Teatro Eslabón de Canelones. La terquedad de hacer posible lo que se quiere

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El teatro independiente en el interior es de esas cosas que parecen una quijotada. Por suerte, en distintos lugares del país, en particular en Canelones, todavía existe gente que mantiene encendido el fuego del arte nacional y del arte local.

Los canarios tienen el privilegio de contar con una compañía de Teatro Independiente, que nos muestra otro ejemplo de que hay colectivos que mantienen viva la terquedad de hacer posible lo que se quiere: estamos hablando de Teatro Eslabón, Mate Amargo conversó con su director, Leonel Dárdano.

-¿Cómo fueron lo orígenes de Eslabón?

-Se formó por allá por el año 84, pero en realidad viene de una formación anterior, de los años setenta y tanto, cuando comenzamos con un grupo de gente a ver qué era lo posible y que era lo no posible. Comenzamos a trabajar, siempre con la esperanza de formar un Centro, generar un espacio, donde todos aquellos que estuvieran haciendo cosas, música, danza, artes plásticas y teatro especialmente, pudiéramos encontrarnos y llevar adelante una actividad.

Eso nos llevó mucho tiempo, al principio por selección de trabajos que fuimos haciendo a fines de los setentas y principios de los ochentas. Hasta que por julio del 84 decidimos armar un encuentro departamental con la gente que estaba haciendo teatro, nos contactamos con otros grupos y formamos una semana de actividades llamada semana de la cultura, nos contactamos con la gente del departamento que estaba haciendo cosas y de ahí el nombre Eslabón. Desde ese momento veníamos tratando de ponernos en contacto con la gente del departamento, como todo grupo a veces no tiene el espacio no tiene la infraestructura. Desde ese entonces venimos batallando para sostener ese espacio cultural.

Cuando buscamos ponernos en contacto con gente nos llevamos una SORPRESA, ya que hay muchas personas tratando de hacer teatro en Canelones, que a veces no continúan porque no siempre tienen las condiciones para poder hacerlo.

Formamos una estructura de trabajo bastante organizada, debíamos ir cumpliendo algunas metas y se nos ocurrió la idea de alquilar un espacio y de reacondicionarlo, alguno sabía algo de electricidad y algo de tecnología y algo de dramaturgia, ahí empezamos a trabajar, en el momento que teníamos que utilizar una infraestructura. No contábamos con los elementos materiales, reciclábamos escenografía, hoy nos reímos, pero fue duro por un lado porque no contábamos con los elementos materiales, pero fue muy placentero por otro lado, ya que nos encontramos con sociedad, una colectividad como Canelones y su zona de influencia (estamos muy relacionados con Santa Lucía, Progreso, Las Piedras, están muy cerca), sentimos un apoyo muy grande por parte de la gente, se nos infló la camiseta y salimos corriendo a todos lados.

Surge de la idea de saber que había cosas a nivel del arte que queríamos decir.

-Aquel grupo fundador ¿Cuántos eran?

-Nosotros éramos ocho en el momento de la fundación.

Trabajamos muchos años, prácticamente hasta el 2002 estábamos todos los integrantes. Luego la debacle, la situación económica de esos años hizo que algunos tuvieran que migrar a España otros a EEUU, otros a Canadá. El 2002 fue un tropezón bastante importante porque teníamos nuestras economías muy mermadas y aparte se le suma la crisis de nuestras economías personales, muchos tuvimos que salir a buscar otras alternativas dentro o fuera del país.

-¿Cómo están constituidos?

-Desde lo legal somos una sociedad civil sin fines de lucro. Conformada por hombres y mujeres con edades que van desde 68 hasta 18 años, provenientes de Canelones, Las Piedras y Santa Lucía.

-¿Desde el punto de vista organizativo?

-Hoy somos once personas. En el funcionamiento somos el hombre orquesta. Todos hacemos todo, el compañero que conoce más de electricidad le comunica a otro y por ahí. Nos vamos intercambiando las tareas. El montaje lo hacemos en colectivo, los hacemos entre todos. Aunque la obra sea un unipersonal. A nivel de elenco trabajamos por áreas, sala, programación, dirección artística.

-Hablando sobre las carreras de gestión cultural ¿Qué opinión tienen?

-Las carreras de gestión brindan herramientas a una persona o a un colectivo para poder avanzar en el tema de la gestión, cosa que nosotros fuimos adquiriendo por nuestros propios medios como fue el caso de Teatro Eslabón. Creo que la capacitación debe estar en todos los ámbitos, a nivel individual pero también deben darse herramientas a los colectivos para que puedan gestionar esa actividad artística cultural.

