El tiempo viejo que hoy no lloro

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@mateamargouy

Por EconomiaPolitica.uy

Volviendo de Buenos Aires, donde como equipo participamos de CLACSO 2018 con dos investigaciones, continúan lastimando el recuerdo de los niños y niñas en situación de calle. Esa situación hace años fue erradicada de las calles montevideanas.

“A esta hora exactamente, hay un niño en la calle” dejó de ser una vieja canción de Tejada Gómez y Ángel Ritro, pues retumba en nuestras cabezas Mercedes Sosa, como si volviera a cantarla una y otra vez por las calles o estaciones céntricas del subte. Lo que ya no se veía en esa gran ciudad cuando gobernó la izquierda, el gobierno de Macri lo devuelve en su cortante crueldad. Tan es así que el 18 de diciembre de 2018, Página12 publicaba que los “sin techo” crecieron un 23% en el último año en la Ciudad de Buenos Aires, y el 14% de ellos son menores de 14 años. En definitiva, la derecha continúa siendo una máquina de reproducir pobres, retomando una frase de Tabaré Vázquez relativa al último gobierno derechista del Uruguay. Argentina demuestra que no ha cambiado nada. Pero en Uruguay, la historia es y tiene que seguir siendo diferente, se lo debemos también a nuestros niñes.

Uruguay: Ya no la misma historia

Uruguay se diferencia hoy de la cercana región, pero no por los entrañables lazos de hermandad histórica que nos conectan y continuarán uniéndonos a nuestros pueblos vecinos argentino y brasilero. El primer punto que nos diferencia es la pobreza y su tendencia.

Y aún más duros son los pronósticos para este año, que, en el caso de Argentina, parece ya ir corroborando (al menos en tendencia), la investigación que, en el artículo citado, reseña Página12:

Y puede ser este el indicador más impactante, porque la pobreza suele tener cara de niña/o, de mujer, de personas con capacidades diferentes, por lo general de pelo negro denotando descendencia indígena (también para el caso de Uruguay), o afro. Pero hay mucho más, y varios aspectos ya fueron reseñados en el informe de coyuntura de la semana pasada, pero vale la pena resumir nuevamente.

Todo parece indicar, que la continuidad de las políticas expansivas en materia salarial, jubilatorias y de ingresos en general, continúa ampliando el consumo interno y con ello justificando en gran medida el crecimiento del PBI, al menos si analizamos el Producto Interno del lado del gasto, o en que se consume.

En tal sentido, el consumo de los hogares ya desde 2006 supera levemente el crecimiento del PBI, pero a partir del 2010 la aceleración es mucho mayor ante un PBI enlentecido, consumo que se detiene entre 2014 y 16 para salir de su estancamiento en 2017, con igual pronóstico hacia el 2018, demostrándose la importancia del mercado interno para impulsar nuestra producción ante una desmejora de la situación internacional.

Lo expuesto enmarcado en un gobierno de izquierda que de alguna manera nos plantea que se trata de crecer con todos y no a pesar de las mayorías. Por tanto, es un gobierno presente en los consejos de salarios y cuidadoso de la legislación laboral vigente. Preocupado por las problemáticas de la Seguridad Social manteniendo las prestaciones al alza, sobre todo las más bajas. Apoyando las medianas, pequeñas y micro empresas que hacen a la mayor parte del tejido empresarial. Con todo ello y otras políticas, el aumento del ingreso de los hogares. El gráfico siguiente señala la evolución de algunas de estas variables, que si hubiéramos elegido hacerlo por zonas, en la rural mostraría una mejora mucho más pronunciada:

Y que nunca volverá

Se hizo necesario cambiar la letra del tango “Cuesta abajo”, porque realmente es imposible “llorar” por “el viejo tiempo…y que nunca volverá”. Todo lo contrario, podemos disfrutar estas fiestas sabiendo que no solo bajamos la pobreza en un 73%, pues salieron de la misma más de 720 mil personas, y otra gran cantidad de la pobreza extrema que hoy se reduce a menos de 3500 personas en todo el país. Que no volveremos a pasividades que apenas superaban los 3 mil pesos, o ingresos de los hogares que no llegaban a promediar los 5 mil, con enorme disparidad entre los más bajos y los más altos para cualquiera de las dos variables.

Hoy se presentan dificultades de empleo vinculadas a las estructuras económicas dado que el crecimiento está liderado por sectores que captan poco empleo no calificado. Esto no se resuelve con la flexibilidad laboral que promete la derecha, y mucho menos con la liberalización de los mercados y la producción. El problema se levanta como primer desafío para la izquierda, siendo la única fuerza de cambio capaz de resolverlo.

Falta mucho por andar. La pobreza habrá que eliminarla o llevarla a su más mínima expresión en el próximo quinquenio, erradicando la extrema, para lo cual se requiere de otro gobierno de izquierda, pues es el único que ha demostrado, que no vuelve para atrás, que en esta parte del continente nunca más un niño en la calle.

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