Sin querer queriendo. La primer Vicepresidenta mujer

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Fiorella Melo Arias – Fernanda Cousillas |

Entre la Historia y la historia, algunos apuntes sueltos

“Porque una participación equilibrada de mujeres y hombres en la toma de decisiones puede generar ideas, valores y comportamientos diferentes, que vayan en la dirección de un mundo más justo y equilibrado tanto para las mujeres como para los hombres” (1).

Hace muchos años atrás, uno de nuestros libros de “cabecera”, dedicaba un apartado no carente de prejuicios sobre el papel de la mujer en el MLN-T. Si bien es cierto que no podemos hipotetizar a contra tiempo, ni estudiar a los hombres y mujeres que lo escribieron apartados de un contexto histórico determinado, resaltamos algún pasaje de incipiente análisis sobre el rol que, como mujeres, se nos había asignado en la época. El documento alude a la necesidad de que la mujer pueda “romper con una educación y una cultura que la hacen espectadora de la historia que construyen los hombres” (2).

Y es que negar esta premisa sería partir de un análisis equivocado de la(s)realidad(es) que nos toca(n).
Si la mujer al día de hoy sigue disputando espacios en el ámbito público, hagamos el ejercicio de imaginar la situación cincuenta años atrás.

Y sin embargo, siempre hay posibilidad de generar intersticios y estar. Se estuvo. No es este un intento de levantar la imagen de las compañeras por encima de los compañeros, ni de afiliarse al culto a la/s personalidad/es. Es revisitar y traer en estas fechas tan movilizadoras en varios sentidos, datos que pueden servir para dimensionar(nos).

Algunos datos que a vuelo de pájaro ponemos arriba de la mesa: la elección de un 8 de marzo para una operación política significativa (la fuga de varias compañeras en el año 1970 de la cárcel de Cabildo, conocida como “Operación Paloma”) y la referencia de varias ex presas políticas a la forma organizativa que se dieron estando privadas de libertad. En una entrevista del año 2008 a una ex integrante del MLN encontramos las siguientes palabras: “A diferencia de los hombres, las mujeres consiguieron una organización horizontal en la cárcel y, en gran medida, eliminaron la separación por organizaciones políticas” (3).

A su vez en una misma entrevista esta misma compañera expresa: “El régimen nunca les perdonó a las mujeres el hecho de rebelarse y romper con su papel tradicional” (4). Es una alusión clara y contundente a los peores años de nuestra Historia. Pero la participación femenina en esta época es un fenómeno muy poco frecuentado por la bibliografía que se especializa en el tema, por lo que habrá que seguir tejiendo de a pequeños fragmentos los modos de ser y hacer “la revolución en minifaldas”. Las mujeres militantes traemos con nosotras estas y otras historias. Siglos de invisibilización y décadas de papel secundario.

La primera mujer presidenta de la Cámara de Representantes de nuestro país (hablamos de principios del Siglo XXI por si hay alguna o algún despistado) en su discurso de asunción manifestó:

“Son las Melchora Cuenca, son las indias y negras artiguistas, son las criollas de la primera independencia, son las blancas de Aparicio, son las ciudadanas batllistas, son las fosforeras, son las textiles, las maestras, las profesoras, las trabajadoras de la salud y de la enseñanza, las peonas rurales, las cañeras del norte, las trabajadoras del arroz y las forestales, las estudiantes, las militantes políticas, las presas, las desaparecidas, las asesinadas, las madres y familiares de nuestros detenidos-desaparecidos, de nuestros ejecutados. En definitiva, son todas ellas, junto a los varones, porque también algunos, a veces con pocas ganas, y otros con muchas ganas, nos han ido ayudando a abrir camino en las cabezas de todos y todas” (5).

Y es que las mujeres estuvimos (y estamos) a la altura, en algunos casos como quisimos, en otros como pudimos y en otros como nos dejaron estar.

Es fresca y novedosa la noticia de que nuestro país tiene por primera vez una mujer en la Vicepresidencia. Comienzan a asomar los análisis de varios “pelos”, incluso aquellos pseudo análisis que hasta explican por qué la compañera no puede caminar de tacos, o por qué “no pudo ser madre pero sí logró casarse” (6).

Creemos que los hechos y el contexto ayudan a dimensionar más, no sólo la asunción de semejante responsabilidad , sino aquellos discursos que dan cuenta de que aún nos falta mucho para asumir que una mujer también puede (y con esto nos referimos a que tiene derecho) dirigir un país. Y tal es así, que no solo se ha recurrido a su pasado (vaya si habrá de qué hablar), sino que al parecer ha sido vedada su autonomía de manifestar las impresiones que le puedan merecer el asumir la Vicepresidencia, a más de dos siglos de haberse reconocido de manera específica el derecho a la libre expresión. Predominó el valor de la palabra del hombre por sobre la mujer una vez más.

Los medios de (des)comunicación se han encargado, nuevamente, de no esconder el pensamiento hegemónico que cree, que si una mujer “se atreve” a estar en el lugar que, por años ha sido ocupado y asignado (a nuestro entender de manera equívoca) a un hombre, se tendrá que atener a las consecuencias.
Es nuestra tarea, no solo romper con los estereotipos que obstaculizan que las mujeres seamos parte (reiteramos, porque es nuestro derecho) de la esfera pública, sino también de que ocupemos espacios de decisión sin tener que padecer el discurso de la meritocracia y los cuestionamientos referentes a nuestra capacidad.

Debemos ser conscientes de que estas barreras se derrumban día a día, no solo con nuestros empecinados relatos en pos de la igualdad, sino fundamentalmente, con nuestras acciones, que son basamento de nuestro discurso.

Por el momento podemos decir que casi finalizando el año 2017, Uruguay sin querer queriendo, tiene la primer Vicepresidenta mujer.
Y somos muchas las que esperamos señales para las postergadas de siempre.

Notas:

(1) Declaración de Atenas adoptada en la Primera Cumbre Europea “Mujeres en el Poder”. Atenas. 3/11/1992.

(2) Actas Tupamaras.p.24. Tae. Montevideo.

(3) Macchi, Y. Siempre voy a ser tupamara. Entrevista de Theo Bruns y Angela Habersetzer, traducida por Félix Forster. Disponible en www.mateamargo.org.uy

(4) Ibid.

(5) Castro, Nora. Discurso de asunción de la presidencia de la Cámara de Representantes.15/2/2005. En: www.parlamento.gub.uy Visitado el: 10/9/2017

(6) Una ex guerrillera, la nueva arma de Tabaré Vázquez. El País. 12/9/2017.En: www.elpais.com.uy . Visitado el: 12/9/2017.

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