La integración regional, necesaria para la liberación nacional y el socialismo

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El debate sobre la suspensión de Paraguay y el ingreso de Venezuela en el MERCOSUR, está saldado. Los Ministros y la Mesa Política del FA respaldaron la decisión del compañero Presidente Mujica. Lo que importa son las perspectivas que genera el cambio para fortalecer a los países de la región en su lucha por la liberación nacional y el socialismo.

El Presidente compañero Mujica, en la página Web de Presidencia destacó que por la incertidumbre que hay en el mundo y por el peso de la crisis en los países desarrollados, lo más importante es que el MERCOSUR está convocando a otros países a que se integren y que está dispuesto a negociar con países que tienen acuerdos de libre comercio. Subrayó que “Debemos buscar expansión económica entre nosotros”.

Como señaló Kintto Lucas en su columna en Radio Canelones del 4 de julio de 2012, el ingreso de Venezuela es un estímulo para la incorporación de Bolivia y Ecuador, y estos a su vez contribuyen a la creación de las condiciones necesarias para la profundización de los cambios en los países de la región, que es en definitiva a lo que se oponen los que critican el ingreso de Venezuela.

Los países de América Latina, excepto Cuba, son dependientes, condicionados por el imperialismo norteamericano, sometidos por el capital extranjero que limita las soberanías nacionales y se apropia de parte de la riqueza generada. Los equipos económicos se refieren a esta situación de una forma disimulada cuando dicen “no hay que tomar determinada medida por que sería una mala señal para los mercados” ¿de que están hablando? Los mercados no resuelven nada, los que resuelven son personas, los dueños del capital, lo que quieren decir es que hay que hacer lo que los dueños del capital quieren porque de lo contrario pueden generar graves consecuencias económicas.

Hay dos enfoques de la integración económica en el MERCOSUR y en la UNASUR. Los liberales lo ven como una oportunidad para hacer buenos negocios, los países bajan los impuestos a las importaciones de los países del bloque y los mercados, o las empresas transnacionales, se encargan de que aumente el comercio.

Para los que quieren superar el capitalismo, la integración es en primer lugar un proyecto político para que los países aumenten su autonomía, mejoren la correlación de fuerzas con el capital y las potencias militares. El MERCOSUR con estas incorporaciones podrá enfrentar mejor al poder económico del capital extranjero y al poder político y militar de los Estados Unidos. El ingreso de Venezuela es además, un buen negocio. La región se asegura el abastecimiento de petróleo y una mayor demanda de productos agroindustriales.

Los críticos de la integración en el MERCOSUR y en la UNASUR no ofrecen alternativas para las exportaciones uruguayas. Los Estados Unidos intentan con dificultades salir de la crisis y aumentar el empleo, lo que hace previsible que mantenga la protección del mercado interno. En Europa, en la hipótesis más optimista se puede pronosticar una década de dificultades, bajos niveles de crecimiento y empleo, lo que repercute en caída de las importaciones. China sufre el impacto de la caída de sus exportaciones a estos destinos, puede atenuarlo aumentando la inversión pública y del consumo, pero su ritmo de crecimiento será menor y por lo tanto también se reducirán sus importaciones. De Brasil, que a su vez importará menos de Argentina y los tres importarán menos de Uruguay.

Al mismo tiempo es probable que el flujo de capitales se mantenga o aumente, como destino de los depósitos que fugan de la inseguridad de los bancos europeos y como opción para los fondos que compraban deuda pública de gobiernos europeos que ha perdido seguridad según las calificadoras de riesgo.

El Uruguay debería ser el más interesado en el aumento de los aranceles (impuestos a las importaciones). Se trata de proteger el mercado interno regional y sustituir importaciones por producción de los países de la región. El aumento del arancel externo común encarece las importaciones de otros países y aumenta la competitividad de la producción regional. Se acordó que cada país puede aumentar el arancel del 22% al 35% para 200 grupos de productos.

Para los países del Sur de América Latina el aumento del valor de sus recursos naturales en un momento de gran incertidumbre sobre el valor de monedas y acciones así como de agotamiento de la compra de deuda de países de la zona del Euro genera una gran oportunidad. Es deseable una integración que vaya más allá del intercambio comercial y se instale en las cadenas productivas, promoviendo la sustitución de la competencia por la cooperación. Los acuerdos con Brasil sobre la industria naval y de energía eólica son un excelente antecedente y debería extenderse a otras cadenas promovidas por el Ministerio de Industrias y Energía.

Por otra parte Uruguay no debería ser un trampolín para las exportaciones de China al MERCOSUR. Fernando Pereira, uno de los coordinadores del PIT – CNT que integró una delegación sindical que fue a negociar la flexibilización de las trabas de Argentina a las exportaciones uruguayas, declaró al volver: “Tuvimos que poner la cara ante productos que nos mostraron que usted, yo, cualquiera se daba cuenta que eso de uruguayo no tenía absolutamente nada: algunos empresarios, o pseudoempresarios, avivados quieren hacer pasar por uruguayo, cosas mucho más baratas” (La República, 04/04/12).

Es necesario también coordinar en la región las medidas para desestimular el ingreso de capitales especulativos; seleccionar las actividades en las que se permitirán inversiones extranjeras; regular la repatriación del capital y la transferencia de utilidades de las inversiones directas; acelerar la creación de las instituciones financieras regionales; acordar el intercambio de información fiscal para perseguir la fuga de capitales y el lavado de activos.

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Por: Jorge Notaro

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