-¿Ustedes viven exclusivamente del teatro?

-Tenemos socios colaboradores que pagan una cuota, que son los que sostienen, la boletería, junto a la venta de espectáculos que la compañía recibe, todo se vuelca a las arcas de Eslabón, no cobramos un peso, nosotros vivimos de otras actividades vinculadas con el teatro.

-¿Cuánto es el presupuesto para que pueda funcionar el eslabón?

-Para que la sala esté como tiene que estar 25 o 30 mil pesos por mes para que la sala esté en condiciones para poder para abrir la puerta. Eso es costo fijo y otra economía es el montaje de espectáculo. Eso depende de las ambiciones que tengamos a nivel escénico y otra es las posibilidades, el teatro es el arte de lo posible. Así se adecúa a los recursos existentes. Si no hay dinero para montarlo, nos arreglamos. Lo hicimos en las épocas duras y lo vamos a seguir haciendo. El objetivo es siempre seguir trabajando, más allá de los recursos.

-Para los que no conocen… ¿Dónde está ubicado el teatro?

-En la ciudad de Canelones. Decimos que es atrás de la iglesia, en la calle Batlle y Ordóñez al 522. En los inicios usamos un salón del centro comercial, pero eso fue por dos o tres meses, y luego ya nos mudamos a este espacio que estaba desocupado, que tiene su historia. Fue en el 1910, 1912 antiguo cine moderno, fue una sala que presentó las primeras funciones de cine y luego se formó un cine club y después quedó desocupado hasta que llegamos nosotros en los ochenta. Adecuamos el espacio para su funcionamiento. Nosotros alquilamos allí, hicimos los baños, iluminación, escenario nuevo, una serie de proyectos en los que hemos trabajando y presentándonos, la COFONTE nos ha dado el apoyo año a año prácticamente. Es un macro proyecto que vamos haciendo, cumpliendo en etapas, como el mejoramiento de escenario, de los baños, de la iluminación. Hemos podido renovar todo el acondicionamiento sala con acondicionamiento térmico, sonido de última generación, bastante lindo.

-¿Qué es lo mejor que les pasó en estos años?

-Lo mejor son los reconocimientos, de afuera o de adentro, pero cuando a uno lo llaman desde afuera te despierta eso de ¿qué habremos hecho para que nos llamen de tan lejos?, lo mejor que nos paso fue cuando hicimos una actividad en España, nos invitaron a ir, pero no teníamos plata para ir y un día nos llegó una carta con los 8 pasajes y arrancamos todos para España.

-¿Han participado de encuentros?

-Hemos tenido la suerte de poder participar a nivel nacional de las asociaciones de teatro y participamos de los encuentros. Se hacen encuentros regionales y Bienales, desde el 87 hasta la fecha van 12 o 13. Hemos participado de todos y hecho giras seleccionados por el Ministerio. Hemos también tenido la suerte de ir al exterior en España en Brasil.

-¿Qué actividades hay en Teatro Eslabón?

-En el marco de ese Centro Cultural, de ese espacio abierto hoy por hoy tenemos un taller de danza para niños. Con la gente que hace música en Canelones hemos creado un ciclo, todos los terceros viernes de cada mes dos bandas se presentan. Traemos espectáculos de todos los géneros.

-La obra que acaban de estrenar

– “BASURA”. El gerente del mundo en acción.

De Carlos Rehermann.

Un hombre en ejercicio del poder que detenta. Un mundo que integra y que gobierna. La eterna lucha entre el ser, el deber, el querer y el poder. El abordaje de la ambición, la soledad, la pérdida la de identidad, la incomprensión y el desamor, como resultados de la búsqueda constante de quien pretende satisfacer en forma ilimitada sus deseos.

Es un personaje que se comunica a través de sus teléfonos, siente que domina al mundo, una mirada crítica a la sociedad en general, hacia el mundo capitalista y la forma y al modo de hacer negocios. Costo y beneficio. El espectador sacará sus conclusiones.

Está representado por Federico Rodríguez, un actor joven. Un excelente trabajo.

Las funciones son regulares, todos los Domingo 19.30hs. El costo de la entrada es de $100 y los socios colaboradores del teatro, al igual que Socio Espectacular entran gratis.

Por: Colectivo Cultura

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