Fronteras en disputa

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@mateamargouy

Lilián Galán

El desdibujamiento de los “límites” de la Modernidad

En Octubre fui invitada a Ginebra para integrar una de las Mesas de expertos, como parte de la 4ta sesión del Grupo de Trabajo conformado a partir de una decisión del Consejo de DDHH de la ONU, que pretende aprobar un Tratado Vinculante. Esto quiere decir que obligue, a las Empresas Trasnacionales a respetar en forma integral los Derechos Humanos en los países donde desarrollan sus actividades.

Vivimos en un mundo globalizado y neo colonizado, es decir, un mundo en el que las fronteras sociales y económicas, se diluyen frente a la actuación de empresas más poderosas que muchos Estados, y en que la presión del modelo de crecimiento capitalista sobre la Naturaleza, constituye una amenaza real para todas y todos. Es por esto que aunamos esfuerzos con organizaciones sociales y sindicales, tales como el PIT CNT, la FES, Redes Amigos de la Tierra, y también organizaciones internacionales como la CSA (Confederación Sindical de Trabajadores/as de las Américas), la Campaña Global y la Red de Parlamentarios por un Tratado Vinculante.

Cientos de organizaciones sociales de todo el mundo están dando esta batallai, pero también es necesario que la discusión permee a los partidos políticos, y éstos a las políticas de gobierno.

Sé que estos temas parecen tan inabarcables, que muchas veces optamos por bajar los brazos ante situaciones que nos exceden y sobre las que, al final de cuentas sentimos que es imposible incidir. No obstante mientras se reunía el Grupo de Trabajo que mencionamos al principio de la nota, en Montevideo se desarrollaba un conflicto en directa relación con la actuación de las Trasnacionales en nuestro país.

Los trabajadores de Montevideo Gas llevaron durante semanas una huelga de hambre por el reintegro de sus compañeros enviados al Seguro de Paro. La patronal es la empresa multinacional de origen brasileño PETROBRAS, que es una Sociedad Anónima de capital mixto y con presencia en una veintena de países en América, Europa, África y Asia. Pero digamos más; PETROBRAS es la misma empresa que ha iniciado dos juicios contra el Estado uruguayo ante la Corte Internacional de Arbitraje de la Cámara de Comercio Internacional (CIADI). En ambos casos por considerar que el Estado uruguayo no ha generado las condiciones adecuadas para que las ganancias de sus empresas en nuestro país sean las esperadas.

Ante la situación anterior la Bancada de izquierda del Parlamento Europeo, GUE/NGL, hizo llegar una nota a los huelguistas solidarizándose con su lucha y oponiéndose a la demanda abusiva de Petrobras sobre el Estado uruguayo. Claro ejemplo de que es necesario que encontremos a nuestros aliados obviando fronteras, porque las trasnacionales hace rato que las están obviando.

Este ejemplo, nos vuelve a enfrentar con el hecho de que es necesario generar un marco jurídico internacional acorde a la situación en que vivimos.

Si una empresa, es capaz de llevar a una nación al banquillo de los acusados, y exigirle que le entregue dinero en compensación por no haberle generado las condiciones de negocio adecuado a sus intereses, es que algo está muy mal.

Pero peor, si una empresa es capaz de generar un desastre ambiental ii , o terminar con la vida de miles de trabajadoresiii , es que la rana ya alcanzó el punto de ebullición en la olla, y no se dio cuenta.

Existe un vacío en el Derecho Internacional que no permite que las víctimas dispongan de una instancia efectiva donde poder reclamar frente a los eventuales abusos de las Empresas Trasnacionales, mientras estas últimas sí tienen asegurada la defensa de sus intereses a través de los Tratados de Comercio e Inversión.

Si Marx supo plantear al internacionalismo como un pilar imprescindible para construir un mundo más justo, si más cercano en el tiempo se han generado foros y coordinaciones altermundistas como el Foro de San Pablo u otros similares, está claro que la hora exige dedicar mucho más esfuerzo militante a construir coordinaciones permanentes y robustas entre sindicatos, asociaciones de pequeños productores, estudiantes, partidos de izquierda…

Hoy que es tanto más sencillo estar comunicados con cualquier compañero en cualquier parte del mundo, no hay impedimentos físicos que nos impidan unirnos. Solo falta la suficiente firmeza política.

No es tiempo de pesimismos, es tiempo de construir en colectivo, garantizando los derechos de las mayorías del planeta.

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