Árbol – Televisión participativa. Con raíces fuertes

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Este Árbol que no tiene más de una década, año tras año multiplica su cosecha y sus brazos se extienden a todo el país. Silvana y Agustín, integrantes del Coletivo Árbol, sintetizan en sus palabras cómo es el proceso de construcción grupal en torno al audiovisual en las comunidades.

Árbol nace en el año 2003 como una propuesta de Tevé Ciudad…

En realidad, comienza en el año 2002 cuando viene Noel Vallarades, un salvadoreño que había trabajado con varias comunidades realizando videos participativos. En ese momento, dio charlas e hizo talleres transmitiendo su experiencia acerca del video como herramienta de participación y de cambio. Justo Tevé Ciudad respondiendo a su carácter de canal municipal, tenía ganas de abrir un espacio a la comunidad. En este contexto, surge la propuesta de algunos funcionarios del canal de realizar proyecto Árbol. Tevé Ciudad apoyó su realización, pero quedó en manos de estos funcionarios, quienes fueron los productores de ese espacio televisivo.

¿De qué constaba el proyecto Árbol?

Se realizaba una invitación abierta a realizar videos comunitarios, en aquel entonces se les llamaban videos participativos y se brindaban talleres de capacitación. Luego se los apoyaba en la realización de los videos con algún préstamo de equipos o acompañando alguno de los procesos. El proyecto terminaba con una proyección y la emisión en Tevé Ciudad. La proyección era local, mostraba el material producido en la comunidad de referencia. Podía ser una plaza, un comunal, un liceo, desde donde surgiera la propuesta de hacer el video. Entonces allí se armaba generalmente una especie de cine foro donde se discutía sobre el tema tratado en el video, ya que éste respondía a alguna inquietud de la comunidad.

En el primer año se inscribieron cuatro grupos. Era medianamente fácil trabajar con cuatro grupos que tuvieran este tipo de intereses. Además eran organizaciones ya consolidadas, grupos que tenían un vínculo previo. Lo que permitía que pudieran continuar un proceso de esta manera. Pero el proyecto continuó en 2004, 2005, 2006 y fue creciendo. La gente se fue enterando de esta metodología y de que sus videos eran emitidos en televisión. Por eso, comenzó a crecer el interés y cada vez se inscribieron más grupos.

En el 2007, no hubo apoyo. No pudimos cubrir la demanda. Por lo tanto, no se pudo desarrollar el proyecto y eso nos llevó a replantearnos algunas cuestiones: ¿hasta qué punto se podía sostener proyecto Árbol si cada vez había más interés por parte de la gente y los recursos seguían siendo los mismos? En el 2008, vuelve a aparecer proyecto árbol. Se vuelve a convocar. Y en ese año comienza un proceso propuesto desde el equipo de sistematización, de ver que había ocurrido durante todos los años anteriores, de ver hacia dónde había que proyectarse, de qué manera se podía salvar este árbol. Entonces, por primera se invita a todos los grupos que habían participado desde el 2003, a gestionar el proyecto árbol.

Hasta ese momento había un montón de grupos que habían participado de Proyecto Árbol, pero desde otro lugar. Producían su video, lo entregaban y si querían reenganchaban el siguiente año o no. Esta apertura era necesaria para sostener el proyecto. Y ahí nos integramos unas cuantas personas. Éramos 13 pertenecientes a diferentes grupos. Algunos veníamos de una veta más de educador y habíamos trabajado con niños, adolescentes o adultos. Otros venían de la realización, con una veta más técnica y querían aportarle a la estética del video comunitario. Sin embargo, estas vetas se convierten en las dos patas que tiene árbol que son producción y formación.

En el año 2008 nos conformamos como un colectivo. El proyecto sale de Tevé Ciudad y se concentra en lo que hoy llamamos Colectivo Árbol, es decir, la reunión de todas las personas que queríamos gestionar este proyecto.

¿Los funcionarios de Tevé Ciudad permanecieron en el colectivo?

Estos funcionarios que habían promovido que Proyecto Árbol surgiera y prosperara pasaron a trabajar para el Colectivo Árbol con el sueldo de Tevé Ciudad. Les permitieron producir afuera de las paredes del canal. Y de a poco nos fuimos desprendiendo. En la actualidad, funcionamos por separado. El canal nos brinda el espacio televisivo. Toda la producción es gestión nuestra. Ese es el arreglo que tenemos hoy con Tevé Ciudad que es el mismo que tenemos con Televisión Nacional de Uruguay TNU. Para nosotros fue un gran logro conseguir TNU. Porque de esta forma podemos llegar a todo el país.

Desde el principio Proyecto Árbol concentró su trabajo en Montevideo. Pero posteriormente se fue expandiendo a la zona metropolitana, a Canelones y San José hasta alcanzar un nivel nacional.

