituto de Profesores Artigas (IPA) que forma profesores, el Instituto Normal de Enseñanza Técnica (INET) que forma maestros técnicos, y el Instituto de Perfeccionamiento y Estudios Superiores (IPES) que brinda cursos de perfeccionamiento y posgrado.

Una mirada a nuestras huellas

Al comienzo del primer gobierno frenteamplista, en el año 2005, las nuevas autoridades se encontraron con que el sistema de formación docente era uno de los problemas centrales del sistema educativo. Muchas han sido las transformaciones emprendidas desde el año 2005, mencionaremos algunas de ellas. La primera medida consistió en agrupar la Formación Docente en una única Dirección, incorporando a los Centros Regionales de Profesores (CERPs), centros que contaban con recursos y planes de estudio diferentes a los que regían en instituciones de fines similares. Se reabrió el Instituto Normal de Enseñanza Técnica en las orientaciones de Electrotecnia, Electrónica, Mecánica Industrial, Mecánica Automotriz, e Informática, y se eliminaron multiplicidad de planes y programas que coexistían, sustituyéndolos por un Plan Nacional Integrado de Formación Docente, de elaboración participativa y democrática. Asimismo la creación de un instituto de formación de posgrado (IPES) configuró una respuesta a un reclamo histórico de los docentes de la ANEP.

Ya en el presente período de gobierno se crea en el ámbito de la ANEP, el Consejo desconcentrado de Formación en Educación, sustituyendo a la anterior Dirección de Formación y Perfeccionamiento Docente dependiente del CODICEN.

Hacia una Universidad Nacional de Educación

Finalmente la nueva ley de educación 18.437 (2008) prevé que con la actual base del CFE se creará el Instituto Universitario de Educación (IUDE). En mayo de 2012 el Poder Ejecutivo elevó al Parlamento el Proyecto de Ley Orgánica del IUDE. El mismo se encuentra actualmente a estudio de la Comisión de Educación y Cultura de la Cámara de Representantes, por lo cual es factible realizarle algunas modificaciones, que se proponen a continuación.

La primera que nombraremos es conceptual. La importante transformación que ha desarrollado la Formación Docente en los últimos años la lleva inequívocamente a transformarse en universitaria. La denominación que prevé la ley de “instituto” no es adecuada. Como ya vimos, integran el subsistema varios institutos, (IPA, INET, IINN, etc.), todos ellos de nivel universitario. No se puede nombrar con la misma denominación al conjunto que a sus partes. Entonces, lo que correspondería crear es una Universidad Nacional de Educación (en lugar del IUDE) que contenga a los institutos mencionados. Existen muchos ejemplos en el mundo de universidades pedagógicas dedicadas a la formación de docentes. No significa esto solamente un cambio de vocabulario, sino que la diferencia entre un instituto y una universidad es conceptual.

La expresión “de Educación” nombra la especificidad de la nueva institución, que caracteriza su identidad. Es este carácter específico lo que la diferenciaría de la Universidad de la República, que tiene un carácter general. Por otra parte la Universidad así creada deberá tener la estructura de un nuevo ente autónomo (como lo especifica la Constitución de la República) que integrará junto a la ANEP y la UDELAR el Sistema Nacional de Educación Pública.

En consecuencia las autoridades y organismos de la nueva institución deberían tener el rol usual a nivel universitario (Rector, Decano, etc.). En ese sentido habría que eliminar del proyecto de ley todas las estructuras de gobierno que entren en colisión con la puesta en marcha de una universidad, y en especial la propuesta que dispone que el órgano de conducción deberá incluir representantes de la ANEP y la Universidad de la República. Esto posibilitaría eliminar el tutelaje entre instituciones de igual jerarquía.

En otro orden el proyecto debe simplificarse, eliminando la creación de estructuras innecesarias. Es potestad de la futura Universidad autónoma definir la eventual creación de regiones, su organización, su reglamentación e instrumentación.

Asimismo se deberá consagrar la representación de los órdenes (docentes, estudiantes, egresados y funcionarios) democráticamente electos, que tendrán poder de decisión sobre los temas académicos, técnicos y financieros, en los niveles central y local. Esto significa que la representación no puede ser ni por “formaciones” ni por departamentos académicos

La formación docente constituye la columna vertebral del sistema educativo. Entre otros factores, el buen desempeño docente posibilita una educación integral que promueve el desarrollo de individuos autónomos, libres, y con la capacidad crítica que les posibilite incidir creativamente en la sociedad en que viven.

Una educación liberadora necesita de docentes formados con niveles que comprendan investigación, extensión y docencia, en ámbitos de autonomía y cogobierno. Y esos ámbitos a nivel mundial lo constituyen las universidades. La concreción de una nueva universidad pública, que ya tiene presencia actual en los 19 departamentos, significaría un salto cualitativo para la educación uruguaya y un legado con proyección de futuro para las nuevas generaciones.

Por: Walter Fernández Val

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