La comunicación más allá del marketing

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Una herramienta al servicio de la Liberación Nacional y el Socialismo.

Es innegable que la comunicación es una de las herramientas necesarias a desarrollar como parte de una estrategia que apunte a generar bases para una sociedad distinta. Debemos romper con el paradigma harto estimulado y propagado por los medios masivos, individuo mayor consumo = felicidad.

Es claro que solo con cambios en el sistema económico esta lucha ideológica no se gana.

En el mundo que vivimos los medios de comunicación han ido cambiando y diversificándose. Hoy hay más medios que antes, tanto masivos como alternativos, también hay menos homogeneidad de la sociedad haciendo necesario trabajar en diferentes niveles y medios, para llegar a comunicarnos como pueblo.

En este marco, lo que hoy hay son diferentes niveles discursivos para diferentes actores, pues no todos en esta sociedad hablan con los mismos “códigos de lenguaje”. No es decir una cosa, o la otra, es aprender a decir lo mismo de diferente manera, con el simple objetivo de ser claros a la hora de la interpretación.

Comunicarnos como pueblo, esto está en la base de una comunicación desde la izquierda. Las organizaciones populares son parte del pueblo, es ahí, en el seno de lo que somos, donde nos comunicamos entre iguales. La voz del pueblo no es sino nuestra voz. Lo primero para poder hacer una comunicación que aporte a cambios reales es estar en el campo popular, es no dejar de estar inserto en el y ser parte activa, un agente de cambio y transformación en constante construcción.

Una comunicación que quiera generar cambios profundos en la sociedad debe asumir que dichos cambios deben ser en lo cultural, entendiendo a la cultura como el conjunto de todas las formas, los modelos o los patrones, explícitos o implícitos, a través de los cuales una sociedad se manifiesta. Como tal incluye lenguaje, costumbres, prácticas, códigos, normas y reglas de la manera de ser, vestimenta, religión, rituales, normas de comportamiento y sistemas de creencias.

La construcción de un discurso contra hegemónico, por ende de construcción y fines colectiva, a diferencia del actual individualismo económico, define un orden de prioridades a comunicar, son la ruta a seguir. La comunicación no es más que la forma de explicarlos, la forma de integrarlos con la sociedad, es pues poner en común con esta, nuestras ideas, nuestras reflexiones, con el fin de crecer como sociedad y poder hacer los cambios profundos que precisamos.

Comunicación emancipadora

Debemos generar una comunicación que transmita una alternativa, una salida, una forma de sentir distinta, que proponga, que involucre. Una comunicación positiva y propositiva. Una comunicación que aporte a la acumulación estratégica, que aporte a la liberación nacional y al socialismo.

En la actualidad, la comunicación es multi direccional, a diferencia de lo que se pensaba antes, que había un emisor, un medio, un mensaje y un receptor, claramente definidos, la realidad ha demostrado ser más compleja, en todo momento somos mensajes, emisores, medios y receptores o sea en todo momento, se es ser comunicador, por ende hacemos política.

Con la revolución digital cada uno tiene en su celular cámara, grabadora de audio y video, es decir tiene al alcance herramientas para captar mensajes y los difunde en las redes sociales, por tanto, las lógicas con que se entendía la concentración de los medios han caducado. Parecería que lo que no debe aprender la gente según el sistema de valores que hoy es hegemónico, lo que sería malo que asumiéramos es que la comunicación es hecha por todos y todos la producimos.

Por acción u omisión, consciente o inconscientemente, comunicamos. Comunicamos como sociedad, como izquierda, como colectivos, como individuos.

No puede haber comunicación de unos, hacia otros (mensaje unidireccional). La comunicación nos involucra a todos.

Pero, ¿cómo hacemos que lo que comuniquemos sea decodificado, integrado y pase a ser parte del discurso de otros?; ¿cómo hacer que lo que quiero compartir, sea recibido, tomado y nuevamente trasmitido?

Los métodos del marketing no son los que debemos utilizar, no se pude concebir una comunicación de izquierda repitiendo la forma y métodos propios del sistema capitalista.

A la hora de transmitir un mensaje, si la preocupación se fija solamente en la construcción de la imagen, estaríamos subestimando al destinatario del mismo, dejándolo en una actitud pasiva, olvidando que él es quién completa el mensaje, lo arma, lo decodifica, en base a sus conocimientos previos, a su historia de vida, a su sentir, a su idiosincrasia, etc.

No perder la esencia

Tenemos un pasado, tenemos una historia con características propias y nos imaginamos y trabajamos por un futuro distinto. No podemos perder nuestros rasgos identitarios, la gente nos ve en ellos y nosotros nos vemos en la gente, porque no somos más que eso, parte del pueblo organizado. Ya rompimos con los estereotipos y demostramos que no necesitás ser abogado y de familia rica para ser presidente. Tenemos un presidente tupamaro, Bolivia tiene un presidente cocalero, Brasil tuvo un metalúrgico, y hoy tiene una presidente mujer y ex guerrillera, en Argentina es la hija de un colectivero quien está al frente.

Es necesario generar un imaginario colectivo, de transformación, revolucionario, transmitir valores y desarrollar un lenguaje simbólico propio de la etapa.

Los espacios generales de nuestra Comunicación Política

Mientras el sistema está diversificado, los mensajes llegan difusos y de todos lados. La fuerte presencia mediática de los mensajes del llamado “capitalismo salvaje” impactan en nuestra sociedad, dejando poco espacio para generar contrapesos comunicacionales.

Si bien el mundo ha dejado de ser bipolar, y el “enemigo” se diluye en la abstracción de los bancos y del sistema financiero sigue habiendo un poder claramente hegemónico.

Los medios masivos no defienden las causas de la mayoría, defienden intereses específicos. En Uruguay solo 4 familias concentran el 95,5 % de los medios de comunicación.

Esta realidad plantea la necesidad de generar un marco legal que redistribuya la propiedad de los medios. Creemos que el decreto de televisión digital en este sentido ha dado un paso importante con la reserva de hondas para televisión pública y para la TV comunitaria. Aún falta en la regulación de contenido y esperemos que con el proyecto que se avecina también en el marco legal y normativo se pueda seguir avanzando en la democratización y regulación de los medios.

Pero como izquierda debemos desarrollar experiencias que busquen generar bocas de comunicación por fuera de los medios masivos. Claramente Internet hoy es la vedette.

Sin duda gran parte de nuestro trabajo está aquí. Hoy los colectivos virtuales son un hecho, la presencia en las redes como espacio de debate social son reales y debemos desarrollar estrategias para estos espacios. Habrá comités virtuales, además de las hoy redes frenteamplistas, todas las redes sociales nuclean a personas con intereses comunes, cada una con sus forma de ser y sus temas.

¿Dónde sirve estar? ¿Cómo hacemos para que nuestra presencia aquí realmente sirva? Esta es una de las grandes cosas a discutir y experimentar. Por cuestiones biológicas debemos crear LINEA en esto.

Por otro lados las radios o TV comunitarias, periódicos, revistas, cualquier medio alternativo, siguen siendo efectivos, todos siguen tendiendo validez y debemos desarrollarlos al máximo, en los barrios, en los centros de estudios, sindicatos, en las organizaciones sociales.

Basta con ver lo que pasó con el intento de golpe en Venezuela hace unos años y la defensa que hizo la sociedad organizada a través de los medios alternativos. Estas experiencias permiten por un lado desarrollar la herramienta comunicacional y por otro ser germen de organización popular.

Por: Colectivo Mate Amargo

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