¿Qué repercusiones tuvo ese alcance?

Muchas. En el 2008, al solicitar la pantalla de TNU, logramos cierta independencia con respecto a Tevé Ciudad y así logramos otras pantallas. El poder aunar las fuerzas generamos que el árbol creciera desmedidamente. Se fue de un promedio de 30 grupos participantes por año a más de 100. Trabajamos mucho para que eso ocurriera y ocurrió.

Al crecer, debimos convertirnos en una asociación civil y desarrollar otros proyectos, además de Proyecto Árbol. Nosotros veíamos la necesidad de poder sostener la pantalla para mostrar lo realizado en él. Que no fuera un video puesto atrás de otro sino generar un programa en el cual se cada uno de ellos pudiera enmarcar, explicar, contextualizar, darle una lógica televisiva. Fue en ese momento, cuando generamos otro proyecto llamado “Hacé y Mostrá, televisión comunitaria”, que está funcionando como tal desde el año pasado, en TNU y en Tevé Ciudad.

Otra plataforma que usamos es Iuma, que es un portal en el cual nosotros tenemos nuestro canal y ahí subimos todos los programas y videos de los grupos, todas las comunicaciones y las promos que hacemos. Es otro medio de difusión que utilizamos además de las pantallas de televisión.

Entonces, desde ese momento vimos que había que trabajar en varios lugares. Para ello nos constituimos en el Colectivo Árbol que es la organización que sostiene Proyecto Árbol y Hacé y mostrá y que también sostiene otros proyectos cuando surgen. Estas son las dos grandes patas, la televisiva y la comunitaria.

¿Cuántas personas componen el colectivo?

Somos más de 20 personas permanentes. Después, algunas van y vienen. El colectivo es el espacio de encuentro de todos y después están los espacios de ejecución. El órgano director es el Colectivo que está conformado por todas las personas que militamos en Árbol. Hay una diferencia entre el trabajar y militar en Árbol. La militancia tiene mucho más que ver con nuestras creencias políticas, filosóficas, con trabajar desde lo político y desde lo cotidiano. Significa creer que la televisión pública es la televisión de todos. No podemos negar que eso es abrirlo a la voz de todos los que quieran participar. Entonces todos los que militamos en esta causa y que aportamos desde nuestros saberes y nuestros diferentes lugares, nos reunimos en colectivo y en colectivo decidimos todo.

¿Cuántas personas tienen rentadas hoy?

Ninguna. Es todo voluntario y militante.

¿Cómo se financian?

Las líneas por las cuales nos financiamos han ido variando. Extensión Universitaria nos brinda este espacio para funcionar, nos prestan el teléfono, tenemos internet. Tenemos apoyo de la Licenciatura del Ciencias de la Comunicación que también nos presta los locales y los equipos. También estamos viendo un canal de difusión a través de su página. Contamos con el apoyo del Centro Cultural España con préstamo de equipos. Centros MEC nos apoya con dinero para el desarrollo del proyecto árbol. Al día de hoy manejamos un solo fondo que es un convenio con un proyecto llamado Renová Goes, financiado por el Banco Interamericano de Desarrollo. El mismo trata de la reforma o reformulación de los espacios en el barrio. Desde un plano habitacional pero también integra el aspecto cultural y de pertenencia al bario, en esta línea estaríamos desarrollando nuestro trabajo. Pero de a poco la financiación tiende a ser una auto financiación y por ese camino vamos transitando. Gran parte de la financiación por así llamarlo viene de la fuerza voluntaria.

¿Por qué entienden que la televisión comunitaria es importante?

Por muchas razones. En Árbol fuimos construyendo entre todos la televisión comunitaria. Para muchos tomar contacto con Árbol fue tomar contacto con algo que no necesariamente era tomar contacto con la televisión comunitaria, fue una construcción que se fue dando en el proceso de estar juntos. Creo que es uno de los principales aportes que tiene esta forma televisiva. Es algo que se puede ir dando en un grupo a la hora de generar mensajes televisivos. Y de una forma muy diferente a las otras formas televisivas porque tiene otros intereses, que no son los intereses privados comerciales, de lucro, de acumulación. Ni tampoco los intereses del Estado, que tiene que ver más con una forma de gobierno, o con una línea de estado que a la sociedad civil le puede preocupar mucho, poco, más o menos, que son otra cosa. Son otros intereses.

En general, se lo empata mucho con la televisión estatal. Pero como sector civil organizado podemos tener que ver con el Estado tanto como queramos. Entonces en este sentido, es una herramienta bien importante. Después la importancia que tenga la televisión en su conjunto también es otra construcción que tenemos que ver e ir reviendo como sociedad. La importancia de la televisión comunitaria reside en que puede ser una forma bien propia de la sociedad civil. Diferente, porque se desarrolla bajo la forma de cómo entendemos nosotros a la televisión.

