Editorial

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Los medios masivos son generadores de subjetividades, hoy parece que la sociedad uruguaya está convencida de que lo que más te mata es la inseguridad causada por los delitos violentos, lo cual trae aparejado un problema social mayor, pues se genera un miedo tan grande que no nos deja mover como sociedad.

El discurso es que lo más seguro es estar preso en tu hogar mirando la tele, o saliendo a consumir a “lugares de bien” como los shopping, que se reservan el “derecho” de admisión.

Asistimos a una paralización de una sociedad que crece y se desarrolla, pero que sin embargo, asume como primer problema “que la maten”, a causa de un miedo impuesto, basado en la construcción de un enemigo interno, el pobre.

Los medios nos vienen ganando esta batalla cultural en Latinoamérica, bombardeando a sus audiencias, lavando cerebros. Hay dos cosas en las que los medios centran sus discursos, la gente debe gastar plata para consumir y acceder a la “felicidad del tener” y hay que gastar plata en seguridad para cuidar esos bienes materiales garantes de la “felicidad”. Para que el negocio sea más rentable, no solo se deben vender productos necesarios, sino generar la necesidad en la sociedad de comprar esos productos.

Si hay algo que activa al hombre es el instinto de supervivencia. Y la construcción de inseguridad es pues uno de los elementos centrales para el lucro del sistema. Poca cosa como la guerra, el miedo, la inseguridad vende. Mueve desde la industria armamentística, hasta el total del sistema financiero, no entremos en enunciar la participación de las empresas de seguros en la crisis actual del sistema capitalista.

Se pasó de 25 mil segundos en crónica roja en 2006, a 50 mil segundos que hoy pasan los informativos por mes de crónica roja, representando cerca 14 hrs mensuales que los informativos le dan a la crónica roja en nuestro país. Deseosos de que asumamos este como el primero problema de la sociedad.

Esto poco tiene que ver con la realidad de un país en vías de desarrollo y la vida de su gente.
Mientras que el crimen (en muchos casos relacionado a la “propiedad”) se llevo cerca de 220 personas el año pasado, la siniestralidad en el transito asciende a 570 en las primeras 24 horas, y a 800 si consideramos los fallecidos por siniestros de transito en los 30 días siguientes.

Si analizamos también la cantidad de fallecidos a causa de los suicidios, cerca de 600 personas, que en su mayoría se dan en el interior del país, al contrario de la centralizacion que se observa en los delitos contra la propiedad, quizás cerca de 600 personas no encuentran su lugar en un Uruguay que segrega y excluye, un Uruguay profundamente conservador.

No es que los 220 uruguayos que murieron en 2011 no sean importantes, no es que no se debe trabajar para que no haya un solo uruguayo muerto por la “inseguridad mediática”, claro que se debe tratar de solucionar este problema social. Pero parece que hay otros problemas sociales, hay otras cosas que atender.

Claro que electoralmente a la derecha, y económicamente a los medios les sirve la inseguridad y este es un gran flanco de los gobiernos progresistas. La estrategia de convencer a la gente que si no invierte en seguridad, está a la deriva, pues el Estado es incapaz de cuidarlo, y la construcción de cada vez que se va al supermercado se va a morir. Esto claro, es mucho más rentable que generar convivencia y desarrollar valores que no se basen en el miedo.

Es lo que hacen los medios hoy, en un sistema que estaba “bien regulado” para el mercado, con un reparto de ondas donde el capital tenía la mayor parte de las ondas de televisión análoga, teniendo un 75 % de la televisión por aire. Donde el Estado y la sociedad solo un 25 % de las ondas. (Tal vez alguien vea esta relación porcentual y los costos que a la sociedad le cuesta cada vez que el capital es el “dueño” de algo que debería estar al servicio de toda la sociedad). Sin embargo con el avance propuesto por el decreto de televisión digital y el camino que optó por tomar el gobierno de Mujica, esta relación y desigualdad entre las ocho familias, que tienen centralizados los medios, y la sociedad puede empezar a cambiar.

La designación de siete frecuencias para canales comerciales, junto a la reserva de seis canales para la televisión pública y seis canales para la televisión comunitaria genera un estado de situación totalmente nuevo.Gracias al decreto hoy se pasa de este 75% que ostentaban las ocho familias y el 25 % que tenía el Estado, a un nuevo mapa de distribución de la concentración de la televisión, el cual reparte la torta de la siguiente manera, un15 % para las ocho familias que hoy tienen los canales de aire, a su vez deja otro 19 % para canales comerciales nuevos, además se asigna un 33% para canales públicos (donde en todo el país estará TNU, y en la zona metropolitana posiblemente también este Tv Ciudad), en principio y dejando cuatro canales para nuevos emprendimientos públicos. A su vez deja reservado otro 33 % para canales sociales y comunitarios.

Esto es de lo que debemos hablar cuando hablamos de inseguridad relacionada a la intención política de los medios, esto es lo que las ocho familias le llaman violación de la libertad de expresión. Cuando los únicos en esta sociedad que han tenido voz son estas ocho familias y sus intereses.
Es pues por esto que como organización, entendemos este como uno de los avances más importantes que está dando este gobierno. Un cambio realmente revolucionario.

Pero claro la pelota ahora está del lado de las organizaciones populares, es la hora de los que han sido relegados, de los que creen que un sistema de valor diferente puede existir. Hoy hay oportunidad de generar espacios que den la voz a los que hasta hoy no la tenían. Pero para eso hay que organizarse y levantar la mira.

El decreto permite dar una batalla ideológica, en el terreno que antes las organizaciones populares no jugaban, hoy hay espacio para desarrollar medios comunitarios que trabajen en la construcción de una sociedad y una cultura más humana y solidaria.

Solo está en nosotros organizarnos y tomar lo que es de todos, o sino podemos quedarnos tirando piedras a los medios de la derecha. Ya no es quitándole esos medios, es generando los nuestros. Los que levanten una cultura distinta y den otra campana de la realidad y sus problemas y virtudes.

Un gobierno puede construir herramientas que permitan avanzar y hacer los cambios necesarios posibles. Pero sin organizaciones humanas que se apropien de las mismas, que se involucren en su construcción y transformación, estos no lograrán ser posibles.

Todos los artículos publicados en el mateamargodigital son de entera responsabilidad de sus autores.

Por: Colectivo Mate Amargo

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