¿Consideran que hubo avances en los gobiernos progresistas con respecto a la televisión?

Tanto la Ley de Radiodifusión como el Decreto de televisión digital terrestre tienen un aporte muy bueno. Porque eran necesidades que había que regular. Para árbol ha sido un proceso bien interesante de reconocimiento de la existencia de un sector. Primero, para la radio después para la televisión. El decreto reconoce a la televisión comunitaria como sector. Pero a su vez, establece una forma de integrar a la sociedad civil a la gestión de los medios. La necesidad viene de la coyuntura tecnológica. Es necesario hacer un cambio para el medio. No sucedió lo mismo que con las radios comunitarias que ya estaban funcionando, eran un movimiento social. En el caso de la televisión digital es como una ola que viene y que hay que ver cómo se acomoda el cuerpo y para dónde se va con eso. Vemos como positivo el reconocimiento a un sector aún sin desarrollar. Pero que tiene muchas potencialidades de desarrollo. También en cuanto al tratamiento con el sector privado tenemos algunas diferencias: sus licencias son laxas y queremos que los tres tercios tengan la misma cantidad de señales y canales.

Un gran debe de los dos gobiernos ha sido la promoción del sector comunitario como tal. O sea, existió una ley de cine, existe una ley de radiodifusión, hay decreto de televisión que reconoce al sector comunitario como los otros sectores que ya existen pero la gran pregunta que nos hacemos es: ¿qué rol va a asumir el Estado para promover este nuevo sector reconocido? La ley puede quedar simplemente como una buena intención, como un saludo de lejos. Si no se hace carne en promocionar el desarrollo de los proyectos de la sociedad civil va a ser muy difícil que el sector comunitario se pueda potenciar.

Dentro de las perspectivas del Colectivo Árbol, ¿está la idea de participar en el llamado para usufructuar una de las señales otorgadas para canales comunitarios?

Nosotros integramos varios grupos con otras organizaciones. Para nosotros es importante, dada la importancia del tema, que el sector pueda desarrollarse. Estamos viendo una manera de definir nuestro rol dentro de este contexto. Nosotros hoy tenemos otras líneas de trabajo más importantes. Recién este año comenzamos a manejar esta temática con mayor seriedad porque vimos que teníamos que estar bien informados ya que éramos actores relacionados directamente con el asunto. El poder utilizar o desarrollar una señal es algo lejano. Lo que sí vemos como muy lejano es que una organización sola pueda hacerlo. Estamos necesitando encontrarnos para construir esta señal y estos canales, estos mensajes, este movimiento televisivo. No se trata solamente de utilizar señales y canales, son herramientas que hoy un decreto las empieza a poner en juego. Pero sí no hay movimiento que sostenga ese desarrollo puede ser una gran ilusión. Entonces, lo importante para nosotros es poder ocupar nuestro lugar en este nuevo escenario, para poder contribuir con el desarrollo del sector y del movimiento.

¿Crees que en el sector audiovisual existe una fragmentación?

Ha habido instancias de diálogo muy interesantes. Valoramos realmente, la instancias del Comité Técnico Consultivo que se formaron antes que se hicieran estas leyes, la de servicios audiovisuales y el decreto. Para la televisión fueron instancias bien ricas.

Integramos la Coalición para la Comunicación Democrática que también la vemos como una instancia de coordinación de políticas, además de como una herramienta bien rica para las organizaciones sociales en general.

Hay algunos proyectos de redes de circulación de contenidos por parte de organizaciones más independientes pero comerciales. Consideramos estos espacios como importantes, son momentos de encuentro, de hecho este es un momento de encuentro. Nuestro trabajo hoy es encontrarnos con las organizaciones que tienen interés en esto. Eso es lo central para nosotros hoy.

En las últimas instancias, en diálogo con los otros actores de la comunicación coincidimos en que hoy sigue siendo igual de difícil para nosotros desarrollar el sector. Porque tenemos muy poco tiempo de trabajo real para dedicarle a hacernos cargo. Para muchos de nosotros, esta militancia es una segunda o tercera actividad. No hay un incentivo real del Estado para que podamos tener, por ejemplo, un fondo concursable para proyectos comunitarios. Eso no existe. Existe la posibilidad de producir a través de una Usina MEC, de concursar en un fondo por la cultura en general. Pero no existe ni siquiera en el Instituto del Cine y el Audiovisual un fondo que sea para la televisión comunitaria y tampoco para videos comunitarios o participativos. Todo sigue siendo un sueño con muy poco anclaje. Quiero decir, con muy poco sostén para su desarrollo.

Sitio web: https://www.arbol.org.uy/

Por: Colectivo Mate Amargo

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